Presentación de las actividades gastronómicas de MUWI La Rioja Music Fest.

En su décimo aniversario, el festival refuerza su alianza con algunos de los mejores restaurantes de la ciudad, la calle Laurel y el vino de Rioja para ofrecer una experiencia que trasciende los conciertos

 

Texto: Mirian Terroba
redaccion@laprensadelrioja.com

 

Cuando un festival consigue que la experiencia comience mucho antes de cruzar la puerta del recinto, es porque ha logrado trascender el formato habitual de los grandes eventos musicales. Es el caso de MUWI La Rioja Music Fest, que del 27 al 30 de agosto celebrará su décima edición llevando su programación más allá de los escenarios para convertir toda la ciudad de Logroño en un escaparate de la gastronomía y el vino de Rioja.

El programa gastronómico que acompañará al festival durante la última semana de agosto es una propuesta que vuelve a implicar al sector hostelero logroñés y que sitúa la cocina local como uno de los grandes atractivos para los miles de visitantes que llegarán a la capital riojana.

La iniciativa reúne este año a algunos de los restaurantes más destacados de la ciudad. Íkaro, Ajo Negro, Arsa, Juan Carlos Ferrando, Aitor Esnal, Txebiko, La Chispa Adecuada, La Cocina de Ramón, Tondeluna, Mesón Egües, Wine Fandango, La Cuchara de Baco, Moderna Tradición, Iruña y La Tavina participarán en una acción conjunta mediante la que ofrecerán un detalle gastronómico a quienes acudan a sus establecimientos con la pulsera del festival. Además, durante las semanas previas se sortearán experiencias gastronómicas y abonos para MUWI 2026.

Para Beatriz y Rodrigo Fernández, del restaurante Arsa, la colaboración supone «una oportunidad para poner en valor el gran nivel de la gastronomía de nuestra ciudad y atraer nuevos visitantes que descubran nuestro producto y nuestra cocina».

Laurel vuelve a ser el gran punto de encuentro

Si hay un espacio que representa la cultura gastronómica de Logroño, ese es la calle Laurel. Por ello, MUWI renueva su colaboración con la Asociación de Hosteleros de la Calle Laurel para celebrar una nueva edición de los Vermuwis, que llenarán de ambiente el centro histórico durante las jornadas del viernes 28 y el sábado 29 de agosto.

Los asistentes podrán recorrer los bares disfrutando de algunos de los pinchos más representativos de la ciudad acompañados por vinos de Rioja y una programación musical que incluirá sesiones de DJ y el pasacalles de Los Fugitivos, convirtiendo Laurel en una prolongación natural del festival.

«Serán dos días para disfrutar de nuestros pinchos, nuestros vinos y la música en vivo en una experiencia muy logroñesa», explica Andrés Fernández, presidente de la Asociación de Hosteleros de la Calle Laurel.

El vino sigue siendo el hilo conductor

Fiel a su origen riojano, MUWI mantiene al vino como uno de los grandes protagonistas de su propuesta. La organización ha anunciado que El Rayo Edición Especial MUWI 2026 ya puede encontrarse en establecimientos de referencia de la ciudad y que este año incorporará una campaña promocional mediante tarjetas «rasca y gana».

Cada consumición permitirá optar a diferentes premios, entre ellos entradas para el festival, botellas de esta edición especial o visitas a Bodegas Olarra, reforzando el vínculo entre el festival y el enoturismo riojano.

Gastronomía, memoria y patrimonio

Una de las principales novedades de esta edición será la incorporación de la obra A las mujeres de mi familia, de la actriz riojana Esther Sanz. La representación se desarrollará en el palomar de la Casa del Pozo, junto a la plaza de San Bartolomé, y propone una experiencia inmersiva en la que los asistentes elaboran un dulce tradicional riojano mientras asisten a un relato construido a partir de la memoria familiar, las canciones y la tradición oral.

La propuesta amplía el concepto gastronómico del festival hacia el ámbito cultural y patrimonial, utilizando la cocina como vehículo para contar historias y reivindicar la identidad del territorio.

Un modelo de festival ligado al destino

Más allá del cartel musical —encabezado este año por La M.O.D.A., Sidonie, Depedro, ETS, Ginebras, Queralt Lahoz o Sanguijuelas del Guadiana—, MUWI continúa consolidando un modelo que integra a la ciudad dentro del propio festival.

Durante la presentación, el concejal de Promoción de la Ciudad de Logroño, Miguel Sáinz, destacó precisamente ese carácter transversal, que permite implicar a la hostelería, el sector vitivinícola y diferentes espacios patrimoniales como el Centro de la Cultura del Rioja, el Calado de San Gregorio o los Lagares, acercándolos a los miles de visitantes que cada año llegan a Logroño con motivo del festival.

En un momento en el que los grandes eventos buscan diferenciarse ofreciendo experiencias vinculadas al territorio, MUWI vuelve a demostrar que la gastronomía y el vino no son un acompañamiento de la música, sino una parte esencial de su identidad. Una fórmula que convierte durante unos días a Logroño en un destino donde los conciertos se disfrutan tanto sobre los escenarios como alrededor de una barra de pinchos, una copa de Rioja o la mesa de algunos de los mejores restaurantes de la ciudad.