Menús de temporada, mesas exclusivas y brunchs entre viñedos para descubrir el territorio a través de los cinco sentidos

 

Texto: Mirian Terroba
redaccion@laprensadelrioja.com

 

Sentarse a la mesa con los viñedos como paisaje, brindar con vinos nacidos a pocos metros y descubrir la esencia de un territorio a través de su cocina. En Rioja Alavesa, el vino es solo el punto de partida. La experiencia se completa con una cocina de producto, paisajes que forman parte del menú y un enoturismo pensado para disfrutar sin prisas. Este mes de agosto, la comarca invita a descubrirlo, por ejmplo, a través de tres propuestas gastronómicas: un menú de temporada, una exclusiva comida compartida alrededor de una única mesa y un brunch entre viñedos.

1.  Disfrutar en la Terraza Vintage de Villa-Lucía

Hay lugares que invitan a quedarse un poco más. Villa-Lucía, en Laguardia, es uno de ellos. Este verano, su Espacio Gastronómico estrena un Menú de Verano pensado para quienes quieren disfrutar de una buena comida entre semana sin renunciar a la calidad que caracteriza a la casa.

La propuesta mantiene la filosofía que ha convertido a Villa-Lucía en un referente gastronómico: cocina elaborada con producto de proximidad, recetas inspiradas en el legado de Luchy Santamaría y el compromiso con el territorio avalado por reconocimientos como Slow Food Araba, Sukaldarien Aliantza, la certificación Km. 0 y el Solete de la Guía Repsol.

El menú ofrece cinco primeros, cinco segundos y una amplia selección de postres elaborados con productos locales. Todo ello acompañado de pan, agua Km. 0 y una botella de vino joven D.O.Ca. Rioja para cada dos comensales, por 25,50 euros por persona.

La gran novedad llega con la posibilidad de disfrutar de esta propuesta en la Terraza Vintage de Villa-Lucía, un espacio ajardinado de más de 275 metros cuadrados rodeado de vegetación, puentes y un estanque con cascada. Un entorno que convierte una comida en una experiencia relajada, perfecta para dejarse llevar por el ritmo pausado del verano.

Quienes busquen una propuesta más contundente pueden optar por el Menú Asador Vintage, con especialidades como la chuleta de vaca, el corderito lechal o las tradicionales chuletillas al sarmiento, mientras que los más pequeños también cuentan con un menú diseñado especialmente para ellos.

2. Una mesa única en Bodegas Ysios

Hay experiencias que solo ocurren una vez. The Lunch, la nueva propuesta creada por Bodegas Ysios y el chef Juan Carlos Ferrando, nace precisamente con esa vocación: ofrecer durante el mes de agosto una experiencia gastronómica irrepetible para únicamente 20 personas al día.

La jornada comienza con una bienvenida en la espectacular bodega diseñada por Santiago Calatrava, perfectamente integrada entre los viñedos y la Sierra de Cantabria. Tras un recorrido por sus instalaciones, los asistentes toman asiento alrededor de una única mesa, donde comienza un menú creado en exclusiva para la ocasión.

Cada plato ha sido diseñado por Juan Carlos Ferrando para acompañar una selección de vinos de Ysios, construyendo un diálogo constante entre cocina y enología. El resultado es una experiencia donde el producto, la técnica y el vino hablan un mismo lenguaje.

Pero el verdadero valor de The Lunch está en su filosofía. Personas que no se conocen comparten mesa, conversación y paisaje, convirtiendo una comida en un encuentro en torno al vino y al territorio. Y para mantener intacto el factor sorpresa, los organizadores han decidido no desvelar todos los detalles de la experiencia.

Disponible exclusivamente entre semana durante el mes de agosto, esta propuesta tiene un precio de 250 euros por persona, con la posibilidad de reservar la mesa completa para grupos privados.

3. Un brunch entre viñedos en Baigorri

No todas las experiencias gastronómicas tienen que empezar a mediodía. En Bodegas Baigorri, el verano también se disfruta desde primera hora con un Brunch entre viñedos que combina gastronomía, vino y naturaleza en uno de los paisajes más reconocibles de Rioja Alavesa.

La experiencia comienza a las 11 de la mañana, cuando la luz todavía acaricia las viñas y la terraza de la bodega ofrece una de las mejores panorámicas de la comarca. Durante aproximadamente dos horas, los asistentes disfrutan de un menú compuesto por siete tapas maridadas con tres vinos, diseñado para descubrir cómo cambia cada vino según el bocado que lo acompaña.

El menú, además, puede adaptarse a alergias e intolerancias alimentarias, haciendo que la experiencia sea accesible para todo tipo de visitantes.

Entre plato y plato, los participantes pueden recorrer los viñedos que rodean la bodega y conocer de cerca el origen de los vinos que están degustando. Una propuesta que une gastronomía, arquitectura y paisaje en un mismo recorrido.

El brunch se celebra de martes a sábado hasta el 29 de agosto, con un máximo de 35 asistentes y un precio de 55 euros por persona.