Es un vino blanco reserva elaborado con 70% Viura y 30% Garnacha Blanca. Procede de tres fincas —Todocampo, Las Corralizas y Campastros— con viñedos de unos 40 años de edad media, situados a 700 metros de altitud sobre suelos arcillo-calcáreos, ferrosos y aluviales, que aportan frescura y carácter al vino.
La uva se despalilla por completo y fermenta a temperatura controlada en depósitos de acero inoxidable y hormigón. Tras la fermentación maloláctica, el vino envejece en barricas de roble francés durante un mínimo de 12 meses, seguido de otros 12 meses en botella, desarrollando estructura, complejidad y profundidad.
En copa, el vino muestra matices de compota de frutas blancas, aromas de flores blancas y un delicado toque de vainilla. En boca resulta sedoso, con volumen y un final muy largo, combinando la frescura de los blancos con la presencia y cuerpo que acercan su estilo al de un tinto elegante.
Su versatilidad lo hace ideal para acompañar pescados grasos, currys, carnes blancas y verduras a la brasa, adaptándose a diferentes estilos gastronómicos y paladares exigentes.
Esta primera añada calificada como reserva refleja la experiencia de los viñedos más antiguos de la bodega, resaltando la capacidad de Marqués de Tomares para elaborar blancos singulares que no dejan indiferente a nadie. La combinación de Viura y Garnacha Blanca, poco habitual en la región, aporta volumen, cuerpo y aromas característicos, ofreciendo un vino complejo, elegante y gastronómico que muestra lo mejor de Rioja en blanco.
MARQUES DE TOMARES
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