Entre viñedos que empiezan a florecer, plazas históricas, mesas rebosantes de productos locales y calados centenarios que guardan secretos, en Rioja, la primavera se vive con calma, entre paisajes que invitan a caminar, pueblos que susurran historias y mesas que esperan ser compartidas. Cada experiencia invita a caminar sin prisa, descubrir el vino y vivir la historia. Así, una escapada en Semana Santa es sumergirse en la esencia de Rioja, donde cada actividad es una puerta a la cultura, la gastronomía y la tradición.
La región ofrece una agenda completísima de actividades con decenas de propuestas para todos los gustos, edades y niveles de interés. Proponemos algunos de estos planes a modo de ejemplo de lo que Rioja ofrece como un destino que invita a detenerse.
Déjate seducir por el vino
El vino en Rioja no se limita a la copa; se vive con todos los sentidos. Por ejemplo, en Villa-Lucía, Laguardia, los visitantes pueden sumergirse en la Experiencia Interactiva 4D “En tierra de sueños”, un viaje sensorial que despierta los cinco sentidos y muestra la vida del viñedo de manera única. Además, el degüelle de vinos antiguos permite descubrir cómo el tiempo transforma cada botella en una joya líquida, mientras que la Fiesta de los Sentidos propone experimentar el vino mediante tacto, aroma y sonido, despertando emociones en grandes y pequeños.
De forma paralela, en Villabuena de Álava, más de una docena de bodegas abren sus wine bars itinerantes, permitiendo recorrer el pueblo y catar sus vinos por copas, al tiempo que se conversa con enólogos y responsables de bodega. Por su parte, en Bodegas Campillo, Laguardia, la experiencia ‘Duelo de Narices’ convierte los aromas del vino en un juego de descubrimiento.

Asimismo, en Logroño, las bodegas se suman a la Semana Santa con visitas y catas diarias. Bodegas Franco-Españolas reabre su Muelle de Carga y Vinoteca, mientras que Bodegas Faustino ofrece transporte gratuito desde la capital riojana para visitar su proyecto Legado Bodegas Faustino, un espacio donde vino, arquitectura y paisaje se funden en una experiencia única.
Asimismo, en el Templo del Vino de Ontañón Familia, los Rituales de Cata incorporan una experiencia inspirada en el mito de Perséfone, vinculando el vino con el renacer de la viña y aportando una dimensión simbólica y sensorial a la visita.
Y no podemos olvidar a Rioja Oriental, donde el enoturismo también se vive intensamente durante Semana Santa. Por ejemplo, en Bodegas Faustino Rivero Ulecia, Arnedo, se celebra una Cata Especial de Semana Santa, mientras que en Cabretón se disfruta de “Vinos con Tardeo”. Además, Bodegas Azabache, Aldeanueva de Ebro, organiza una cata maridaje de blancos aromáticos, y en Alfaro la bodega Ilurce propone una cata por variedades. Todas estas actividades son solo algunos ejemplos de una programación mucho más extensa que se extiende durante toda la Semana Santa y abril en Rioja Oriental, combinando viñedos, patrimonio y gastronomía.

Con más de 200 bodegas abiertas al público en toda la región, Rioja se convierte en un auténtico paraíso para los amantes del vino. Desde grandes proyectos arquitectónicos hasta pequeñas bodegas familiares, cada visita ofrece una historia única, aromas que evocan paisaje y tradición, y experiencias que conectan con todos los sentidos. Estas propuestas son solo una muestra de la agenda completísima que espera a quienes deciden recorrer la región, invitando a detenerse, descubrir los secretos de cada viñedo y brindar por la riqueza cultural y enológica de Rioja. Puedes encierra el mejor plan la agenda de riojawine.com.
Historia que se siente
La Semana Santa en Rioja también se vive a través de procesiones, escenificaciones y recorridos patrimoniales. En San Vicente de la Sonsierra, la procesión de los Disciplinantes, conocidos como los “Picaos”, mantiene un clima de silencio y recogimiento que sobrecoge incluso a quienes no siguen celebraciones religiosas.
En Calahorra, la Semana Santa alcanza otra dimensión con la Magna Procesión del Santo Entierro, con dieciséis pasos y más de dos mil participantes, considerada la mayor del norte de España. Además, el Mercaforum transporta a los visitantes a la antigua Calagurris Iulia Nassica, y la escenificación de la Pasión de Cristo por el Grupo Paso Vivienterecorre más de un kilómetro de escenarios con luz y sonido, creando un espectáculo único por su realismo.
Mientras tanto, en Laguardia, las visitas guiadas y teatralizadas por los calados subterráneos de Bodega El Fabulista permiten que la historia se mezcle con el vino, y las fábulas de Félix Mª Samaniego cobran vida ante los ojos de los visitantes.

Sabores que cuentan historias
La gastronomía completa la experiencia y en Rioja se percibe como un arte en sí mismo. Los nuevos Soletes Guía Repsol destacan tanto propuestas informales como de alta calidad. Por ejemplo, en Logroño, las calles Laurel y San Juan invitan al tapeo y a la cocina contemporánea en locales como Crixto14, La Cuchara de Baco, Robusta o Tres60, mientras que en la Sierra de Cebollera y Cameros, enclaves como El Rasillo de Cameros o Venta Piqueras permiten combinar senderismo y cocina tradicional en un entorno natural.
En la Rioja Oriental, festividades gastronómicas como las jornadas de ajo asado en Arnedo, el cochinillo en Pipaona o las verduras de temporada en Calahorra conectan tradición y gastronomía. Para los amantes de los dulces, el obrador Panarte Isabel García en Arnedo se convierte en parada obligada para desayunos y meriendas.

Para todos los públicos
Además, Rioja ofrece planes para todos los públicos. En Villa-Lucía, los más pequeños pueden convertirse en chefs durante los talleres de cocina infantil, mientras que los paseos primaverales por viñedos, como “Quel entre las flores”, combinan naturaleza, patrimonio y gastronomía. Experiencias sensoriales como la Fiesta de los Sentidos permiten descubrir el vino mediante tacto, aroma y sonido, despertando curiosidad y emoción en visitantes de todas las edades.












