Con motivo de su 30 aniversario, La Prensa del Rioja reunió a los cinco presidentes del Consejo Regulador que estuvieron al frente de la institución durante esos 30 años de historia de la revista: Santiago Coello, Ángel de Jaime, Víctor Pascual, Luis Alberto Lecea y José María Daroca. Junto a ellos, el fundador de la revista, Javier Pascual.

 

Texto: Jorge Solana AguadoDirector de La Prensa del Rioja

En noviembre de 2015, Santiago Coello brindaba con vino de Rioja en su copa para destacar la importancia de que “subsista una publicación como la que tenemos en esta Denominación y que no existe en ninguna otra, lo que es un mérito extraordinario que no hubiera podido ser sin la dedicación y profesionalidad de Javier Pascual”.

Aquel brindis formaba parte de la celebración del 30 aniversario de La Prensa del Rioja, una publicación que Coello consideraba esencial para acompañar y explicar la profunda transformación experimentada por el sector vitivinícola riojano. La imagen del aquel encuentro y la portada que ocupaban cinco presidentes de la DO, hace que la figura del que fuera primer presidente del Consejo Regulador de la DOCa Rioja adquiera una dimensión todavía más especial tras conocerse su fallecimiento.

Santiago Coello Cuadrado, El abogado, nacido en Bañares en 1928, presidió el Consejo Regulador entre 1982 y 1992, una etapa decisiva para Rioja. Su mandato coincidió con la renovación de la institución y con la puesta en marcha de un sistema de control destinado a ordenar la producción, reforzar la garantía de origen y elevar la calidad de los vinos. Bajo su presidencia, Rioja alcanzó en 1991 la máxima categoría de protección entonces existente: la Denominación de Origen Calificada.

La consolidación de un eficaz sistema de control

En la conversación publicada en diciembre de 2015 con motivo del 30 aniversario de La Prensa del Rioja, Santiago Coello definió sus diez años al frente del Consejo Regulador como “años turbulentos”. En su opinión, el principal reto consistió en implantar un sistema de control de calidad de los vinos conforme al reglamento vigente, “que nos permitió conseguir la D.O. Calificada en 1991”, explicaba.

Coello estaba convencido de que aquel control administrativo resultó determinante para el desarrollo posterior del modelo riojano. “Ha sido muy bueno, fundamental para el desarrollo del modelo de Rioja”, afirmaba, porque contribuyó a normalizar prácticas esenciales del sector, como la certificación de las añadas, y a terminar con los abusos que, a su juicio, estaban cometiendo los monopolios de los países nórdicos con los vinos a granel.

“Si bien nada es perfecto en este mundo, el sistema de control fue un éxito en su momento”, señalaba. A su entender, aquel trabajo generó una sensación de seguridad y seriedad tanto dentro de la propia Denominación como en los mercados exteriores. “Después todas las denominaciones han venido a tomar nota para redactar sus reglamentos”, añadía.

Una figura vinculada al Rioja moderno

La memoria de Santiago Coello queda ligada a una de las etapas fundacionales del Rioja moderno. Su presidencia se desarrolló en unos años complejos, pero también decisivos, en los que la Denominación tuvo que dotarse de instrumentos capaces de garantizar la autenticidad y la calidad de sus vinos.

El sistema de control que defendió, la normalización de las añadas, la defensa del producto embotellado y la consecución de la Denominación de Origen Calificada forman parte de un mismo legado: el de una institución que buscaba generar confianza y ofrecer al mercado una imagen de seriedad.

En aquel brindis de 2015, Santiago Coello celebraba la historia de La Prensa del Rioja. Sus palabras adquieren ahora un valor especial porque procedían de uno de los protagonistas de la propia historia que la revista ha contado durante cuatro décadas.

Rioja despide así a un presidente clave de su etapa democrática y recuerda su contribución a la consolidación de un modelo que convirtió el control y la calidad en dos de sus principales señas de identidad.