La bodega estrena una visita de hora y media que permite conocer vinos en distintas fases de evolución y recorrer un monasterio del siglo XVI entre viñedos y una sala de barricas de 31.000 unidades, considerada la segunda más grande del mundo
Ver cómo evoluciona un vino antes de llegar a la botella y probarlo directamente de los depósitos será uno de los principales atractivos de la experiencia enoturística de Barón de Ley, que abre este mes sus puertas al público para mostrar desde dentro cómo se elaboran sus vinos y descubrir algunos de los espacios más singulares de la finca.
La visita, de aproximadamente una hora y media, propone un recorrido por las distintas etapas de elaboración y culmina con una cata en dos tiempos: primero, vinos «en rama» extraídos directamente de los depósitos durante su proceso de elaboración y, después, tres vinos terminados de Barón de Ley. La experiencia se completa con una selección de ibéricos de bellota elaborados por Grupo Barón de Ley en Extremadura.
Un monasterio del siglo XVI a una de las mayores salas de barricas del mundo
El recorrido también pone el foco en la particular historia de la finca. Barón de Ley fue fundada en 1985 siguiendo el modelo de los châteaux franceses y se construyó alrededor de un monasterio del siglo XVI. En este mismo enclave, los monjes benedictinos ya elaboraban vino hace más de 500 años.
El conjunto histórico convive hoy con las instalaciones de una bodega moderna y con una de las grandes señas de identidad de Barón de Ley: su sala de barricas, con capacidad para 31.000 barricas de 225 litros, que la bodega sitúa como la segunda más grande del mundo.
La visita permite así recorrer espacios en los que conviven la dimensión histórica del proyecto y su actual actividad vitivinícola, desde el monasterio hasta las zonas en las que el vino continúa su proceso de elaboración y crianza.
La experiencia se completa con una aproximación al viñedo, uno de los pilares de la filosofía de Barón de Ley. La bodega dispone de más de 600 hectáreas de viñedo propio, repartidas entre diferentes fincas de Rioja Alta y Rioja Oriental, y trabaja con diez variedades autóctonas de Rioja.
Cada año, alrededor de 1,8 millones de kilos de uva son vendimiados y seleccionados manualmente, un proceso que busca preservar las características de las distintas parcelas y trasladar al vino la diversidad del territorio.
La experiencia está disponible de martes a sábado, en español e inglés, con grupos de un máximo de 14 personas. Las visitas tienen lugar a las 10:30 y a las 12:30 horas, con un precio de 30 euros por persona.












