Innovación, sostenibilidad y adaptación, retos de un sector que reivindica su papel estratégico ante la transformación del consumo y del mercado global
Texto: Mirian Terroba
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El foro “Fortaleciendo la cadena de valor del vino”, organizado por AUX Rioja en Riojaforum, reunió este jueves a representantes del sector vitivinícola, la industria auxiliar y expertos internacionales para analizar los profundos cambios que atraviesa el mercado del vino, desde la evolución del consumo hasta la transformación tecnológica, económica y comunicativa del sector.
La jornada puso el foco en el papel creciente de la industria auxiliar como elemento clave para la competitividad de las bodegas en un contexto marcado por la caída del consumo en mercados maduros, la presión sobre los precios, el cambio climático y la aparición de nuevos hábitos de consumo.
El foro dejó una conclusión compartida: el sector del vino afronta una transformación profunda en la que confluyen la evolución del consumo, los cambios culturales, la presión regulatoria, el cambio climático y la revolución tecnológica. En este contexto, la industria auxiliar reivindicó su papel como socio estratégico de las bodegas, aportando innovación, conocimiento y soluciones que permitan afrontar con mayores garantías un mercado cada vez más competitivo, global y cambiante.
Todo lo que hay detrás de una botella
La presidenta de AUX Rioja, Elena Ceca, abrió el encuentro subrayando el alcance de la cadena de valor del vino. “Todo lo que hay detrás de una botella”, afirmó, para definir la dimensión del sector. “Es el resultado de una cadena que da valor”.
Ceca defendió la colaboración entre empresas auxiliares y bodegas como elemento esencial de competitividad: “Todas las empresas de la industria auxiliar ayudan a la competitividad de las bodegas”. Además, destacó el momento actual como una oportunidad de adaptación: “Buen momento para hablar de tendencias y oportunidades”, en una jornada marcada por el “optimismo, esfuerzo, calidad y adaptación a cada momento”.
La presidenta de AUX Rioja aseguró que las empresas auxiliares están escuchando las necesidades de las bodegas para aportar soluciones que permitan responder a los desafíos actuales del sector.
La presidenta del Consejo Regulador de la DOCa Rioja, Raquel Pérez, señaló que el foro “responde a una necesidad del sector” y reivindicó el papel estratégico de la industria auxiliar. “La industria auxiliar es un actor estratégico con innovación y tecnología para hacer bodegas competitivas”, afirmó, subrayando que el vino “genera riqueza, talento y oportunidades en toda la cadena de valor”.
Pérez destacó además el impacto transversal de la transformación tecnológica: “La revolución tecnológica afecta a toda la cadena para tomar mejores decisiones”, y reivindicó el foro como ejemplo de identidad sectorial: “Juntos somos y hacemos Rioja”.
La consejera de Economía, Innovación, Empresa y Trabajo Autónomo del Gobierno de La Rioja, Belinda León, puso en valor la fortaleza del ecosistema vitivinícola regional. “La industria auxiliar es una industria potente en Rioja y hace que el vino pueda adaptarse a los cambios actuales del sector”, señaló. León subrayó que “Rioja tiene la marca, es calidad” y destacó la aportación de estas empresas a la innovación del producto: “La industria auxiliar ayuda a innovar en la calidad”.
Animó además al sector a mantener una actitud activa ante el futuro: “Seguid siendo parte fundamental del sector del vino”, apostando por la innovación, la experimentación y la toma de decisiones basada en el análisis.
Innovación, tecnología y competitividad
Una mesa redonda dio buen ejemplo del papel que desempeña la industria auxiliar del vino en Rioja como motor de innovación y apoyo directo a la competitividad de las bodegas. A través de distintos ámbitos —energía, tonelería, laboratorio, logística, tratamiento de aguas y productos enológicos—, los participantes mostraron cómo las soluciones técnicas y tecnológicas están ayudando al sector a adaptarse a un entorno marcado por la transformación del consumo, la presión de costes y las nuevas exigencias de sostenibilidad.
Bajo el título “Respondiendo a retos del sector del vino desde la innovación de su industria auxiliar”, participaron en la mesa redonda David García Herce, director de Brener; Rafael Suárez, gerente de Dolmar Productos; Aroa Ovejas, CEO de Tenomar; Felipe García, director de Hideco; Joseph Antoine López, director comercial de la unidad de negocio de productos refrigerados de STEF; y Daniel Martínez San Pedro, director comercial de Tonelería Murua. El debate estuvo moderado por Gonzalo Villar, socio director de QE2.
Los participantes coincidieron en que la innovación ya no se limita al producto final, sino que afecta a todos los eslabones de la cadena de valor, desde la producción hasta la distribución. En este sentido, la industria auxiliar se consolida como un socio estratégico para las bodegas en ámbitos como la digitalización, la automatización de procesos, la eficiencia energética, la sostenibilidad, la logística especializada y la mejora de la competitividad.
David García (Brener) subrayó la profunda transformación del mercado energético en los últimos años, marcada por la pandemia, la crisis derivada de la guerra en Ucrania, el crecimiento de las renovables y la volatilidad de los precios.
Defendió la necesidad de que las bodegas comprendan mejor el funcionamiento del mercado eléctrico para adaptar sus consumos y aprovechar las nuevas dinámicas de precios. Según explicó, la flexibilidad en determinados procesos productivos puede traducirse en ahorros significativos, como ya ocurre en algunas bodegas que han optimizado su estrategia de compra energética en función de la estacionalidad.
