Es un vino que refleja la interpretación más personal de su enóloga, Mercedes García, sobre una de las variedades minoritarias y más versátiles de Rioja. Elaborado al 100% con Garnacha Blanca procedente de un viñedo plantado en 2014 en la Rioja Oriental, a 590 metros de altitud, con orientación NNO-SSE y suelos aluviales arenosos, el vino nace en un entorno que favorece frescura y expresión varietal. La elaboración comienza con maceración pelicular y prensado suave; el mosto flor fermenta en depósitos de cemento crudo y permanece cinco meses sobre sus lías. Posteriormente, evoluciona durante siete meses en bocoys nuevos de roble francés de tostado suave, con batonnage cada dos días, aportando cremosidad y complejidad.
A la vista muestra un brillante color amarillo pajizo con reflejos alimonados. En nariz destaca por su elegancia y riqueza aromática, con notas de manzana asada, flor de acacia y matices minerales, acompañadas de delicados recuerdos de vainilla y pan tostado. En boca es amplio, goloso y sedoso, con protagonismo de fruta blanca madura, maderas sutiles y especiadas, y una acidez natural que se integra con la glicerina dejando un final seductor.
Elaborada por primera vez en 2022 y con solo 10.666 botellas en 2023, reivindica la variedad con un perfil floral, cremoso y mineral, elegante y con marcada personalidad. Es ideal para acompañar un aperitivo o una comida de principio a fin. Todo tipo de tapas, arroz al horno, una lasaña, un salteado de verduras o pescados al horno. Gracias a su complejidad aromática y su cremosidad y amabilidad en boca, es perfecto para disfruta por sí solo.
BODEGAS MONTECILLO
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