Alejandra Rubio, Raquel Pérez y José Antonio Rubio en una parcela situada en las inmediaciones de Elciego, donde el Consejo Regulador ha instalado el primer monolito identificativo de un Viñedo Centenario de Rioja.

El Consejo Regulador presenta un proyecto para identificar, certificar y señalizar estas viñas históricas, en la denominación con mayor patrimonio de viñedo viejo y centenario de España: 8.642 hectáreas de viñedo viejo y 240 parcelas centenarias verificadas

 

Texto: Mirian Terroba
redaccion@laprensadelrioja.com

 

Durante más de un siglo han sobrevivido a guerras, crisis económicas, cambios sociales y a la transformación del propio viñedo. Hoy, esas cepas centenarias se han convertido en uno de los principales tesoros de la DOCa Rioja. Para protegerlas y poner en valor este patrimonio único, el Consejo Regulador ha presentado un proyecto pionero que identifica, certifica y señaliza los viñedos viejos y centenarios de la Denominación.

Enmarcada en la agenda Somos Rioja, la iniciativa culmina cinco años de trabajo de los servicios técnicos del Consejo Regulador para identificar, certificar, georreferenciar y proteger este patrimonio excepcional. El proyecto, que nació del Plan de Potenciación de los Viñedos Viejos y Centenarios aprobado por unanimidad en 2021, busca preservar unas viñas que forman parte de la identidad histórica, cultural y paisajística de Rioja y convertirlas en un nuevo referente para la Denominación.

«No es casualidad que la mayor concentración de Viñedo Viejo y Centenario de España se encuentre en Rioja. Desde su creación, la Denominación ha construido su prestigio sobre una misma premisa: la búsqueda permanente de la excelencia, y esa apuesta histórica por la calidad explica que hoy conserve un patrimonio vitivinícola excepcional», afirmó la presidenta del Consejo Regulador, Raquel Pérez Cuevas.

Un patrimonio único

El trabajo desarrollado durante los últimos cinco años ha permitido dimensionar por primera vez el alcance del patrimonio de viñedo viejo y centenario de Rioja. La Denominación cuenta con 8.642 hectáreas de Viñedo Viejo —vides plantadas en 1980 y años anteriores—, lo que representa cerca del 13 % de la superficie inscrita, además de 240 parcelas de Viñedo Centenario certificadas, lo que convierte a Rioja en la denominación de origen con la mayor concentración de este patrimonio natural en España.

Según explicó Alejandra Rubio, directora técnica del Consejo Regulador, la catalogación de un viñedo centenario no responde únicamente a su antigüedad, sino a un exhaustivo proceso de documentación, auditoría y comprobación sobre el terreno. Rioja ha adoptado los criterios de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), que consideran viñedo centenario aquel en el que al menos el 85 % de las cepas supera los cien años.

Fruto de ese trabajo se han certificado 240 parcelas que suman 74,83 hectáreas, mientras que se han identificado otras 100,62 hectáreas con una presencia significativa de cepas centenarias que todavía no alcanzan el porcentaje exigido para obtener esa catalogación. Los datos corresponden a viñedos inscritos con fecha de plantación de 1924 y anteriores, una labor que continuará próximamente con la revisión de las plantaciones de 1925 y 1926, susceptibles de incorporarse también a este patrimonio excepcional.

Rubio destacó que los viñedos centenarios son «auténticas joyas del paisaje vitícola» cuya excepcionalidad reside no solo en su escasez, sino también en los valores que representan: biodiversidad, sostenibilidad, resiliencia, identidad y excelencia enológica. Explicó que el paso del tiempo reduce su producción, pero multiplica su valor, ya que ofrecen uvas de extraordinaria concentración, complejidad y equilibrio, capaces de dar lugar a vinos con una marcada personalidad.

Monolito identificativo de un Viñedo Centenario de Rioja que servirá para distinguir estas parcelas excepcionales.

Un aliado frente al cambio climático

La presidenta del Consejo Regulador subrayó además el valor estratégico de estas viñas en un contexto de cambio climático. Sus profundas raíces, desarrolladas durante décadas, les permiten acceder a reservas de agua y nutrientes inaccesibles para viñedos más jóvenes, lo que favorece una mayor estabilidad productiva y una mejor adaptación a fenómenos extremos como la sequía o las altas temperaturas.

Además de su calidad enológica, estas viñas constituyen un ejemplo de sostenibilidad y resiliencia, ya que contribuyen a conservar el paisaje vitícola tradicional, favorecen el equilibrio del suelo y muestran una notable capacidad de autorregulación frente a condiciones climáticas adversas y determinadas enfermedades.

El primer viñedo centenario señalizado

La presentación de la iniciativa tuvo lugar en una parcela centenaria de José Antonio Rubio, situada en las inmediaciones de Elciego y plantada en 1920. Con cerca de 3.000 metros cuadrados, alberga principalmente variedades Tempranillo y Viura, además de otras variedades minoritarias características de Rioja.

Durante el acto, el Consejo Regulador instaló el primer monolito identificativo de un Viñedo Centenario de Rioja. Elaborado en acero corten e integrado en el paisaje, incorpora la imagen de la Denominación y servirá para distinguir estas parcelas excepcionales. Esta señalización constituye el punto de partida de un proyecto que permitirá identificar progresivamente todos los Viñedos Centenarios certificados. El Consejo Regulador prevé ofrecer este distintivo a los propietarios de las parcelas reconocidas y desarrollar nuevas acciones de divulgación y enoturismo vinculadas a este patrimonio.

Como complemento a esta iniciativa, el Consejo ha habilitado un espacio específico en su página web con un mapa interactivo que permite consultar la localización de los Viñedos Centenarios georreferenciados y conocer las características de cada parcela certificada.

El viticultor explicó que mantener este tipo de viñedos responde más a un compromiso familiar y sentimental que a una cuestión económica. «Es un orgullo para mí y para mi familia. Se conservan por una cuestión sentimental», señaló. También destacó la singularidad del terreno, cubierto de piedra, «del que parece que nacen las vides», una imagen que resume la estrecha relación entre estas cepas centenarias y el paisaje riojano.

Con esta iniciativa, Rioja busca que el viñedo viejo y centenario deje de ser un patrimonio conocido únicamente por los viticultores para convertirse también en un símbolo reconocible de la Denominación y en un nuevo atractivo para quienes visitan el territorio. El director general del Consejo Regulador, Pablo Franco, resumió el objetivo del proyecto con una idea: «No todo el patrimonio está en un museo; alguno sigue vivo. Con este proyecto, Rioja no mira al pasado con nostalgia, sino con visión de futuro. Proteger nuestras viñas viejas y centenarias significa preservar un patrimonio colectivo irrepetible y responder a una demanda creciente de autenticidad, origen y excelencia.«