La bodega de Ollauri presentó una selección de referencias históricas, actuales y de futuro en un viaje por más de siete décadas de elaboración en Rioja Alta
Conde de los Andes llevó su historia al futuro con una cata exclusiva celebrada en el restaurante Esperit Roca, donde profesionales del sector pudieron descubrir la evolución de la bodega de Ollauri a través de una selección de 20 vinos.
La jornada, dirigida por Javier Murúa, director de Muriel Wines, y Raúl Igual, Advanced Sommelier by the Court of Masters Sommeliers y Embajador de marca, recorrió tres etapas del proyecto: el legado histórico de la casa, sus elaboraciones actuales y los vinos que anticipan el camino de la bodega.
La Colección Histórica fue uno de los grandes protagonistas, con referencias como el Conde de los Andes Tinto 1950, los blancos históricos de 1976 y 1983 o los semidulces de 1964, 1994 y 2003. Estos vinos proceden del excepcional patrimonio que la bodega conserva en sus calados subterráneos de Ollauri, donde reposan más de 450.000 botellas.
La cata mostró también la evolución actual de Conde de los Andes a través de vinos como los Capítulos Malvasía 2018, Garnacha 2018 y Viura 2020, además de las ediciones especiales Duermevela Blanco 2017 y Duermevela Tinto 2016, elaboraciones que reflejan una interpretación contemporánea del territorio sin renunciar a la identidad histórica de Rioja Alta.
El futuro estuvo representado por Garnacha 2024 y Malvasía 2024, dos vinos que incorporan la crianza en huevo de granito como apuesta técnica para potenciar la frescura, la mineralidad y la expresión varietal.
“Conde de los Andes no es solo una colección de vinos, sino una historia viva que se extiende a lo largo de generaciones”, afirmó Javier Murúa, quien destacó la responsabilidad de conservar el patrimonio histórico de la bodega y, al mismo tiempo, desarrollar vinos capaces de perdurar en el tiempo.
Por su parte, Raúl Igual señaló que “una botella antigua es un gesto de generosidad que nos dejan personas para nuestro aprendizaje, que embotellan paisajes y añadas y guardaron solo las mejores para que generaciones futuras pudiéramos aprender”.
La experiencia se completó con un menú creado por el equipo de Esperit Roca, que acompañó una selección de vinos de la bodega y puso en valor la capacidad gastronómica y la longevidad de sus elaboraciones.
Con este encuentro, Conde de los Andes reafirma su vocación de preservar un legado centenario mientras construye nuevas páginas para el futuro del vino de Rioja, uniendo territorio, memoria y una visión propia de la elaboración.













