
La bodega riojana inaugura espacios de elaboración, crianza y enoturismo en una apuesta por el crecimiento sin perder su identidad
La histórica bodega Gómez Cruzado ha conmemorado su 140 aniversario con la inauguración de unas nuevas instalaciones en el Barrio de la Estación de Haro, un proyecto que marca el inicio de una nueva etapa para la firma riojana sin renunciar a la esencia que la ha acompañado desde su fundación en 1886.
La ampliación representa un importante avance en la evolución de la bodega, tanto en capacidad productiva como en la organización de sus espacios. Las nuevas dependencias incluyen zonas de elaboración, una sala de depósitos de hormigón, una renovada sala de barricas, espacios destinados a catas y áreas sociales concebidas para reforzar la actividad de la empresa y mejorar la experiencia de visitantes y profesionales.
Durante el acto inaugural, el gerente de Gómez Cruzado, Alberto Játiva, destacó la visión de futuro que ha guiado el proyecto. “No pensamos en el hoy, pensamos en lo que puede venir mañana. Tenemos la responsabilidad de mejorar lo que hemos recibido, igual que nosotros recibimos una casa con una historia que conservar y proyectar. Nosotros hemos llegado, pasaremos, pero Gómez Cruzado continuará”, afirmó.
La celebración contó con la presencia de destacadas autoridades institucionales, entre ellas el presidente del Gobierno de La Rioja, Gonzalo Capellán; la consejera de Agricultura, Noemí Manzanos Martínez; la alcaldesa de Haro, Guadalupe Fernández; y el presidente del Consejo de Administración de la bodega, Manuel Andrés Carrera Baños.
Legado y futuro
Con esta inauguración, Gómez Cruzado abre una nueva etapa en su historia, reforzando su apuesta por la mejora continua y la excelencia enológica sin renunciar a los valores que han guiado su trayectoria durante 140 años. La bodega mantiene así su vínculo con Rioja y con Haro, donde ocupa un lugar destacado dentro del histórico Barrio de la Estación.
Más allá de la ampliación, el aniversario invita a poner en valor una trayectoria construida a lo largo de 140 vendimias y varias generaciones de profesionales vinculados a la bodega. Una historia marcada por la adaptación, la constancia y una forma propia de entender el vino desde Haro.
Las nuevas instalaciones responden a esa filosofía. No se han concebido para producir más, sino para trabajar mejor: ganar en precisión, optimizar los procesos de elaboración y prestar una atención aún más minuciosa a cada parcela y a cada vino. Un proyecto pensado para afrontar el futuro desde el respeto a los principios que han acompañado a Gómez Cruzado desde sus orígenes.












