Alberto Corazón con su esposa y la familia Vivanco.

La exposición ‘Vivanco Suite. Pinturas y grabados de Alberto Corazón’ que acaba de inaugurar el Museo Vivanco de la Cultura del Vino ofrece a través de 20 obras creadas ex profeso para la ocasión es la visión de este artista polifacético sobre el vino y refleja el sello vital e inconfundible de quien fue un referente gráfico de ‘la España del cambio’ en los años ochenta. Cepas y uvas, copas y botellas, incluso el silencio denso del viñedo en invierno, transportan al espectador al inconfundible universo creativo del artista, que asocia el vino con el inicio de “una conversación llena de confidencias, sinceridad y amabilidad”.

Alberto Corazón (Madrid, 1942) diseñó la imagen corporativa del Gobierno de La Rioja entre otros muchos trabajos para reconocidas marcas que le han dado gran notoriedad. Entre otras muchas distinciones, recibió la Medalla de La Rioja el pasado año 2018, fue Premio Nacional de Diseño en 1989 y es miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y de la Real Academia de Gastronomía.

Pintor energético, vital y atrevido con los colores, pero capaz de usar el blanco y negro como expresión íntima del silencio y la belleza, Alberto Corazón muestra su visión de la naturaleza, de las hojas de la vid, de las cepas, del cambio de tonalidades según la época o de los elementos inequívocos del vino. También posa su mirada sobre la obra de otros pintores que se acercaron al universo del vino, desde Caravaggio a Morandi. Vivanco Suite nace del profundo conocimiento de la historia del arte de Alberto Corazón (“cada época y cada escuela tiene su bodegón, casi como un ejercicio emblemático”), que ha destilado ese saber en unas obras que exploran cómo otros representaron el mundo del vino en sus bodegones, para después pasarlo por su propio tamiz. Fruto de estas miradas surgen obras como A propósito de Malevich, con una leyenda donde se puede leer ‘Taberna constructivista Vivanco’ bajo una mesa con botellas geométricas e intensos vasos rojos de vino. Su genio creativo se expresa también en lo que denomina ‘bodegones mínimos’, “gestuales, rápidos, sin planificación que responda a una conexión instantánea entre mano y cerebro, superficies que son tanto dibujo como pintura”.

En invierno el viñedo se vuelve silencioso y silencioso el campo, una ‘escenografía’ de la viña a la que no prestamos atención y que ha querido mostrar, negro y blanco, en 18 grabados que conforman el gran mural ‘La viña en silencio. Invierno’, “acentuando su hermosa radicalidad”. La muestra se puede visitar hasta junio de 2020 en la Sala de Exposiciones Temporales del Museo Vivanco de la Cultura del Vino (Briones, La Rioja).

 

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