La bodega de Rioja conmemoró en Madrid cuatro décadas de trayectoria junto al equipo que impulsó el proyecto

Texto y fotos: Marta Rubio González

Bodegas RODA celebró en Madrid su 40 aniversario con una cata que recorrió algunos de los momentos más significativos de su trayectoria. El encuentro, celebrado en el Wellington Spa & Hotel, reunió a 140 profesionales del sector entre sumilleres, periodistas y representantes de la hostelería y permitió repasar la evolución de la bodega a través de algunas de sus principales referencias.

Fundada en 1987 en el Barrio de la Estación de Haro por la familia Rotllant Daurella, RODA nació con la intención de aportar algo nuevo a Rioja sin renunciar a su tradición.

La jornada estuvo protagonizada por cuatro de las personas que han formado parte de esta historia: Mario Rotllant, propietario de la bodega; Agustín Santolaya, director general; Isidro Palacios, director de campo; y Carlos Díez, primer enólogo de la bodega. Cuatro perfiles y trayectorias diferentes que han compartido el desarrollo de un mismo proyecto y que, como se puso de manifiesto durante el encuentro, se han complementado a lo largo de estas cuatro décadas. La jornada contó además con la participación del periodista riojano Alberto Gil, encargado de contextualizar el momento en el que nació la bodega y de conducir el recorrido por su trayectoria.

Desde sus inicios, RODA apostó por el protagonismo de las viñas viejas, el cultivo en vaso y el trabajo parcela a parcela. A ello se sumaron innovaciones como la primera mesa de selección de Rioja o la incorporación de tinas de roble para la fermentación. La bodega también ha desarrollado líneas de investigación relacionadas con la conservación de la diversidad genética de la vid, con un banco de germoplasma de Tempranillo que reúne más de 500 morfotipos, y con la adaptación del viñedo al cambio climático.

Cuarenta años en once copas

La celebración se articuló alrededor de una cata histórica. Once copas ocuparon la mesa: siete de vino tinto, tres de blanco y una de aceite. El recorrido comenzó con cuatro añadas de Roda I —1992, 2001, 2011 y 2021—, que permitieron observar la evolución del vino a través de diferentes momentos de la historia de la bodega.

El Roda I 1992, primera añada comercializada, abrió una cata marcada por el paso del tiempo. Le siguieron el 2001 y las añadas 2011 y 2021, en un recorrido que permitió observar la evolución del estilo de RODA y la capacidad de sus vinos para mantener su identidad a lo largo de las décadas.

A continuación, llegaron tres añadas de Cirsion —2016, 2019 y 2022—, uno de los vinos que mejor representa la evolución de la bodega. Elaborado a partir de una selección de plantas de los viñedos más viejos, permitió comprobar cómo una misma identidad puede expresarse en cosechas condicionadas por situaciones climáticas muy diferentes. Volumen, frescura y finura tánica fueron algunos de los rasgos que recorrieron las tres copas.

El último tramo de la cata estuvo dedicado a Roda I Blanco, con las añadas 2019, 2022 y 2023. Esta última añada fue presentada en primicia durante el encuentro y llegará al mercado el próximo 1 de octubre. Elaborado fundamentalmente con Viura y pequeñas proporciones de Malvasía de Rioja y Garnacha blanca, el vino representa una de las líneas más recientes de la bodega y amplía el recorrido de RODA hacia la recuperación y preservación del patrimonio vitícola de Rioja. La jornada concluyó con AUBOCASSA, el proyecto de aceite de oliva virgen extra de la bodega en Mallorca.

El recorrido por estas añadas permitió poner el tiempo en el centro de la celebración. Cuatro décadas después, la trayectoria de RODA habla de una forma de trabajar basada en la paciencia, la excelencia y la búsqueda constante de la calidad: avanzar poco a poco, cuidar cada decisión y entender también los errores y las dificultades como parte del camino.

Cuarenta años después, la mirada vuelve así al camino recorrido, pero también a lo que queda por construir.