J·VIGAS impulsa Sin Filtros, un espacio de diálogo con profesionales que combina investigación, conocimiento y experiencia para abordar cómo los distintos sistemas de cierre pueden influir en el vino a lo largo del tiempo
¿Qué papel desempeña el cierre en la evolución de un vino? La pregunta lleva años ocupando a las bodegas y sigue sin admitir respuestas sencillas. La transferencia de oxígeno, la presencia de TCA y otros compuestos, el comportamiento de los distintos sistemas de cierre o la interacción entre el corcho y el vino son cuestiones en las que intervienen múltiples variables y cuyo análisis requiere investigación, conocimiento y perspectiva.
“En J·VIGAS llevamos años trabajando para entender qué papel desempeña el cierre en la evolución del vino. Es una cuestión compleja, en la que intervienen muchos factores y para la que no existen respuestas simples. Por eso creemos que es necesario combinar investigación, conocimiento y experiencia para avanzar en su comprensión”, explica Raul Vigas, gerente de J·Vigas.
Con este punto de partida, J·VIGAS ha puesto en marcha Sin Filtros, un proyecto que combina divulgación técnica y cata comparativa para abordar estas cuestiones desde la experiencia y el intercambio con los profesionales del sector.
Cada sesión se estructura en dos partes. La primera corre a cargo de Raquel de Nadal, directora de Sostenibilidad e Innovación de J·VIGAS, que presenta estudios, avances y líneas de investigación, tanto de la compañía como de expertos y entidades vinculados al sector. El objetivo es aportar contexto y evidencias sobre algunos de los factores que intervienen en la evolución del vino y en el comportamiento de los sistemas de cierre.
La segunda parte traslada el debate a la copa. Se realiza una cata comparativa de vinos cerrados con corcho natural y tapones de microgranulado, con la intención de observar sus diferencias y recoger las percepciones de los profesionales participantes.
“No buscamos partir de una conclusión ni demostrar una determinada idea. La cata permite comparar, observar qué ocurre en el vino y escuchar las percepciones de los profesionales. Esa conversación también nos ayuda a formular nuevas preguntas”, señala Raquel de Nadal.
Las primeras sesiones de Sin Filtros se han celebrado en Rioja, Ribera del Duero, Cataluña y Borgoña, junto a enólogos y otros profesionales del mundo del vino. Cada encuentro aporta nuevas observaciones y, también, nuevas preguntas sobre una relación —la del vino con su cierre— que solo puede entenderse plenamente cuando se observa a lo largo del tiempo.
“Hay procesos relacionados con la evolución del vino que necesitan tiempo para poder analizarse correctamente. Por eso creemos que es importante contrastar la investigación con la experiencia y generar espacios en los que los profesionales puedan compartir sus observaciones”, añade Raul Vigas.
En ese sentido, Sin Filtros plantea una forma de abordar la comunicación en el sector: partir del conocimiento, contrastarlo con la experiencia y dejar espacio para el debate. Más que ofrecer respuestas definitivas, el proyecto busca contribuir a una conversación informada sobre una cuestión que sigue abierta: cómo influye el cierre en la evolución del vino.













