La nueva referencia se suma a Olarra Reserva y Olarra Gran Reserva una propuesta que reivindica la elegancia y el estilo de los vinos que marcaron los primeros años de la bodega

 

Bodegas Olarra completa con Olarra Crianza 2022 la gama con la que vuelve la mirada hacia los Riojas finos de los años setenta. El nuevo vino se suma a Olarra Reserva y Olarra Gran Reserva y culmina una propuesta basada en una forma de entender el Rioja marcada por la elegancia, el equilibrio y una crianza integrada.

La bodega, fundada en Logroño en 1973, nació precisamente en una época decisiva para la consolidación de Rioja. Los vinos de aquellos años, hoy reivindicados por su finura y capacidad de evolución, se caracterizaban por una extracción moderada, crianzas prolongadas y un protagonismo compartido entre la fruta, la madera y el tiempo.

Olarra Crianza 2022 traslada esa filosofía a una expresión más directa. El vino procede de Tempranillos de viñas viejas de Rioja Alta y Rioja Media, procedentes de parcelas seleccionadas en las que aparecen también variedades tradicionales como Garnacha y Viura. Son terrenos pobres y de baja productividad que favorecen una expresión de gran finura.

La elaboración está orientada a preservar la frescura y el carácter de la uva. La vendimia se realiza en el punto óptimo de maduración, mientras que los encubados son relativamente cortos y las fermentaciones se desarrollan entre 18 y 24 ºC. El objetivo es priorizar la elegancia frente a la extracción.

Las diferentes partidas envejecen por separado entre 14 y 16 meses en barricas de segundo y tercer vino, evitando que la madera se imponga sobre las notas varietales. El ensamblaje definitivo se establece mediante cata y, una vez embotellado, el vino continúa su evolución en botella, donde desarrolla nuevos registros aromáticos y gana complejidad.

En copa, Olarra Crianza 2022 presenta capa media y tonos vivos. La nariz combina frutos y flores rojas con notas balsámicas, recuerdos de pedernal y frutos secos. En boca destaca por su equilibrio, textura pulida y estructura firme, con un final largo en el que aparecen los aromas secundarios y terciarios.

Con este lanzamiento, Crianza, Reserva y Gran Reserva completan la gama Olarra, tres vinos que recorren distintos tiempos de envejecimiento pero comparten una misma mirada hacia el Rioja de los años setenta: vinos en los que la finura y el equilibrio estaban por encima de la concentración y donde el tiempo formaba parte esencial de su identidad.