Creative Oak combina la selección de bosques, el secado natural de hasta 36 meses y los tostados personalizados para profundizar en el conocimiento de la madera y su influencia en el perfil de los vinos

La relación entre el roble y el vino es uno de los campos de mayor tradición y evolución dentro de la enología. Durante siglos, la madera ha desempeñado un papel fundamental en la elaboración y crianza, contribuyendo a configurar la estructura, la complejidad aromática y la capacidad de evolución de numerosos estilos vinícolas. “Hoy, los avances en investigación y tecnología permiten profundizar en el conocimiento de sus propiedades y comprender con mayor precisión cómo influyen su origen, composición y tratamiento en las características finales del vino” explica Mario Castiblanques, comercial de España de Creative Oak.

La selección de la madera ha dejado de responder exclusivamente a criterios tradicionales para incorporar parámetros relacionados con su procedencia forestal, la estructura del grano, los procesos de secado y las técnicas de tostado. “Una evolución que abre nuevas vías de investigación y especialización para el sector vitivinícola como el de Rioja”.

En este ámbito trabaja Creative Oak, compañía especializada en soluciones de roble para el sector enológico que cuenta con el respaldo de la experiencia artesanal de la tonelería californiana Tonnellerie Ô. Su propuesta combina conocimiento de la madera, selección forestal, tecnología de tostado y análisis de compuestos aromáticos para desarrollar productos con perfiles técnicos diferenciados.

Del bosque al vino: la importancia de la procedencia

Uno de los principios fundamentales de Creative Oak es el denominado Forest-to-Toast Pairing, “una metodología que establece una correspondencia específica entre el origen forestal del roble y el tratamiento térmico más adecuado para cada tipo de madera” apunta Castiblanques.

La compañía trabaja con roble francés y americano sometido a procesos de secado natural al aire libre de entre 24 y 36 meses. Este periodo permite una evolución progresiva de sus componentes, favorece la reducción de los taninos verdes y contribuye al desarrollo de precursores aromáticos relacionados con las lactonas, el eugenol y la vainillina.

Según Mario Castiblanques, el origen forestal constituye, por tanto, un factor determinante. Las diferencias en el grano, la densidad y la composición de cada madera condicionan su comportamiento y su potencial aromático. Conocer estas particularidades “permite diseñar tratamientos específicos y trabajar con perfiles sensoriales más definidos”.

Esta filosofía se materializa en la Forest Collection, una gama que combina maderas procedentes de bosques concretos con perfiles de tostado desarrollados para potenciar sus características:

  • Jupilles Fleur: roble de grano extrafino, orientado a perfiles elegantes, con matices florales y una aportación aromática delicada.
  • Tronçais Forte: destaca por su densidad fenólica y sus registros de especias dulces, asociados a una mayor estructura.
  • Fontainebleau Royale: busca desarrollar texturas cremosas y una sensación sedosa en boca.
  • Vosges: ofrece un perfil equilibrado y vertical, concebido para diferentes estilos de vino.

La selección forestal permite abordar el roble desde una perspectiva más precisa, entendiendo que cada procedencia aporta unas características propias y que su influencia depende también del tratamiento posterior.

El tostado, una variable decisiva en el perfil aromático

El tostado constituye otra de las grandes variables en el comportamiento de la madera. “La temperatura, la duración y el sistema de aplicación del calor intervienen en la transformación de sus componentes y condicionan los aromas y las sensaciones que puede aportar”, señala el comercial.

Creative Oak desarrolla dos grandes líneas de trabajo.

El tostado a fuego, presente en sus gamas Luxury y Source, utiliza fuego abierto de roble para desarrollar perfiles aromáticos complejos y características relacionadas con el volumen en boca y la integración de la madera.

Por su parte, el tostado por convección, empleado en las gamas Element y Ethos, recurre al aire caliente controlado para trabajar perfiles aromáticos más definidos, entre ellos la vainilla, el café y diferentes registros especiados.

La combinación de ambos procedimientos “permite explorar distintas expresiones del roble y trabajar con tratamientos reproducibles, un aspecto especialmente relevante para los elaboradores que buscan consistencia en sus procesos y resultados”.

La investigación sobre la madera también se extiende a los formatos y a los tiempos de interacción con el vino.

Su catálogo incluye distintos formatos, como Staves, Fan Packs, Bricks, insertos para barrica (Head & Bung Inserts) y Chips. Según la información facilitada por la compañía, los primeros están concebidos para aplicaciones de entre seis y doce meses, mientras que los Chips permiten intervenciones más rápidas, de entre tres y doce semanas. La variedad de formatos permite trabajar con distintos tiempos de aplicación, desde soluciones de contacto prolongado hasta otras de extracción más rápida

Creative Oak completa su propuesta con servicios de evaluación sensorial, análisis instrumental de los compuestos aromáticos del roble y controles de laboratorio orientados a detectar la presencia de TCA y otros contaminantes volátiles.

Más información: www.creativeoak.com.