La bodega recupera el legado de un edificio del siglo XV y apuesta por el viñedo propio, la sostenibilidad y la elaboración de vinos con identidad propia

Texto: Mirian Terroba
redaccion@laprensadelrioja.com

Casa Primicia representa la unión entre patrimonio, tradición familiar y evolución del sector vitivinícola en Rioja Alavesa. La bodega, ubicada en Laguardia, mantiene vivo el vínculo con un edificio histórico del siglo XV que forma parte de su identidad y que hoy continúa siendo un elemento fundamental tanto en su proceso de elaboración como en su propuesta enoturística.

“En nuestro caso, la historia está ahí”, explica Iker Madrid, representante de la tercera generación de la familia al frente de la bodega. La trayectoria de Casa Primicia está ligada a la antigua bodega del mismo nombre, una construcción vinculada a la Iglesia y a la recaudación de diezmos y primicias de la comarca.

Tras recuperar el proyecto familiar en las décadas de los años 70 y 80, Casa Primicia inició en 1985 un proceso de modernización que incorporó nuevas tecnologías sin perder la esencia del edificio histórico. Actualmente, la antigua bodega continúa siendo un espacio de envejecimiento y uno de los elementos diferenciadores de la firma.

La filosofía de Casa Primicia parte de una idea fundamental: el vino nace en el viñedo. “Buscando lo que entiendo que debiera ser una bodega de Rioja: obtener la mejor calidad de uva posible para que al final acabe siendo la mejor calidad de vino posible”, señala Madrid.

La bodega trabaja con viñedos propios situados en el entorno de Laguardia, sobre suelos arcillo-calcáreos y a más de 550 metros de altitud. Son parcelas pequeñas seleccionadas por su calidad, una característica que permite un cuidado más detallado de cada viña. “El viñedo más grande que tenemos es de 10 hectáreas y el siguiente ya no llega ni a 3”, explica.

El Tempranillo es la variedad principal de Casa Primicia, acompañado por variedades tradicionales como Mazuelo, Graciano y Garnacha, además de blancas como Viura y Tempranillo Blanco. La bodega también apuesta por variedades minoritarias, como demuestra su elaboración con Maturana 100 %, un vino de producción limitada.

La sostenibilidad se ha convertido en otro de los pilares del proyecto. Actualmente, más de la mitad del viñedo propio está certificado en ecológico, acercándose a las dos terceras partes de la superficie cultivada.

La evolución de Casa Primicia combina tradición e innovación, pero mantiene una identidad propia. “Tú siempre tienes una filosofía y una manera de hacer las cosas y de alguna manera un sello de identidad”, afirma Madrid.

Esa identidad se refleja en una gama que reúne desde vinos jóvenes, crianzas, reservas y grandes reservas hasta elaboraciones más singulares como Carrabalseca, su línea ecológica; Flor de Primicia; el Reserva de Familia Julián Madrid; Cofradía Casa Primicia o la colección Pensante.

Iker Madrid, tercera generación de la familia al frente de la bodega

Para Iker Madrid, el estilo de la bodega se resume en una palabra: “Elegancia”. Vinos equilibrados, con presencia de fruta y una madera integrada, cuyo objetivo es expresar el carácter del viñedo de Laguardia.

Con más de cinco siglos de historia vinculados al vino, Casa Primicia afronta el futuro desde una idea clara: mantener sus raíces, cuidar el viñedo y seguir elaborando vinos que transmitan la personalidad de un territorio único.

 

Reportaje publicado en el nº 255 de La Prensa del Rioja

La Prensa del Rioja – 255