El viñedo de La Pasada, situado entre los 750 y los 800 metros en la Sierra de Yerga, permite observar cómo las condiciones de altura influyen en la maduración de la uva y en el perfil de los vinos

Texto: Mirian Terroba
redaccion@laprensadelrioja.com

La altitud es uno de los factores que contribuyen a la diversidad vitícola de Rioja Oriental. En los viñedos situados en las zonas altas de la Sierra de Yerga, las condiciones del entorno pueden influir en el ritmo de maduración de la uva y, con ello, en las características que desarrolla antes de la vendimia. La relación entre altura y perfil del vino, sin embargo, no es automática: cada parcela responde a la combinación de distintos factores naturales y de cultivo.

La vendimia de 2026 ofrece un ejemplo de cómo estas condiciones pueden manifestarse en un viñedo concreto. Según el informe de vendimia de Ontañón Familia, la campaña estuvo marcada por el calor extremo, la precocidad y un estado sanitario excepcional de la uva. Tras un inicio de ciclo húmedo, se sucedieron cuatro olas de calor y un periodo sin precipitaciones que aceleró el desarrollo vegetativo. El informe señala que la evolución de la viña en Rioja se adelantó alrededor de quince días.

En este contexto, los viñedos de altura de la Sierra de Yerga mostraron un comportamiento particular. La bodega destaca el contraste de temperaturas entre el día y la noche como uno de los elementos que favorecieron una maduración más pausada y equilibrada en determinadas parcelas. Esta evolución permitió prolongar el tiempo de permanencia de la uva en la planta y esperar a un momento de vendimia considerado adecuado.

El efecto en la maduración

La altitud no determina por sí sola el resultado de un vino, pero modifica las condiciones en las que se desarrolla el ciclo de la vid. La temperatura, la orientación de la parcela, el suelo, la disponibilidad de agua y las prácticas de cultivo intervienen conjuntamente en la evolución de la uva. Por ello, los viñedos de montaña no constituyen una categoría uniforme: las diferencias entre parcelas pueden ser tan importantes como las que existen entre distintas zonas de una misma denominación.

En el caso de La Pasada, un viñedo de Tempranillo situado entre los 750 y los 800 metros de altitud, en la zona de Quel y junto a la Sierra de Yerga, la vendimia de 2026 se realizó entre el 21 y el 24 de septiembre, según los datos aportados por Ontañón Familia. El informe sitúa esta recogida entre las más tardías de la campaña dentro de la DOCa Rioja, pese al adelanto general del ciclo vegetativo.

Según el informe de vendimia
de Ontañón Familia,
la campaña estuvo marcada
por el calor extremo, la precocidad
y un estado sanitario excepcional de la uva

La bodega relaciona las condiciones de altura de La Pasada con una maduración más lenta y equilibrada, que permitió mantener la uva en la planta durante más tiempo. En cuanto al perfil del vino, el informe destaca la intensidad aromática, la presencia de fruta, la frescura y unos taninos pulidos. Se trata de observaciones vinculadas a esta parcela y a la experiencia de la bodega durante la campaña, no de características que puedan atribuirse de forma general a todos los viñedos de altura de Rioja Oriental.

Leticia Pérez Cuevas, responsable de viñedo, en una de las parcelas de la vertiente Queleña de la Sierra de Yerga.

La fecha de recogida aporta contexto sobre el comportamiento de La Pasada, aunque no basta por sí sola para establecer comparaciones con el conjunto de Rioja. Su interés reside en mostrar cómo una parcela concreta responde a las condiciones de su entorno y cómo esas particularidades pueden trasladarse al perfil del vino.

El informe también recoge una presencia destacada de levaduras naturales en la piel de la uva y una evolución favorable de las fermentaciones. La bodega relaciona estos aspectos con las condiciones secas de la campaña. Conviene distinguir este factor del efecto de la altitud: la ausencia de lluvia y el estado sanitario de la uva forman parte del contexto meteorológico de 2026 y no pueden explicarse únicamente por la altura del viñedo.

La parcela y la variedad también cuentan

El propio informe ofrece otro ejemplo con El Arca, un viñedo de Garnacha de cepas centenarias cuya vendimia se llevó a cabo el 11 de septiembre de 2026. En este caso, la bodega describe una madurez elevada, un perfil frutal orientado hacia la cereza y una notable intensidad y concentración.

La comparación entre La Pasada y El Arca permite introducir otros elementos que intervienen en la identidad de un vino. Además de la ubicación y las condiciones de cultivo, la variedad y las características de las cepas condicionan la evolución de la uva y su expresión final. Dos parcelas pueden compartir un entorno geográfico próximo y ofrecer perfiles diferentes.

Estos ejemplos también muestran la importancia de observar cada viñedo de manera individualizada. La altitud aporta un contexto, pero no explica por sí sola todas las características del vino. La orientación, el suelo, la disponibilidad hídrica, el estado de la planta y el momento de vendimia forman parte de un conjunto de variables que deben considerarse para interpretar el resultado.

Diversidad vitícola

El interés de los viñedos de altura de la Sierra de Yerga reside en su contribución a la diversidad vitícola de Rioja Oriental. Sus condiciones particulares ofrecen un campo de observación para estudiar la relación entre paisaje, maduración y perfil del vino, así como para comprender las diferencias que pueden existir entre parcelas dentro de una misma zona.

La experiencia recogida por Ontañón Familia durante la vendimia de 2026 sitúa estos enclaves en el centro de esa reflexión. La Pasada y El Arca ilustran dos expresiones distintas, condicionadas por las características de sus respectivos viñedos, las variedades y las decisiones adoptadas durante la campaña.

Más que establecer una relación directa entre altura y estilo, estos casos invitan a prestar atención a las particularidades de cada lugar. En una denominación con una notable diversidad de condiciones vitícolas, conocer mejor los viñedos de montaña puede ayudar a describir con mayor precisión los matices de Rioja Oriental y la variedad de perfiles que conviven en ella.