Los pequeños viticultores de Rioja reivindican su valor mediante iniciativas como VIR, Menudas Bodegas y Subsierra, que impulsan proyectos singulares, auténticos, diversos y sostenibles
Texto: Mirian Terroba
redaccion@laprensadelrioja.com
Los pequeños productores de Rioja alzan su voz para reivindicar que la fuerza de la región no reside únicamente en cifras o marcas, sino también en la pasión, el compromiso y la creatividad de quienes trabajan la tierra día a día. Son viticultores que conocen cada cepa, respetan el paisaje y entienden que el viñedo es más que un cultivo: es historia, territorio y cultura.
Iniciativas como VIR (Viticultores Independientes en Rioja), Menudas Bodegas y Subsierra buscan dar visibilidad y unidad a proyectos personales y singulares, reforzando la autenticidad, la diversidad y la sostenibilidad del sector. Cada botella que elaboran refleja el territorio, la tradición y el cuidado del viñedo, demostrando que las pequeñas explotaciones son un pilar fundamental del paisaje vitivinícola de Rioja y del futuro de sus vinos.
Viticultores Independientes de Rioja
Madrid fue el escenario, el pasado 2 de marzo de 2026, del Primer Encuentro de Viticultores Independientes en Rioja (VIR), la última iniciativa en llegar al panorama vitivinícola de Rioja para poner en primer plano la diversidad y la autenticidad del viñedo de la DO. Según sus integrantes, “VIR nace de la convicción de que la Rioja se construye desde el viñedo: desde quienes lo trabajan, lo conocen y lo interpretan en primera persona. Defendemos la diversidad, el arraigo al territorio, la escala humana y la libertad de cada proyecto para expresar su identidad con personalidad y autenticidad”.

El Espacio Jorge Juan acogió a las 38 bodegas que conforman este colectivo, procedentes de 18 municipios de la DOCa Rioja, todas unidas por la filosofía de trabajar directamente sus viñas y defender proyectos personales y singulares. Con este primer encuentro, VIR da un paso firme para visibilizar los proyectos independientes y construir un relato de Rioja más diverso y profundo, donde cada vino es una historia de esfuerzo, territorio y pasión. Entre los miembros de VIR se encuentran Sierra de Toloño, Álvaro Loza, Altún, Gil Berzal, Jade Gross, Tierra, Valcuerna, Betolaza, El Mozo, Vignerons de la Sonsierra, Moraza, Alegre Valgañón, Olivier Rivière, Cupan, Artuke, Eguiluz, Temerario, Área Pequeña, Miguel Merino, Abeica, Víctor Ausejo, Oxer, Elena Corzana, Alain Quintana, GR99, Arizcuren, Las Orcas, Sínodo, MacRobert & Canals, Bárbara Palacio, Exopto, Dani Resa, Jesús Mendoza y Viña Ane.

El salón se diseñó con dos vertientes: una sesión matinal exclusivamente profesional, que permitió a sumilleres, distribuidores y prensa interactuar de forma directa con los productores, y una jornada vespertina abierta al público general, en la que aficionados pudieron descubrir la riqueza de Rioja a través de catas guiadas y encuentros informales con los viticultores. Cada bodega presentó vinos que reflejan el carácter de su parcela, desde tintos de guarda hasta blancos y rosados elaborados con métodos tradicionales, demostrando que la singularidad del terroir sigue siendo el motor creativo de Rioja.
Más allá de la degustación, el Salón VIR se consolidó como un espacio de aprendizaje y diálogo, donde la viticultura artesanal y el respeto al paisaje se combinan con la libertad de cada proyecto para expresar su identidad. La jornada evidenció que la fuerza de Rioja no reside únicamente en sus grandes marcas, sino también en estos pequeños productores que apuestan por la autenticidad y el vínculo directo con la tierra. El encuentro reunió a profesionales y aficionados, quienes pudieron dialogar con los viticultores, descubrir técnicas de elaboración y participar en catas guiadas, creando un ambiente dinámico donde el intercambio de experiencias complementó la calidad de los vinos.
Menudas Bodegas de Rioja
Apenas un año antes, diez microbodegas con producciones inferiores a 5.000 botellas al año se unieron para crear Menudas Bodegas de Rioja, defendiendo la autenticidad de sus pequeños proyectos y su capacidad de producir “vinos que enamoren”. La asociación surgió de la colaboración entre los propios elaboradores, quienes buscaban compartir experiencias, aprender unos de otros y afrontar juntos los retos de la producción a pequeña escala.
“Somos bodegas muy pequeñas en cuanto a la cantidad que elaboramos, pero tenemos un espíritu muy grande y un amor al vino que ensancha el alma”, explicaba Rufino Lecea, miembro de Bodegas Reminde y tesorero de la asociación.
Los miembros destacan la importancia del control cercano del viñedo y de la elaboración, lo que permite seleccionar personalmente las mejores uvas y garantizar la máxima calidad en cada botella. Además, Menudas Bodegas trabaja en visibilizar sus intereses comunes, optimizando servicios como comercialización, marketing y asesoría administrativa, y reivindica cambios normativos como la eliminación del mínimo de barricas para certificar envejecimientos en barrica.

