Tonelería Rousseau acompaña a las bodegas en una transición hacia una crianza más sutil y menos marcada por la madera
Con más de 70 años de trayectoria, Tonelería Rousseau mantiene una filosofía clara: la madera debe estar al servicio del vino. Esta empresa familiar e independiente, ubicada en Gevrey-Chambertin (Borgoña) y gestionada por la tercera generación —los hermanos Frédéric y Jean-Christophe Rousseau—, se ha consolidado como uno de los referentes internacionales en la fabricación de barricas y grandes volúmenes, con presencia en 36 países.
Cada año produce alrededor de 11.000 barricas y 250 recipientes de gran formato —fudres y tinas—, y lleva 25 años implantada en las principales regiones vitivinícolas españolas. Rioja, Ribera del Duero, Priorat, Galicia, Bierzo, Baleares o Canarias forman parte de su red de proyectos, tanto en vinos blancos como tintos.
Rioja: evolución hacia una mayor precisión
La firma borgoñona observa una transformación significativa en el enfoque de la crianza en Rioja. Según explican desde la compañía, cada vez más bodegas apuestan por reducir el impacto aromático de la madera para preservar la expresión varietal y del terroir, orientándose hacia perfiles más frescos.
Desde Tonelería Rousseau subrayan que “no se trata de eliminar la crianza en madera, sino de utilizarla con mayor precisión”. Este cambio implica decisiones técnicas clave, como la elección del volumen de los recipientes, el tipo de tostado, el tiempo de crianza o la adaptación al estilo de vino.
La visión de la empresa sobre Rioja es clara: menor protagonismo de la madera percibida y mayor precisión en la construcción del vino. Destacan que el reto ya no es cuánto aporta la madera, sino cómo interviene en el equilibrio final. En este contexto, Tonelería Rousseau se posiciona como un socio técnico para acompañar a las bodegas en esta evolución, ofreciendo soluciones adaptadas a cada proyecto.
El crecimiento de los grandes volúmenes
Uno de los ejes de esta evolución es el aumento en la demanda de recipientes de mayor capacidad. La casa Rousseau cuenta con una larga experiencia en este ámbito desde 1954, cuando Julien Rousseau comenzó a trabajar en la renovación de depósitos troncocónicos y posteriormente desarrolló fudres y depósitos en roble francés.
“Actualmente, la tendencia es un aumento de la demanda de grandes volúmenes —bocoyes, fudres…—. Todo el mundo busca reducir al máximo el impacto organoléptico de la madera en el vino”, explica Frédéric Rousseau.
El uso de barricas de 500 y 600 litros, así como de fudres, permite una menor relación superficie/volumen. Esto se traduce en vinos con mayor textura, complejidad y frescura, respetando la fruta en variedades riojanas como Viura, Tempranillo Blanco o Garnacha Blanca, así como en tintos como Tempranillo y Garnacha. El objetivo: lograr equilibrio sin enmascarar el perfil del vino.
Especialización en vinos blancos y control del tostado
La ubicación en Borgoña y su experiencia en regiones como Champagne y Sancerre han permitido a Tonelería Rousseau desarrollar un enfoque preciso en la crianza de vinos blancos. Aunque el Chardonnay es la variedad emblemática de su región, la tonelería adapta sus tostados a diferentes variedades y estilos.El control del tostado es un elemento clave en este proceso y, en este sentido, la firma trabaja con distintos perfiles según el objetivo enológico. Por un lado, el tostado Longue Claire (LC) -Largo Claro- ofrece un perfil neutro en nariz, por lo que está orientado a preservar tensión y frescura en boca, además de acompañar vinos equilibrados y aportar dinamismo a aquellos más opulentos o alcohólicos. Por otro lado, el tostado Moyenne Longue (ML) -Medio Largo-, de inspiración más “borgoñona”, aporta mayor redondez, a la vez que densifica el centro de boca y añade notas aromáticas tipo “pastelería” en variedades menos expresivas.
Soluciones a medida para cada bodega
Tonelería Rousseau dispone además de un departamento técnico especializado en el diseño de fudres y depósitos troncocónicos de roble francés a medida. Estas soluciones se adaptan tanto a las dimensiones de cada bodega como al perfil de vino buscado, permitiendo integrar la madera como una herramienta precisa dentro del proceso de elaboración.
Como parte de su enfoque colaborativo, la tonelería invita a las bodegas a visitar sus instalaciones en Gevrey-Chambertin, donde comparten su proceso de fabricación y su visión sobre la crianza, basada en una premisa esencial: respetar la fruta y la frescura para que el vino pueda expresarse plenamente.












