La DOCa Rioja consolida su liderazgo al superar los 1,16 millones de registros enoturísticos y afianza un modelo basado en la diversificación y el aumento del valor por experiencia
Texto: Mirian Terroba
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El enoturismo en Rioja no solo crece, sino que se consolida como un modelo maduro, diversificado y altamente rentable. La combinación de más visitantes, mayor inversión, profesionalización del sector y expansión internacional explica un fenómeno que va mucho más allá del turismo del vino.
Rioja no solo recibe visitantes: ofrece experiencias completas que conectan territorio, cultura y vino, consolidándose como uno de los grandes referentes mundiales del enoturismo.
El conjunto de datos del Monitor de Enoturismo de la DOCa Rioja confirma la consolidación de un modelo enoturístico maduro, con crecimiento estable en visitas y un fuerte avance en valor económico.
La combinación de mayor experiencia, inversión creciente, diversificación de la oferta y expansión internacional dibuja un sector que evoluciona hacia un modelo cada vez más sofisticado, rentable y estructural dentro de la economía riojana, consolidando a Rioja como uno de los grandes referentes mundiales del turismo del vino.
La Denominación de Origen Calificada (DOCa) Rioja consolida así su liderazgo como principal destino enoturístico de España, superando en 2025 el millón de visitantes y reforzando su papel como motor económico del territorio. El enoturismo genera ya un impacto de 214,38 millones de euros, lo que supone 17,16 millones más que el ejercicio anterior, según el Monitor de Enoturismo de la DOCa Rioja.
En este contexto, la presidenta del Consejo Regulador, Raquel Pérez Cuevas, destaca que “Rioja ha consolidado un modelo enoturístico maduro, diversificado y cada vez más orientado a la generación de valor”, subrayando el papel del crecimiento, la inversión y la ampliación de la oferta como palancas de desarrollo del territorio.
Por su parte, el socio director de Dinamiza Asesores, Manuel Romero, responsable del estudio, señala que “el enoturismo en Rioja trasciende desde hace tiempo la visita clásica a bodega y avanza hacia una propuesta cada vez más amplia, experiencial y diversificada”, lo que refuerza la posición de la DOCa como referente internacional del enoturismo.
Un destino consolidado
La DOCa Rioja alcanza en 2025 un total de 930.364 visitas a bodegas, lo que supone un crecimiento del 1,96% respecto al ejercicio anterior. Aunque el ritmo de crecimiento se modera, el dato confirma la solidez del enoturismo riojano y su capacidad para seguir creciendo sobre una base ya muy consolidada.
Este comportamiento refuerza la idea de un destino maduro, donde la prioridad ya no es la expansión acelerada, sino la consolidación de un modelo estable y sostenible en el tiempo.
Actividad integrada en las bodegas
El compromiso del sector continúa ampliándose. En 2025 se contabilizan 226 bodegas abiertas al enoturismo, frente a las 214 del año anterior. Este incremento evidencia que el enoturismo se ha consolidado como una línea estratégica de negocio, plenamente integrada en la actividad de las bodegas.
Este crecimiento refuerza la idea de un modelo en el que el enoturismo deja de ser complementario para convertirse en una palanca estructural dentro del negocio vitivinícola.
El enoturismo representa de media el 17,8% de los ingresos de las bodegas, aunque su peso es especialmente significativo en las más pequeñas, donde alcanza el 24%, frente al 14,77% en medianas y el 6,55% en grandes bodegas.
A ello se suma su papel como canal de venta directa de vino, que supone de media el 8,83% de las ventas, pero que alcanza el 20,86% en bodegas pequeñas, lo que lo convierte en una herramienta clave de rentabilidad y diversificación.
Diversificación, wine bars y eventos
La actividad enoturística en Rioja alcanza una dimensión mucho más amplia que la visita tradicional. En 2025, las bodegas generan una afluencia total superior a 1,16 millones de registros, que integra visitas, accesos a wine bars y participación en eventos.
Este volumen refleja la capacidad creciente del sector para generar actividad continua, diversificar experiencias y dinamizar el territorio a través de múltiples formatos vinculados al vino.
La transformación del modelo enoturístico se apoya en nuevas fórmulas de experiencia.
Los wine bars se consolidan como una línea de negocio complementaria clave, con 170.841 servicios, un impacto económico de 1,8 millones de euros y un gasto medio de 12,81 euros por visitante. Estos espacios permiten extender la experiencia del vino más allá de la visita tradicional a la bodega.
Las bodegas refuerzan además su papel como espacios de dinamización social y cultural con más de 600 eventos anualesy más de 63.000 asistentes, combinando actividades abiertas, privadas y corporativas.
Dentro de este ecosistema, el segmento MICE se posiciona como una de las líneas de mayor valor añadido, generando más de 2,5 millones de euros de ingresos y contribuyendo de forma decisiva a la desestacionalización de la actividad.
Propuestas de más valor
El impacto económico del enoturismo asciende en 2025 a 71,46 millones de euros, lo que supone un incremento del 8,7% respecto al año anterior.
Este comportamiento confirma un cambio estructural: el sector crece mucho más en valor económico que en número de visitantes. Rioja entra así en una fase de crecimiento cualitativo, donde el desarrollo depende cada vez más de la capacidad de generar valor por experiencia, diversificar la oferta y mejorar la rentabilidad.
Las bodegas han intensificado de forma notable su apuesta por el enoturismo, con una inversión cercana a los 6,8 millones de euros, lo que supone un incremento del 92% respecto a 2024 y más del 200% respecto a 2023.
Estas inversiones se centran en la mejora de instalaciones, la digitalización y la creación de nuevas experiencias, consolidando un modelo más competitivo y adaptado a las nuevas expectativas del visitante.
Oferta premium más madura y homogénea
Las experiencias premium continúan ganando peso, con precios medios superiores a los 216 euros por persona y una evolución cada vez más homogénea entre las tres zonas de la DOCa Rioja.
Este comportamiento indica una mayor madurez del producto de alta gama y una oferta más cohesionada a nivel territorial.
El visitante internacional representa el 36,02% del total, con Estados Unidos, Reino Unido y Alemania como principales mercados emisores.
El informe confirma una base internacional sólida, aunque todavía con margen de crecimiento en mercados exteriores de alto valor, lo que abre nuevas oportunidades de posicionamiento para la DOCa Rioja.
Un perfil de visitante estable con reto generacional
El perfil del visitante enoturístico en Rioja se mantiene estable y concentrado principalmente en edades medias, con un claro predominio del tramo comprendido entre los 45 y los 65 años, seguido del grupo de entre 25 y 44 años.
Esta estructura refleja una demanda sólida y consolidada, alineada con el perfil tradicional del enoturismo, lo que garantiza estabilidad en el comportamiento del sector y continuidad en el flujo de visitantes.
Sin embargo, este equilibrio demográfico también pone de manifiesto un desafío estratégico para el futuro: la necesidad de atraer a públicos más jóvenes, con el objetivo de asegurar el relevo generacional y adaptar la oferta enoturística a nuevas motivaciones de viaje, consumo y experiencia.
Dinamización del territorio
El enoturismo mantiene una contribución significativa al empleo en el territorio vitivinícola de Rioja, con alrededor de 775 puestos de trabajo en 2025, frente a los 725 registrados en el año anterior.
Este incremento refuerza su papel como un motor de dinamización no solo económica, sino también social y rural, consolidando el enoturismo como una actividad clave para la fijación de población, la creación de oportunidades laborales y el fortalecimiento del tejido productivo en las zonas vinculadas a la DOCa Rioja.










