El mundo del vino a sorbos

Sí, sí, ¿se están añadiendo nuevos colores a la paleta que definen a los vinos? O mejor deberíamos preguntarnos ¿bebidas de colores? Es un detalle importante para el que se trabaja día a día el mundo del vino, pero seguramente insignificante para el consumidor, de manera especial el consumidor joven que se siente atraído por estas bebidas a las que algunos llaman vinos.

Texto: Antonio Egido

Y así leemos en ´okdiario´ en su titular que “Los vinos de colores que están ganando terreno entre los jóvenes”, donde nos hablan de un vino blanco que es naranja y que se puede obtener mediante dos procedimientos: “Maceración con cáscara de naranja, Se toma un vino blanco y se deja macerar con cáscara de naranja durante seis meses. Después las cortezas son separadas del vino y el jugo resultante se somete a decantación y filtrado. El envejecimiento se realiza en botas de robla donde permanece casi dos años.

Maceración con pieles de uva blanca: en esta ocasión el color se obtiene de los pigmentos de la uva. En la elaboración del vino blanco tradicional, los hollejos son separados del mosto para que este no adquiera color. Para obtener el vino naranja, el líquido se queda en contacto con las pieles por varios días o semanas, hasta que se logra la tonalidad deseada.

En España ya cuenta con una Denominación de Origen: el vino naranja del Condado de Huelva…

El vino blanco que es azul: se comercializa bajo la marca Gik Blue. En este caso el tono azul se ha obtenido utilizando pigmentos naturales. El primero de ellos se llama  antocianina, que se obtiene de la piel de la uva tinta. El segundo pigmento es la indigotina, el cual potencia el color hasta tornarlo azul índigo.

Curiosamente en botella se aprecia su tono azulado intenso. Una vez servido en copa y dependiendo de la luz, el color se modifica y puede incluso aproximarse al tinto.

Los creadores de esta idea son un grupo de muchachos que no superan los 30 años. Querían hacer algo diferente en el mercado del vino Y vaya si lo consiguieron. Eligieron hacer un vino fácil, afrutado, que gustase a todo el mundo. Incluidos ellos mismos, a los que por cierto no les gusta el vino.

Se produce en bodegas de Cáceres, Galicia y La Rioja. Utilizan varios tipos de uva. Por tanto no pertenece a su denominación de origen. Se vende por internet y su precio es unos 10 euros la botella”.

En ´tecnovino.com´ encontramos el artículo “Tinto, rosado, blanco y naranja, azul… los colores del vino y los vinos de colores” donde comienzan preguntándonos: “¿Eres de vino tinto o blanco? Seguramente dentro de poco también seas de azul o naranja”. Eso opinan desde el ecommerce Vinissimus en este artículo y señalan que ahora habría que sumar también estos dos colores que van ganando terreno y adeptos en el mundo del vino. Añaden que este interés es “entre los más jóvenes” y a la vez está “creando polémica entre los enófilos”. Y preguntan: “vinos de colores, ¿son realmente vino?”.

Los vinos se han clasificado siempre de acuerdo a tres colores básicos: tinto, rosado y blanco. Actualmente esta pequeña paleta cromática se ha convertido en un amplio abanico de colores donde los matices del vino son cada vez más precisos. Y a ellos hay que sumar los vinos de colores.

Ahora describimos el vino tinto con nombres como púrpura, rubí o granate; al vino rosado lo dividimos en una escala más precisa con términos como piel de cebolla, salmón o frambuesa y nos referimos al color de los vinos blancos como pajizo, ámbaro dorado.

Hoy en día podemos encontrar en el vino colores dorados, debido a las partículas de oro que añaden, también se puede hablar de los pseudovinos, que lucen colores como el rojo, obtenido de una maceración de frutos rojos, o el verde, con sabor a manzana.

Ahora habría que sumar también otros dos colores que van ganando terreno y adeptos en el mundo del vino: naranja y azul.

Los vinos naranjas están elaborados con uvas blancas cuyas pieles maceran durante largo tiempo con el mosto hasta desprender parte de su color y teñir el líquido de un color que se aproxima bastante al naranja. Este estilo de vino tiene su origen en países como Georgia y no debe confundirse con el vino naranja que se elabora macerando pieles del cítrico con una base vínica”.

Y nos quedamos ´santacecilia.es´ donde nos guían por la pregunta ¿qué determina el color del vino?, respondiendo que “los responsables del color definitivo de un vino son los polifenoles, que se dividen a su vez en antocianos y taninos:

Los antocianos se encuentran en la pulpa y sobre todo en la piel de las uvas. Son los causantes del color definitivo del vino tinto.

Los taninos se encuentran en piel, pepitas y raspón. Son los responsables de ese matiz astringente de algunos vinos.

Cuando se trata de vinos jóvenes, hablamos siempre de compuestos químicos muy cambiantes, que se combinan a su vez con otros taninos, forman polímeros más estables, hasta proporcionar el color definitivo del vino. Por otro lado, durante la maceración, los antocianos pasan de tonos azules hacia colores rojizos o anaranjados, así que, como vemos, el envejecimiento deja huella en el color del vino.

En el caso de vinos tintos más jóvenes, es habitual una coloración púrpura, violeta o malva, que según avanza pasa a ser más rojiza o teja, y los bordes tienden a tonos caobas. Lo reservas y grandes reservas suelen tener tonos más apagados y traslúcidos que los más jóvenes.

Los vinos blancos suelen tener tonos más pálidos, limón o pajizos en sus primeros años, con toques verdosos y bordes blanquecinos. Suelen evolucionar a tonalidades doradas, incluso ámbar.

Los vinos rosados evolucionan desde el rosa y poco a poco van obteniendo tonalidades anaranjadas, hasta naranjas más claros, incluso amarillentos.

Además del proceso químico y del envejecimiento, hay razones puramente naturales que influyen decisivamente en el tono y coloración final de un vino, como son el tipo de uva (por ejemplo, la Rossese o la Pinot Noir tiñen menos sus vinos), las condiciones climatológicas (lluvia y horas de sol a las que ha sido expuesta), los métodos de elaboración o su conservación.

Está claro que el color es parte de la experiencia completa de una buena copa de vino. Aunque cuando tomamos un sorbo y entornamos los ojos de placer, nos olvidamos un poco de él para pasa a otras nuevas sensaciones”.

El debate está servido, lo cual es lo más sana que puede haber sobre el mundo del vino, al tiempo que disfrutamos de esta bebida con una copa en la mano.

SUSCRÍBETE GRATIS A NUESTRO NEWSLETTER!