“Queremos presentar vinos bellos, vinos que enamoren. Porque podemos recorrer nuestras viñas, estudiar nuestras cepas una a una, coger las mejores uvas y elaborar un vino que mimamos, que acariciamos casi, y que embotellamos con todo el cariño y esmero para que el consumidor final lo aprecie. La idea de Menudas Bodegas es bodegas pequeñas en cantidad, pero capaces de hacer algo grande, algo hermoso”, señalaba Elena Corzana, secretaria de la asociación.
Actualmente, la asociación está formada por las bodegas fundadoras Rulei, Reminde, Elena Corzana, La Bodeguita Escondida, Jaime Ruiz, Óscar Pérez, Jairus, Horola, Gama y Larraz, a las que después se han sumado Reditus y Hoplita y permanece abierta a nuevas incorporaciones que compartan la filosofía de producción limitada y cuidado extremo.
Subsierra: sostenibilidad y patrimonio
En Rioja Alavesa y Rioja Alta, ocho bodegas se unieron para crear Subsierra, un colectivo orientado a la viticultura sostenible y la preservación del patrimonio familiar y paisajístico. El nombre completo del proyecto es Subsierra, Debajo de la Sierra, haciendo referencia a su ubicación por debajo de la Sierra de Cantabria, en la margen izquierda del río Ebro.

Con 318 hectáreas repartidas en seis pueblos, la asociación defiende la recuperación del viñedo viejo, la biodiversidad y la sostenibilidad a lo largo de toda la cadena de valor, asegurando un precio justo para sus productos. Juan Luis Cañas, presidente de Subsierra, subraya “la diferenciación del territorio SUBSIERRA y los valores que nos unen son calidad, excelencia, sostenibilidad y defensa del territorio”.
Cada bodega aporta su propia historia y especialización: Artuke recupera viñedos abandonados buscando la pureza del terroir; Tierra encarna el espíritu de los «vignerons» de antaño; Carlos Sánchez produce con meticulosidad y enfoque ecológico; Loli Casado combina tradición y modernidad; Teodoro Ruiz Monje conserva la historia artesanal de cuatro generaciones; Amaren y Ostatu promueven la biodiversidad y la vitivinicultura ecológica certificada; y Tentenublo revive la vitivinicultura artesanal con producciones únicas.
Subsierra refleja un enfoque integral que combina respeto al territorio, tradición familiar, sostenibilidad y excelencia enológica, reforzando la identidad de Rioja y la relación entre vino y paisaje.
Voces veteranas
Estas voces se suman a otras agrupaciones veteranas como Bodegas Familiares de Rioja, que agrupa desde 1991 a pequeñas explotaciones profundamente arraigadas al viñedo y al territorio. La asociación reúne viticultores y bodegas con viñedo propio, comprometidos con la viticultura sostenible, la tradición familiar y la autenticidad de sus vinos, defendiendo un legado transmitido de generación en generación. Además, convoca iniciativas como la tercera edición del concurso para elegir al Mejor Sumiller de la ‘Otra Rioja’, dirigido a profesionales en activo que destaquen por transmitir la diversidad y los distintos estilos de sus vinos, consolidando al sumiller como embajador y prescriptor frente al consumidor. Este certamen, que se celebra en el marco de la presentación de añadas de sus miembros, refleja cómo la asociación promueve la cultura del vino, la educación y la visibilidad de los pequeños productores, reforzando su papel como pilar fundamental del paisaje vitivinícola de Rioja.
En la misma línea, un año antes, surgió la Asociación de Bodegas de Rioja Alavesa (ABRA) que agrupa a cerca de 100 bodegas familiares y artesanales, para poner en valor el carácter propio y la calidad de los vinos de la zona.
Reportaje publicado en el nº 254 de La Prensa del Rioja












