
La asociación de técnicos propone actuaciones sobre costes, precios, producción y superficie de viñedo para garantizar el futuro del viticultor
Texto: Mirian Terroba
redaccion@laprensadelrioja.com
La Agrupación Riojana para el Progreso de la Viticultura (ARPROVI) ha planteado una batería de medidas para hacer frente a la situación que atraviesa la viticultura riojana y reclama abrir un debate de fondo sobre el equilibrio del sector. La asociación, integrada por más de 200 profesionales vinculados a la viticultura, considera que la actual coyuntura exige ir más allá del análisis técnico y aportar propuestas para garantizar la rentabilidad del viticultor.
Tras una jornada de debate celebrada en el Centro de la Cultura del Rioja, ARPROVI acordó por unanimidad cuatro propuestas. La primera consiste en solicitar a las administraciones la publicación de los costes de cultivo del viñedo en Rioja correspondientes a la cosecha de 2025, como se ha venido haciendo en campañas anteriores. La segunda reclama el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria para que el precio que perciba el viticultor por la uva sea superior a los costes de producción. En tercer lugar, la asociación pide que se mantenga la vigilancia sobre el cumplimiento de los límites máximos de producción por hectárea establecidos en cada campaña, con el objetivo de evitar rendimientos excesivos que puedan perjudicar la calidad y la imagen de la DOCa Rioja. Por último, propone la ejecución inmediata de un plan de arranque voluntario de viñedo que permita recuperar el equilibrio entre producción y comercialización, preservando el viñedo viejo y evitando la eliminación de plantaciones en aquellas zonas donde no exista una alternativa viable de cultivo.
El presidente de ARPROVI, Juan Carlos Sancha, explicó que la asociación ha decidido dar un paso adelante ante una situación que calificó de excepcional. “No hay progreso de la viticultura sin el progreso del viticultor”, afirmó, defendiendo que los técnicos del sector deben aportar soluciones ante un escenario marcado por la pérdida de rentabilidad y el desánimo entre los productores.
Una nueva etapa para una asociación con casi 40 años de historia
La presentación de estas propuestas supone un cambio de enfoque para ARPROVI, una organización nacida en 1987 que hasta ahora había centrado principalmente su actividad en el ámbito técnico y científico. La asociación reúne actualmente a profesionales de distintos perfiles, entre ellos ingenieros, investigadores, profesores y especialistas en viticultura.
Sus responsables explicaron que la actual crisis ha llevado a la entidad a asumir un papel más activo en el debate sobre el futuro del sector. “La información técnica hoy está mucho más accesible”, señalaron, por lo que consideran necesario que ARPROVI contribuya también con la visión de los profesionales que conocen el día a día del viñedo.

Un desequilibrio entre producción y mercado
ARPROVI sostiene que el principal problema de Rioja es un desajuste estructural entre el potencial productivo y la evolución de las ventas. Según sus estimaciones, una cosecha normal puede generar entre 50 y 70 millones de kilos de uva por encima de la capacidad actual de comercialización.
Sancha señaló que algunas de las medidas aplicadas en los últimos años, como la destilación o la vendimia en verde, han servido para aliviar la situación, pero no han resuelto el problema de fondo, afirmó, defendiendo la necesidad de actuar sobre las causas del desequilibrio.
Un plan de ajuste de superficie planteado de forma voluntaria
Dentro de sus propuestas, ARPROVI incluye la puesta en marcha de un plan de arranque voluntario de viñedo como una herramienta para adaptar la oferta a la demanda. La asociación insiste en que no se trata de una medida indiscriminada, sino de un proceso ordenado que debería preservar el viñedo viejo y las zonas de mayor valor cualitativo.
Sus responsables defienden que cualquier reducción de superficie debe hacerse con criterios técnicos y sociales, evitando perjudicar a aquellas zonas donde el viñedo constituye una actividad esencial y buscando que sean las parcelas con menor viabilidad futura las que puedan acogerse a esta medida.
ARPROVI diferencia este planteamiento de los programas de arranque europeos tradicionales, al considerar que un modelo adaptado a Rioja permitiría responder mejor a las necesidades específicas de la denominación.
Una situación que requiere una salida ordenada
La asociación alertó además de la pérdida de tejido vitícola, con unos 7.700 viticultores menos en los últimos 25 años, y de las dificultades para garantizar el relevo generacional. Según ARPROVI, muchos viticultores de avanzada edad continúan al frente de sus explotaciones ante la falta de compradores, arrendatarios o jóvenes que puedan asumir la actividad.
La organización considera necesario establecer mecanismos que permitan una transición ordenada y eviten que el ajuste del sector se produzca de manera descontrolada por la propia evolución del mercado.
ARPROVI concluyó que el objetivo de sus propuestas es contribuir a una salida de la crisis basada en el equilibrio entre producción y comercialización, garantizando el futuro de la viticultura riojana y la viabilidad económica del viticultor.












