Bodegas Riojanas ha celebrado el 125 aniversario de la fundación de esta histórica firma bodeguera con sendos eventos gastronómicos organizados en México y Reino Unido a los que han asistido clientes de la bodega, periodistas, líderes de opinión y representantes de instituciones. En ambos casos han contado con el protagonismo de la gastronomía riojana gracias a la colaboración de los hermanos Echapresto, responsables del restaurante riojano con estrella Michelín Venta Moncalvillo, que ofrecieron un menú excelentemente maridado con los vinos de Bodegas Riojanas y que fusionaba las gastronomías mexicana y británica con el peculiar estilo de la cocina riojana. La sorpresa final, para regocijo de todos los invitados, fue la cata del emblemático Monte Real de la cosecha 1964, la mejor añada de la historia de Rioja en opinión de muchos expertos.  

El presidente de Bodegas Riojanas, Luis Zapatero, y el director general, Santiago Frías, destacaron en sus intervenciones el espíritu exportador que desde su fundación en 1890 ha animado siempre a Bodegas Riojanas y que le llevó a ser cofundadora del primer Sindicato de Bodegas Exportadoras de Rioja en 1907. Aunque Bodegas Riojanas comenzó su andadura exportadora hace ya muchas décadas, intensificar su presencia en los principales mercados se ha convertido ahora en uno de sus principales objetivos estratégicos. Además, aquella bodega creada en la localidad de Cenicero por las familias viticultoras Frías y Artacho a finales del siglo XIX, sin perder ese carácter familiar, ha seguido en la última década una estrategia de diversificación que le ha llevado a incorporar una oferta de vinos de la más alta calidad de cinco denominaciones de origen españolas.
 
Los escenarios de las dos celebraciones gastronómicas han sido el restaurante Club Piso 51 de la Torre Mayor en México y el restaurante The Vincent Rooms de la escuela Westminster Kingsway College, una de la más prestigiosas del Reino Unido, que este año cumple 105 años y cuyos alumnos colaboraron en la elaboración del menú y servicio de la cena. El cocinero Ignacio Echapresto ha explicado que la elección de los menús fue muy medida, siempre partiendo de la base de que los verdaderos protagonistas debían ser los vinos y su perfecto maridaje con los diferentes platos. «Quería darle a cada plato un carácter nuestro, una identidad riojana, pero a su vez que tuviera cierta fusión con las gastronomías de México y Reino Unido».