cosecha 2018 de Rioja

El sexto y último boletín de maduración de la campaña en Rioja confirma una rápida acumulación de azúcares, el descenso de la acidez y una evolución favorable de los parámetros de madurez fenólica

La vendimia afronta su recta final con una evolución favorable de la maduración de la uva y unas previsiones meteorológicas que podrían contribuir a completar en buenas condiciones el proceso en las parcelas todavía pendientes de recolección.

Así lo recoge el sexto y último boletín de seguimiento de maduración de la campaña, que constata, con la vendimia ya generalizada, una evolución marcada por el incremento del grado alcohólico probable y el avance de los principales parámetros de madurez.

El peso medio de la baya se mantiene en niveles similares a los de la semana anterior, e incluso ligeramente inferiores en algunas muestras, un comportamiento que los equipos técnicos relacionan con las elevadas temperaturas registradas durante los primeros días de septiembre. La excepción se encuentra en la variedad viura, donde se aprecia un ligero incremento del peso de la baya.

Uno de los aspectos más destacados del último control es el notable aumento del grado alcohólico probable, que mantiene la tendencia observada durante toda la campaña. La evolución confirma una elevada velocidad de acumulación de azúcares en la baya, favorecida por las condiciones térmicas de las últimas semanas. Esta dinámica resulta especialmente significativa en la variedad graciano, que presenta valores elevados en este parámetro.

Descenso de la acidez y avance de la madurez fenólica

El proceso de maduración también se refleja en la evolución de los parámetros de acidez. El boletín señala un descenso generalizado de la acidez total en las muestras analizadas, acompañado de una reducción significativa del ácido málico, en línea con el avance natural de la maduración.

Por su parte, el pH mantiene una tendencia ascendente respecto al boletín anterior, otro de los indicadores que deberán seguir de cerca los equipos técnicos en aquellas parcelas cuya vendimia todavía no se haya completado.

En contraste, los indicadores relacionados con la madurez fenólica —IPT, antocianos e índice de color (IC)— muestran una evolución especialmente positiva durante la última semana. Estos parámetros consolidan la tendencia favorable observada en el boletín anterior y apuntan a una progresión adecuada de la madurez de los compuestos fenólicos de la uva.

Buen estado sanitario del viñedo

Desde el punto de vista sanitario, el viñedo mantiene en términos generales un excelente estado, una situación que permite afrontar la fase final de la vendimia con un escenario favorable.

No obstante, los equipos técnicos del Consejo Regulador recomiendan mantener la vigilancia específica de las parcelas más afectadas por episodios de estrés hídrico y térmico. También consideran necesario realizar un seguimiento de la evolución de la acidez total, el ácido málico y el pH en aquellas superficies que todavía permanezcan pendientes de vendimia.

Noches frescas para completar la maduración

Las previsiones meteorológicas aportan, además, un elemento favorable para los próximos días. El escenario previsto contempla temperaturas nocturnas bajas, unas condiciones que pueden resultar beneficiosas para la evolución final de la madurez fenólica.

Con la vendimia ya extendida por el viñedo y buena parte de la cosecha en proceso de recolección, estas condiciones permiten anticipar una evolución positiva de las parcelas que aún permanecen pendientes de vendimia.

El último boletín cierra así el seguimiento técnico de la maduración de esta campaña con un balance marcado por la rápida acumulación de azúcares, la evolución favorable de la madurez fenólica y un buen estado sanitario general, aunque con la necesidad de mantener una atención especial sobre el equilibrio de acidez y el comportamiento de las parcelas sometidas a mayor estrés hídrico y térmico.