La histórica bodega incorpora el viñedo al alcance de la SWfCP, un reconocimiento que evalúa la sostenibilidad ambiental, social, económica y de gobernanza del sector vitivinícola
El viñedo gana protagonismo en las estrategias de sostenibilidad de las grandes bodegas. Marqués de Riscal acaba de certificar no solo sus instalaciones de Elciego y Rueda bajo el estándar Sustainable Wineries for Climate Protection (SWfCP), sino también la gestión de sus viñedos, una decisión voluntaria que acredita con verificación externa su compromiso ambiental desde el origen del vino.
Este aspecto constituye uno de los elementos más relevantes del reconocimiento. Aunque el esquema de certificación no exige incluir la actividad vitícola, Marqués de Riscal ha decidido hacerlo de forma voluntaria para acreditar que su estrategia de sostenibilidad comienza en el propio origen del vino. De este modo, el proceso certificado abarca desde el manejo del viñedo hasta la elaboración, la crianza, el envejecimiento en barrica y el embotellado.
Impulsada por la Federación Española del Vino, la certificación Sustainable Wineries for Climate Protection es actualmente uno de los estándares de referencia para evaluar la sostenibilidad en el sector bodeguero español. Su metodología analiza la actividad de las empresas desde cuatro grandes ámbitos: gobernanza, desempeño ambiental, compromiso social y sostenibilidad económica.
En el apartado ambiental, la auditoría contempla aspectos como la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, la eficiencia energética, el uso de energías renovables, la gestión responsable del agua, la minimización de residuos y la conservación de la biodiversidad. La dimensión social evalúa las relaciones laborales, la seguridad y salud, la vinculación con el territorio y la cultura local, mientras que el bloque económico analiza cuestiones relacionadas con la resiliencia empresarial, la innovación, la eficiencia y la capacidad de adaptación a nuevos escenarios de mercado.
Agricultura regenerativa como eje del modelo vitícola
La incorporación del viñedo a la certificación refleja el peso que han adquirido las prácticas de agricultura regenerativa dentro del modelo de gestión de Marqués de Riscal. La bodega trabaja desde hace años en iniciativas destinadas a aumentar el carbono orgánico del suelo y favorecer la captura de CO₂ mediante cubiertas vegetales permanentes, al tiempo que impulsa actuaciones agroforestales con plantación de árboles, setos y otros elementos que incrementan la biodiversidad del entorno.
Otro de los pilares del proyecto es la recuperación de la fertilidad biológica del suelo. Para ello se limita el laboreo, se incorpora materia orgánica procedente de compost natural y se reutilizan los restos de poda triturados, favoreciendo el desarrollo del microbioma edáfico. Según la bodega, un suelo vivo mejora la simbiosis entre las raíces y los microorganismos beneficiosos, optimizando la absorción de agua y nutrientes y aumentando la resiliencia natural de la vid frente a enfermedades criptogámicas.
Las actuaciones se complementan con técnicas de hidrología regenerativa, entre ellas la implantación de las plantaciones siguiendo las curvas de nivel mediante el sistema keyline, una práctica que reduce la erosión provocada por las lluvias y mejora la infiltración del agua en el terreno. El mantenimiento de una estructura del suelo menos alterada también favorece la conservación de la fauna edáfica, fundamental para el equilibrio del ecosistema vitícola.
Un compromiso alineado con la evolución del sector
La obtención de esta certificación refuerza una trayectoria en la que la innovación ha sido una constante desde la fundación de Marqués de Riscal en 1858. La bodega fue pionera en la introducción de métodos bordeleses en Rioja, en el embotellado de vinos de calidad y, décadas más tarde, en la expansión hacia la Denominación de Origen Rueda para la elaboración de vinos blancos.
En los últimos años, esa vocación innovadora también se ha trasladado al ámbito del enoturismo con el Hotel Marqués de Riscal, diseñado por Frank O. Gehry, y al reconocimiento internacional de su patrimonio vitícola, culminado con la distinción como Mejor Viñedo del Mundo 2024 otorgada por el prestigioso ranking World’s Best Vineyards.
Con la incorporación del viñedo a la certificación SWfCP, Marqués de Riscal se sitúa entre las bodegas que apuestan por una visión integral de la sostenibilidad, entendida no únicamente como un conjunto de medidas aplicadas en la bodega, sino como una estrategia que comienza en el viñedo y acompaña al vino durante todo su ciclo de producción.











