El Descorche de La Prensa del Rioja
Texto: Javier Pascual
El dramatismo con el que nos abruman los titulares sobre la crisis que atraviesa el sector del vino no es nada nuevo, como nos muestra la evolución histórica del sector, cuyo estudio resulta tan frecuentemente menospreciado. La situación actual se nos presenta como una carrera desbocada hacia el apocalipsis, descripción que se diferencia muy poco de las que podemos encontrar en épocas pasadas, coincidiendo con las crisis cíclicas del vino. Resulta obvio que no por ser pasado cualquier tiempo fue mejor. Sólo fue anterior. Me ha parecido por ello que puede resultar interesante -e incluso didáctico- examinar algunos análisis publicados durante esas etapas difíciles para el sector vitivinícola. Así me lo hizo ver Cristina Forner (Bodegas Marqués de Cáceres) con motivo de mi intervención en la jornada ‘Pioneros Exportadores desde 1907’ de la asociación de bodegas exportadoras ‘Esencia Rioja’, en la que expuse uno de esos casos históricos. El paralelismo entre la situación actual y la pasada, a la vista de lo ocurrido desde entonces, representa para Cristina “una motivación para mantener la esperanza y confiar en el resultado de trabajar por la excelencia como apuesta de futuro”.
“La atmósfera está muy pesada, los pulmones de Europa respiran mal”, aseguraba el presidente de la Asociación de Exportadores de Vinos de Rioja en los prolegómenos de uno de los periodos históricos más difíciles (Guerra Civil española), no solo para la industria vinícola, sino para el conjunto de la humanidad (Segunda Guerra Mundial). El mensaje de unidad que lanzaba constituye un magnífico ejemplo del espíritu que ha animado tradicionalmente a los líderes del sector con una mayor visión de futuro. Sin conocer aún la magnitud de la catástrofe que se avecinaba, Germán Álvarez, director general de Bodegas Franco Españolas, apelaba a “una unión perfecta de viticultores y vinicultores con los comerciantes y exportadores”. El panorama que describía en la crónica publicada por ‘La Rioja Industrial’ en 1935 resultaba desolador. Un mercado mundial de vinos “completamente desquiciado: sobra vino en todas partes y la descomposición comercial se acentúa”. Las referencias a Francia (“se asfixian con tanto vino”) y España (“el Gobierno, con la mejor voluntad, dictando leyes y más leyes procurando favorecer a los viticultores”), ofrecen paralelismos con la situación actual, que parece adolecer del mismo mal: “un sobrante de vino por efecto de la baja del consumo”. “Hay que desengañarse, se consume menos vino que el que se produce”, concluía Germán Álvarez tras citar “la descepación de 100.000 hectáreas de viña que ha decretado el Gobierno francés”.
“El grito en el Cielo no basta”, aseguraba el presidente de los exportadores riojanos. Su recomendación para afrontar una situación tan difícil era “comprimirse y mirar la situación de frente”. “Una unión perfecta de viticultores y vinicultores con los comerciantes y exportadores. Que digan lo que quieran los que más gritan. Es necesario compenetrarse y para ello hay que desterrar esa aureola de ladrones y explotadores que tienen las grandes casas vitivinícolas. No vale gritar, hay que pensar y pensar bien. No vale gritar, hay que obrar y obrar bien”. Un mensaje muy representativo de la actitud que ha permitido a Rioja ir superando etapas y consolidar su posicionamiento entre las regiones vinícolas más prestigiosas del mundo.
Los artículos del máximo representante de la organización que agrupaba a las bodegas exportadoras de la recién creada Denominación de Origen Rioja reflejaban las estrategias que desde sus inicios marcaron el rumbo de Rioja, entre las que destaca la capacidad para organizarse y actuar colectivamente con el foco puesto en la calidad del producto y la orientación al mercado.













