
La primera promoción del Máster de la Asociación de Sumilleres concluye un año de formación junto a algunos de los profesionales más reconocidos del sector mientras la segunda edición abre el plazo de inscripción
Texto: Mirian Terroba
redaccion@laprensadelrioja.com
La Rioja es uno de los grandes territorios vitivinícolas del mundo. Sus vinos viajan a los cinco continentes y el enoturismo se ha consolidado como uno de los motores de la economía regional. Sin embargo, hasta hace apenas un año existía una paradoja: la comunidad no contaba con una formación superior propia para preparar a los profesionales encargados de transmitir esa cultura del vino.
Con esa idea nació el Máster de Sumillería impulsado por la Asociación Cultural Sumilleres de La Rioja, cuya primera promoción afronta ya las últimas semanas de formación mientras la organización prepara la segunda edición, que comenzará el próximo 28 de septiembre.
Detrás del proyecto hay años de trabajo y una reivindicación compartida por el sector. «Era una demanda histórica de la región», explica Mavi Balabanian, codirectora del Máster. Desde la asociación se organizaban cursos y actividades, pero faltaba una formación estructurada que ofreciera una preparación integral a quienes querían desarrollar su carrera profesional en torno al vino.
El impulso definitivo llegó en 2020, con la llegada de José Félix «Chefe» Paniego a la presidencia de la Asociación Cultural Sumilleres de La Rioja. A su alrededor se configuró un equipo formado por la propia Mavi Balabanian, sumiller y directora académica del proyecto; Juanjo Figueroa, presidente de la Asociación Galega de Sumilleres y docente con una amplia trayectoria en la formación de sumilleres; e Inma Bezunartea, especialista en enoturismo y comunicación del vino. Los cuatro proceden de ámbitos tan distintos como la hostelería, la docencia, el enoturismo, la comunicación o la gestión de proyectos, una diversidad que terminó convirtiéndose en uno de los pilares del Máster. «Nos juntamos cuatro personas con visiones diferentes y ese engranaje hizo posible que un proyecto que llevaba años siendo un sueño se convirtiera en realidad«, resume Balabanian.
El respaldo del Gobierno de La Rioja, el Ayuntamiento de Logroño, el Consejo Regulador de la DOCa Rioja y un grupo de bodegas y empresas colaboradoras terminó de dar forma a un proyecto que busca algo más que impartir conocimientos técnicos.

Una profesión que ha cambiado
La necesidad de una formación como esta responde también a la evolución que ha experimentado la propia figura del sumiller. Tradicionalmente vinculada al servicio del vino en restaurantes, hoy su ámbito de actuación se ha ampliado de forma considerable.
El crecimiento del enoturismo, la comunicación especializada, el marketing, la distribución, la exportación o la gestión de bodegas ha multiplicado las oportunidades profesionales para quienes poseen una sólida formación en cultura del vino. El sumiller ya no es únicamente quien recomienda una botella en un restaurante; es también un comunicador, un prescriptor y, en muchas ocasiones, la primera persona que recibe a quienes llegan a conocer un territorio a través de sus vinos.
«Hablamos del sumiller como alguien que atiende de persona a persona. Aunque tradicionalmente se ha asociado al restaurante, hoy la sumillería tiene cabida en el enoturismo, la comunicación, el marketing, la distribución o las bodegas. Estos estudios no están dirigidos únicamente a quienes quieren trabajar en un restaurante, sino también a profesionales de bodegas, distribución, marketing, comunicación, enoturismo o cualquier actividad relacionada con el vino«, explica Inma Bezunartea.

Esa transformación de la profesión se refleja también en el perfil de la primera promoción.
El Máster ha reunido a catorce alumnos de edades, trayectorias y procedencias muy diferentes. Conviven jóvenes que inician su carrera con profesionales que superan los cincuenta años; trabajadores de sala con especialistas en marketing, exportación o enoturismo; y alumnos llegados desde La Rioja, Madrid, Colombia, Argentina o China.
Algunos ya desarrollaban su actividad en el sector, mientras que otros decidieron cambiar completamente de rumbo profesional. Uno de ellos, recuerdan los directores del programa, dejó un empleo estable para dedicarse al mundo del vino tras descubrir que su curiosidad se había convertido en una auténtica vocación.
Para el equipo docente, esa diversidad ha sido una de las grandes fortalezas del curso. Lejos de competir entre sí, los alumnos han construido una comunidad en la que compartir conocimientos y experiencias forma parte del aprendizaje. «El alumno que más sabía terminó sentado al lado del que menos conocimientos tenía y entre ambos han hecho un tándem perfecto», explican.
Mucho más que aprender a catar
Si algo distingue a este Máster es su planteamiento integral. El programa aborda disciplinas como el análisis sensorial, la viticultura, la enología o la geografía vitivinícola, pero incorpora también materias poco habituales en este tipo de estudios: psicología, comunicación, marketing, inglés, filosofía, gestión empresarial, hospitalidad o marca personal.
«Queremos formar personas que cuidan de personas», resume Juanjo Figueroa. Porque, explican, un buen profesional no solo necesita conocimientos técnicos. También debe saber escuchar, interpretar a cada cliente, comunicar con rigor y transmitir el valor cultural que hay detrás de cada botella.
Ese enfoque se completa con una metodología eminentemente práctica. Las clases se celebran todos los lunes durante toda la jornada y requieren además varias horas semanales de estudio personal. A ello se suman visitas a bodegas, catas, talleres y viajes formativos por distintas regiones vitivinícolas como Rioja, Jerez, Galicia, Ribera del Duero, Oporto-Douro o Burdeos.

