38 bodegas de 18 municipios de la Denominación de Origen Rioja reivindican el viñedo y la figura del viticultor como eje estratégico
Madrid ha sido el escenario para la puesta de largo de VIR (Viticultores Independientes en Rioja), un colectivo que integra a 38 bodegas de 18 municipios de la Denominación de Origen Rioja y que nace con la voluntad de reforzar la centralidad del viñedo y del viticultor en el discurso del territorio. La convocatoria reunió a cerca de 500 asistentes y permitió la cata de más de 150 vinos, en una jornada concebida como foro de intercambio profesional y conocimiento directo de los proyectos.
El encuentro, celebrado en el Espacio Jorge Juan, congregó a perfiles diversos del sector —sumillería, distribución, hostelería, elaboración, prensa especializada y viticultores— junto a consumidores avanzados interesados en profundizar en el origen de los vinos. La representación de 18 pueblos ofreció una panorámica amplia de sensibilidades y estilos, reflejo de la pluralidad interna de Rioja.
El formato priorizó la conversación técnica. Durante el tramo reservado a profesionales, las cuestiones se centraron en tipologías de suelo, altitudes, orientaciones, manejo del viñedo y decisiones en bodega. Con la apertura al público general, el diálogo mantuvo el foco en la relación entre parcela y perfil sensorial, reforzando el carácter didáctico del encuentro.
Uno de los momentos centrales fue la lectura del manifiesto fundacional del colectivo. Durante la jornada, los viticultores reivindicaron el viñedo como “la pieza más esencial del alma del vino” y defendieron una forma de entender el territorio basada en el cuidado, la transmisión y el respeto por el paisaje heredado. En el texto, VIR subrayó su apuesta por una región diversa y plural, donde cada parcela y cada viticultor tenga voz propia, así como su compromiso con un modelo sostenible que garantice la dignidad del trabajo en el campo y el futuro de los pueblos.
“No competimos contra nadie, construimos junto a todos”, afirmaron, insistiendo en que el prestigio del territorio no puede desligarse del prestigio de quienes lo trabajan y recordando que “sin viticultores no hay viñedo, y sin viñedo, no hay vino”.
Miguel Merino, bodeguero participante y portavoz del colectivo, destacó la respuesta obtenida en esta primera convocatoria y señaló que el objetivo es consolidar un espacio estable de conversación profesional en torno al territorio y al trabajo directo en la viña, con voluntad de sumar dentro del marco común de la Denominación de Origen Rioja.
Tras este debut en la capital, VIR inicia una hoja de ruta orientada a dar continuidad a la iniciativa y a reforzar un relato que vincula calidad, origen y autoría vitícola como ejes estratégicos para el futuro del sector.