Daniel Martínez San Pedro (Tonelería Murua) centró su intervención en la investigación aplicada al uso de la madera en la crianza. Explicó los avances del Proyecto Origen, desarrollado junto a la Universidad de La Rioja y diversas bodegas, para analizar la influencia de diferentes procedencias de roble en la evolución del vino.
Defendió la recuperación del roble americano y destacó la necesidad de adaptar las barricas a nuevos estilos de consumo, más frescos, ligeros y menos marcados por la madera. La tendencia, señaló, pasa por la personalización de las soluciones frente a modelos estandarizados.
Aroa Ovejas (Tenomar) explicó cómo los laboratorios están evolucionando hacia un enfoque más preventivo, centrado en anticipar problemas de estabilidad antes del embotellado para evitar incidencias posteriores más complejas y costosas.
Destacó también el crecimiento de las bebidas desalcoholizadas como uno de los principales retos analíticos, debido a su mayor sensibilidad microbiológica y a la necesidad de nuevos métodos de control y estudios de vida útil.
Asimismo, señaló avances en investigación orientados a la detección temprana de defectos aromáticos mediante tecnologías que combinan cromatografía y análisis sensorial.
Joseph Antoine López (STEF) recordó que la calidad del vino depende no solo de su elaboración, sino también de su conservación y transporte.
Subrayó la importancia de la logística a temperatura controlada, la trazabilidad en tiempo real y la digitalización de procesos para garantizar que el producto llegue al consumidor en condiciones óptimas. Proteger el vino frente a variaciones térmicas durante el transporte es, señaló, clave para preservar su calidad y la reputación de las marcas.
Felipe García (Hideco) centró su intervención en la gestión del agua como uno de los recursos estratégicos del sector.
Explicó sistemas capaces de recuperar hasta el 90 % del agua utilizada en determinados procesos industriales, reduciendo tanto el consumo como los costes asociados al tratamiento. También abordó la complejidad de la depuración de aguas residuales en el sector vitivinícola, defendiendo soluciones adaptadas a las características de cada bodega.
La sostenibilidad, afirmó, debe entenderse no solo como un compromiso medioambiental, sino también como una vía de mejora de la eficiencia y la rentabilidad.
Rafael Suárez (Dolmar) explicó cómo la innovación en productos enológicos busca facilitar el trabajo diario en un contexto marcado por la falta de mano de obra especializada.
Bajo el concepto “Make it Easy”, señaló que se desarrollan soluciones orientadas a simplificar procesos como la fermentación, la preparación de levaduras o la nutrición del vino.
También destacó la importancia de combatir problemas recurrentes como la oxidación en vinos blancos y rosados mediante soluciones que permitan preservar mejor sus cualidades aromáticas y sensoriales.
Pese a la diversidad de ámbitos representados, todos los participantes coincidieron en una idea común: la industria auxiliar se ha convertido en un actor estratégico para la competitividad del sector vitivinícola.
La innovación ya no se circunscribe a la elaboración del vino, sino que abarca la energía, el agua, la logística, el análisis, la crianza y los procesos enológicos. La capacidad de anticipación, la optimización de recursos y la adaptación a nuevas exigencias regulatorias y de mercado se consolidan como factores clave para el futuro del sector.
Ante un cambio estructural
El foro abordó un cambio profundo en el mercado del vino, marcado por la visión de Juan Park, director en España de IWSR, Amaya Cervera, cocreadora de Spanish Wine Lover, y Alberto Ruffoni, nomad sommelier.
Juan Park señaló que los mercados tradicionales están en contracción por el envejecimiento de los consumidores, la menor inversión en alcohol y una mayor preocupación por la salud. Aunque el segmento premium resiste, el consumo global sigue bajando tras la pandemia. Subrayó que no es solo una crisis económica, sino estructural y cultural, impulsada también por cambios generacionales. Destacó el crecimiento del vino sin alcohol, los blancos y rosados premium y los productos listos para consumir, y defendió la necesidad de reforzar la visibilidad de las marcas: no basta con hablar a los clientes actuales.
Amaya Cervera coincidió en que el sector vive un escenario complejo por el cambio climático, la transformación del consumo y de la comunicación. El vino ha pasado de producto alimentario a hedonista y experiencial, mientras las redes sociales han sustituido a los canales tradicionales de prescripción. Defendió revisar las gamas de producto, apostar por la autenticidad y aprovechar la diversidad de Rioja como elemento diferenciador. También subrayó la importancia de elegir bien los prescriptores y canales para cada vino.
Alberto Ruffoni planteó que la caída del consumo no puede explicarse solo por un cambio generacional. Atribuyó el fenómeno a factores culturales, económicos y sociales, como nuevas normas de salud, mayor competencia de ocio y dificultades económicas para los jóvenes. Rechazó responsabilizar a la generación Z y defendió comprender mejor sus hábitos. Señaló nuevas oportunidades en consumos más ocasionales y en contextos como el deporte o el ocio digital, y pidió mayor autenticidad, coherencia y escucha activa al consumidor. Concluyó que la clave sigue siendo ofrecer productos de calidad: “hacer vinos que sean buenos”.
El encuentro concluyó con una cata de vinos dirigida por Alberto Ruffoni, centrada en una selección de vinos de bajo grado alcohólico y vinos desalcoholizados, en línea con las nuevas tendencias de consumo analizadas durante el foro.













