
La gobernanza participativa del sector vitivinícola y el valor de la colaboración centrarán el debate previo a la entrega de galardones de la 36ª edición del Concurso de Vinos de Cosecheros de La Rioja y de la IV edición del Concurso de Vinos de Pueblo
La importancia de la participación de todos los colectivos del sector en la gobernanza de la Denominación de Origen Calificada Rioja será el eje central de la mesa redonda “Las otras voces del Rioja”, que se celebrará en el marco del Concurso de Vinos de La Rioja el próximo jueves 28 de mayo, a las 19:00 horas, en el Centro Fundación Caja Rioja Gran Vía de Logroño.
El encuentro abrirá el acto de entrega de premios de la 36ª edición del Concurso de Vinos de Cosecheros de La Rioja y de la IV edición del Concurso de Vinos de Pueblo, organizado por Fundación Caja Rioja y CaixaBank con la colaboración del Gobierno de La Rioja. La entrada será libre hasta completar aforo.
La sesión contará con una introducción a cargo de Javier Pascual, fundador y consejero de La Prensa del Rioja, y estará moderada por José Ignacio Junguitu, director adjunto de la publicación. En el debate participarán representantes de Bodegas Familiares de Rioja, la Asociación de Cooperativas, Menudas Bodegas y VIR (Viticultores Independientes de Rioja).
La mesa redonda pretende poner en valor el papel de los profesionales y bodegas que históricamente han dado sentido al Concurso de Vinos de Cosecheros a lo largo de sus 36 ediciones y reflexionar sobre su participación en los espacios de decisión que afectan al presente y al futuro de la Denominación.
Durante su intervención, Javier Pascual contextualizará el debate destacando la tradición asociativa de Rioja y la contribución que el espíritu de colaboración ha realizado al desarrollo del sector y al liderazgo alcanzado por la Denominación. La capacidad de viticultores y bodegueros para organizarse, generar alianzas y construir consensos ha permitido consolidar un modelo de autorregulación que ha sido clave para la creación de riqueza y para el posicionamiento de Rioja como referencia del vino español.
Tiempo de alianzas para gobernar la incertidumbre
La reflexión adquiere especial relevancia en un momento en el que el sector se enfrenta a importantes retos derivados de la evolución de los mercados, los cambios en los hábitos de consumo, la competencia internacional y la necesidad de adaptar las estrategias de promoción y comercialización a nuevas realidades. En este contexto, los organizadores consideran que la pluralidad de voces constituye uno de los principales activos de Rioja y que resulta imprescindible reforzar los espacios de diálogo y participación.
Bajo el lema “Tiempo de alianzas, tiempo para gobernar la incertidumbre”, los participantes analizarán cómo las distintas sensibilidades del sector pueden contribuir a fortalecer la Denominación desde una visión compartida. La premisa es que todas las voces son necesarias: las de quienes generan riqueza desde pequeñas explotaciones familiares, las de las cooperativas que vertebran buena parte del territorio, las de las bodegas emergentes que aportan innovación y las de los viticultores que defienden una visión independiente de la producción y la comercialización del vino.
El debate servirá también para reivindicar la importancia de la participación activa de los profesionales en los órganos de representación y en los procesos de toma de decisiones colectivas. Porque las decisiones estratégicas adoptadas para el conjunto de Rioja terminan teniendo un impacto directo en cada viticultor, cada bodega y cada municipio vinculado al vino. De ahí la necesidad de mantener una actitud colaborativa y constructiva que permita identificar objetivos comunes por encima de las diferencias.
La iniciativa se enmarca en la línea de reflexión impulsada por Fundación Caja Rioja y La Prensa del Rioja, que celebran este año la tercera edición consecutiva de un foro dedicado a analizar cuestiones estratégicas para el sector. Los dos debates anteriores se centraron en la evolución de los vinos y de los profesionales que han protagonizado el Concurso de Vinos de Cosecheros desde 1991 y en las tendencias que marcarán su futuro.
Entrega de premios
Tras la mesa redonda tendrá lugar la entrega de premios de la 36ª edición del Concurso de Vinos de Cosecheros de La Rioja y de la IV edición del Concurso de Vinos de Pueblo, dos certámenes que se han consolidado como una de las principales plataformas de promoción para pequeños productores y bodegas de la región.
En esta edición participan 46 bodegas, siete de ellas por primera vez, con un total de 54 marcas procedentes de 25 localidades riojanas. El concurso ha reunido 111 muestras de vino, distribuidas en 39 tintos, 40 blancos y 32 claretes. Municipios como Alfaro, San Vicente de la Sonsierra, Arnedo, Badarán o Castilseco figuran entre las localidades representadas.
Por su parte, el Concurso de Vinos de Pueblo reúne a 10 bodegas, tres de nueva incorporación, procedentes de Ábalos, Arnedo, Ausejo, Autol, Badarán, Briones, Quel y San Vicente de la Sonsierra. En total se han presentado 15 muestras, de las que 10 corresponden a vinos tintos, cuatro a blancos y una a clarete.
El jurado está integrado por técnicos vitivinícolas y expertos en análisis sensorial, bajo la dirección técnica de La Prensa del Rioja, y evaluará unas elaboraciones que reflejan la diversidad productiva y la riqueza territorial de Rioja.
A lo largo de más de tres décadas, el Concurso de Vinos de Cosecheros ha contribuido a visibilizar el trabajo de pequeñas bodegas y viticultores, reconociendo modelos de elaboración estrechamente vinculados al territorio y a la identidad de cada localidad. Junto al Concurso de Vinos de Pueblo, el certamen ha evolucionado hasta convertirse en un escaparate de la diversidad vitivinícola riojana, destacando proyectos que representan distintas formas de entender el vino pero comparten un mismo compromiso con la calidad y el origen.
La elevada participación registrada en esta edición confirma la vigencia de unos concursos que, además de premiar la excelencia enológica, fomentan el reconocimiento de quienes mantienen vivo el tejido productivo de Rioja y contribuyen a preservar la singularidad de sus vinos en un mercado cada vez más competitivo.











