Ontañón Crianza
Raquel Pérez Cuevas subraya la importancia de la internacionalización de los vinos de Rioja en este contexto de pandemia global

Un reconocimiento que se suma al de Decanter y al ‘Sommeliers Choice Awards’ y “que nos llena de orgullo, responsabilidad y emoción», afirma Raquel Pérez Cuevas, bodeguera de Ontañón Familia

La revista neoyorquina VinePair ha seleccionado los veinte mejores vinos del mundo por menos de 20 dólares (PVP en Estados Unidos) y Ontañón Crianza 2017 es el único de la DOCa Rioja presente en una lista en la que sólo aparecen otros dos vinos de procedencia española: Borsao Tres Picos (Campo de Borja) y Avancia Cuvée de O Godello (Valdeorras).

Este reconocimiento de la publicación estadounidense se une a los dos premios que ha recibido el Crianza de Ontañón en los últimos meses: el de la revista británica Decanter, que seleccionó en su número de enero al Ontañón 2015 como uno de los diez mejores crianzas de Rioja en un artículo firmado por Julie Sheppard; y el premio ‘Sommeliers Choice Awards’, de la Asociación de Sumilleres de Estados Unidos, que eligió a Ontañón Crianza 2016 como el mejor vino español en Norteamérica. En este concurso, además recibió la Medalla de Oro de un panel de catas definido por un complejo proceso de evaluación en el que se valoran aspectos como las posibilidades de maridaje, calidad, tipicidad, valor y presentación de los vinos.

Raquel Pérez Cuevas, bodeguera de Ontañón Familia, expresa su satisfacción ante este nuevo reconocimiento: «Estamos en racha con nuestro crianza y nos hace muy felices porque son tres premios que llegan desde fuera de España en mercados tan exigentes como Estados Unidos o el Reino Unido y somos, de alguna manera, bandera de Rioja, lo que nos llena de orgullo, responsabilidad y emoción».

Ontañón Crianza

Raquel subraya la importancia de la internacionalización de los vinos de Rioja en este contexto de pandemia global y lo que supone un reconocimiento como el de VinePair, “que está muy focalizado en gente joven y desenfadada que exige vinos de calidad, con personalidad pero que a la vez sean divertidos y emocionantes. Somos Rioja y tenemos capacidad de llegar con nuestra identidad a muchos consumidores, y los jóvenes son los que marcan el futuro del disfrute del vino».

El artículo de VinePair, firmado por el cronista Keith Beavers, lo plantea como un reto: «He tratado de descubrir algunos de los grandes éxitos del mercado, con vinos a buen precio, pero que resultan increíbles para disfrutarlos alrededor de una parrilla, una pizza, tacos y una noche de Netflix». El autor va más allá: «Hablo de vinos maravillosos, perlas escondidas entre las masas con etiquetas adorables. Es divertido explorar pero siempre se necesita un poco de ayuda en el camino. Este reportaje es un trabajo de campo para ayudar a encontrar estas maravillas». Keith Beavers subraya que los vinos sencillos no siempre son fáciles de hacer, pero siempre son fáciles de beber. Poned en orden vuestras listas de canciones que pronto vamos a estar listos para descorchar botellas en todas las reuniones». Sobre Ontañón Crianza 2017, Keith Beavers, explica que es increíblemente suave con una buenísima acidez que recuerda el aroma de las cerezas. Es perfecto para tomarlo mientras se cocina, y lo recomienda a los bebedores de variedades como la merlot o la pinot noir. «Huele a cerezas y se merece una noche informal de tabla de quesos y de embutidos».

Es un vino que se elabora con un 90% tempranillo y 10% garnacha de viñedos Rioja Oriental, en altitudes superiores a los 550 metros. La maceración larga y sostenida en el tiempo define el fondo de un vino que envejece durante un año en crianza en barricas de roble americano y de roble francés antes de su embotellado.

La sutileza de un velero

Según, Raquel Pérez Cuevas, Ontañón Crianza “representa para nosotros todos los años un verdadero desafío; nos gusta definirlo como nuestro vino esencial, nuestro trasatlántico al que tenemos que conducir con la sutileza de un velero, pendientes siempre del cielo, de los vientos, de la forma con la que nos habla la naturaleza. Es un barco grande, pero necesita un tacto muy suave para navegarlo. Cada año es distinto en sus matices porque los factores climatológicos también son parte fundamental de su personalidad. Los años frescos nos ofrece matices distintos a los más cálidos en boca, en aromas, incluso en el tacto. La parte frutal nos conmueve; es cierto, pero trabajamos las barricas para que el roble esté presente pero no se imponga en el conjunto de sus aromas. Un vino que expresa Rioja, su elegancia, su largura y la seguridad de que siempre invita a seguir bebiendo”.

 

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