Texto: Javier Pascual
Es tiempo de vendimia, tiempo en el que los profesionales de la viña se sitúan en el foco de una actualidad que, un año más, ofrece más motivos para la esperanza en un futuro mejor que para la celebración del presente. Tiempo para hablar de ‘los 300’ y su papel en la viticultura riojana, muy alejado de las gestas heroicas del pasado e indisociablemente unido a un futuro en el que se vislumbra la reducción drástica del número de viticultores e incluso, al decir de algunos expertos, de la superficie de viñedo. Los datos sobre la estructura de la propiedad vitícola en la DOCa Rioja arrojan un panorama complejo, en el que conviven diferentes modelos de explotaciones y propietarios, desde el minifundio cultivado como actividad complementaria, a las grandes explotaciones gestionadas por algunas bodegas con larga tradición como viticultores. Tomo los datos del informe que realicé para el libro conmemorativo del centenario de la DOCa Rioja publicado el pasado año 2025.
Las 66.902 hectáreas de viñedo inscritas en la DOCa Rioja a junio de 2024 se distribuían entre un total de 13.874 titulares, que en teoría equivaldría a otras tantas explotaciones vitícolas. Sin embargo, esto no es así. En primer lugar, resulta significativo que el número de agricultores autónomos, es decir, de teóricos profesionales del campo con que cuenta el territorio de la Denominación, fuera algo inferior a 5.000 en 2024. Representan apenas la tercera parte del total de titulares de viñedo registrados en el Consejo Regulador. En torno a dos tercios de los titulares de viñedo se reparten entre quienes mantienen el cultivo de viñedo como una actividad complementaria de otra ocupación laboral principal; quienes han arrendado su viñedo a viticultores profesionales o a sociedades agrarias que en algunos casos pertenecen a las bodegas; y quienes han arrendado o cedido su propiedad a uno de los miembros de su familia, que gestiona el conjunto de la explotación familiar (se encuentra en proceso de cambio que figuren éstos como titulares).
También es significativa la forma en que se distribuye la propiedad vitícola en lo que se refiere al tamaño de las explotaciones. La superficie media por titular es de cinco hectáreas, pero en realidad hay una gran diferencia entre los grupos en los que segmentamos igualmente al colectivo de viticultores. En primer lugar, el grupo formado por quienes tienen menos de una hectárea, que son una tercera parte de los titulares (unos 4.000) y que entre todos tan solo suman unas 2.500 hectáreas. Por el otro extremo nos encontramos al grupo de los 300, que son los viticultores que tienen más de 20 hectáreas. Apenas representan el 2% de los titulares, pero cultivan casi una cuarta parte del viñedo de la DOCa Rioja, sumando conjuntamente en torno a unas15.000 hectáreas.
El bloque mayoritario de viñedo (un 75%) los segmentamos a su vez en tres partes de unas 15.000 hectáreas cada una según el tamaño de las explotaciones: 1) las de 1 a 5 hectáreas cuentan con 6.000 titulares de viñedo, el grupo más numeroso de todos; 2) las explotaciones de 5 a 10 hectáreas cuentan con 2.500 titulares; y las propiedades de 10 a 20 hectáreas pertenecen a un millar de titulares. Son datos significativos para evaluar la competitividad y adecuación de los diferentes modelos de explotación a las exigencias que está planteando la vertiginosa evolución de los mercados. La agrupación en cooperativas de casi la mitad de los viticultores representó durante las últimas décadas una alternativa para los propietarios de explotaciones más pequeñas. Suman un total de 22.250 hectáreas, frente a las 43.500 hectáreas de los no asociados, cuyas explotaciones duplican en tamaño medio de las explotaciones de los cooperativistas.
La evolución del número de titulares de viñedo inscritos en los registros del Consejo Regulador ha pasado de un total de 19.707 titulares de viñedos en el año 2000 a 13.874 en 2024, dato ilustrativo de un proceso de ajuste encaminado a la profesionalización. Como consecuencia de la obligada digitalización de la gestión administrativa, en un plazo breve de tiempo finalizará este ajuste con una única titularidad por cada explotación, que corresponderá al responsable de su gestión, sea o no propietario. Para una buena parte de ese 75% de los titulares que tiene menos de 5 hectáreas y algo menos del 30% del total del viñedo de la DO, el futuro de su ‘titularidad’ y probablemente también de su propiedad y, por tanto, del mantenimiento del modelo de explotaciones familiares tan características de la DOCa Rioja, seguirá dependiendo del éxito con que se gestione el relevo generacional.