Aprender de quienes marcan el camino
Otro de los rasgos diferenciales del programa es su profesorado. A lo largo del curso han pasado por las aulas profesionales como Ferran Centelles, exsumiller de elBulli; Fernando Mora MW, Master of Wine; Marta Cortizas, campeona de España e Ibérica de Sumillería; Willy Pérez, referente de los vinos de Jerez; además de sumilleres, enólogos y elaboradores como Tomás Ucha, Javier Campo, Pedro Ballesteros MW, Antonio Palacios, Álvaro Palacios o Marcos y Miguel Eguren, entre otros. Cada uno aporta una visión distinta de la viticultura, la sumillería, la comunicación o la gestión del vino.
Lejos de concentrar la docencia en un pequeño grupo de profesores, el Máster reúne a decenas de especialistas que aportan visiones muy distintas del mundo del vino. Cada lunes los alumnos reciben formación de uno o dos profesionales diferentes, lo que les permite conocer enfoques diversos y ampliar su red de contactos desde el primer día.
«Todo debería ser una masterclass«, resume Balabanian al explicar un modelo docente pensado para que el alumnado pueda aprender directamente de quienes hoy marcan la evolución del sector.

El acompañamiento es otra de las señas de identidad del programa. Los tres codirectores ejercen además como tutores y acompañan a los alumnos durante todo el proceso formativo, desde las entrevistas de admisión hasta el desarrollo de sus proyectos finales o sus prácticas en empresas.
Durante estas semanas, los estudiantes completan esa última fase del Máster mediante prácticas en hoteles, restaurantes, bodegas y empresas del sector o desarrollando proyectos propios relacionados con el vino, el enoturismo, la distribución o la comunicación.
Pero el vínculo no termina ahí. La intención de la Asociación es mantener una comunidad activa de antiguos alumnos que continúe participando en encuentros, actividades y sesiones formativas para conocer las nuevas tendencias de un sector en constante evolución.
«Para nosotros, nuestros alumnos seguirán siendo alumnos toda la vida. Queremos seguir acompañándolos y ofrecerles formación cuando surjan nuevas tendencias o cambios importantes en el sector«, explicaBezunartea.
Una segunda edición para consolidar el proyecto
Con el aval de esta primera promoción, la Asociación Cultural Sumilleres de La Rioja ha abierto ya el plazo de inscripción para la segunda edición del Máster, que comenzará el 28 de septiembre.
El programa mantendrá su estructura, con clases presenciales los lunes, viajes formativos, prácticas y un seguimiento personalizado de cada estudiante. La organización prevé un máximo de 25 plazas, aunque reconoce que grupos reducidos favorecen una formación más cercana y participativa.
El proceso de selección volverá a incluir entrevistas personales, ya que el criterio principal no es el nivel previo de conocimientos, sino el compromiso de quienes desean desarrollar una carrera profesional vinculada al vino. El precio del Máster incluye la formación completa, el material didáctico, así como todos los viajes, desplazamientos, alojamientos y actividades programadas.

Un futuro más profesional
Cuando se pregunta a los responsables del programa dónde imaginan el Máster dentro de diez años, la respuesta trasciende el propio proyecto.
Figueroa prefiere plantear otra cuestión: «No pienso solo dónde estará el Máster dentro de diez años. Pienso dónde estará profesionalmente La Rioja gracias al Máster«.
Ese es, en realidad, el objetivo que ha acompañado a la Asociación Cultural Sumilleres de La Rioja desde el primer momento: contribuir a que quienes reciben cada día a miles de visitantes sean capaces de explicar el vino de Rioja con conocimiento, criterio y hospitalidad.
Porque detrás de una copa de vino hay mucho más que una bebida. Hay un territorio, una cultura, una forma de entender la gastronomía y una historia que merece ser contada por profesionales preparados para hacerlo.










