Cuatro años después de visitar con Luis Cañas este singular viñedo de cepas centenarias enraizadas entre rocas, no podía imaginar mejor compañía en mi regreso a Finca el Regollar en Villabuena que la veintena de periodistas especializados, amigos y colegas que hacía pandemia y media que no nos veíamos.

Texto: Javier Pascual / Director de La Prensa del Rioja

El primer encuentro en Rioja de prensa especializada organizado por el Consejo Regulador después de los interminables y terribles meses de pandemia no solo ha servido para cumplir el objetivo de que la veintena de periodistas que hemos asistido pudiéramos tomar el pulso sobre el terreno a un Rioja cada vez más saludable, comprobando que no ha parado de innovar y mejorar con iniciativas como los ‘Viñedos Singulares’. También ha servido para que este reencuentro, que tanto deseábamos los ‘plumillas’, fuera un logro en sí mismo, tan de agradecer al organizador como las visitas a esos nuevos ‘Viñedos Singulares’ o las dos sesiones de cata de una muestra representativa del Rioja actual. Si algo quedó claro como conclusión es que el buque insignia de los vinos de Rioja siguen siendo los “grandes vinos de estilo y ensamblaje” -así los definió el Consejo- de las categorías reserva y gran reserva. Grandes vinos de marcas históricas y modernas que son la máxima expresión de la identidad diferenciada de esta región y del saber hacer que las gentes del vino han atesorado durante varias generaciones.

Los nuevos ‘Viñedos Singulares’ fueron los protagonistas de las visitas del primer día, miércoles 27 de octubre, un día espléndido para disfrutar de la maravilla paisajística que es la DOCa Rioja en estos días otoñales: El Manao de Bodegas Sonsierra en San Vicente, Alto de la Caseta/Viña Zaco de Bodegas Bilbaínas en Haro, Finca Alto Cantabria blanco de Bodegas Valdemar en Oyón y finca El Regollar de Bodegas Amaren en Villabuena para finalizar el recorrido. Los anfitriones en cada visita fueron los responsables técnicos de las bodegas: Rafa Usoz, Mayte Calvo, Antonio Orte y Rubén Jiménez respectivamente.

La cata celebrada en las instalaciones de Bodegas Amaren comenzó con cuatro vinos de garnacha, variedad histórica que definitivamente ha alcanzado un reconocimiento del que careció durante las últimas décadas en Rioja, abocándola a una drástica reducción de la superficie cultivada (de 16.000 ha en los años setenta a las 4.500 actuales). Marqués de Reinosa Garnacha 2019, Alma de Forcada Cepas Viejas Garnacha 2017, Suzanne 2019 de Oxer Wines y Cupani Garnacha 2018 de Hdad. de San Andrés. Los cuatro varietales de maturana catados a continuación -¡ESE! Maturana 2019 de Bodegas Sáenz Yustes, Colección Vivanco Parcelas de Maturana Tinta 2018, Balcón de Pilatos 2019 de Bodegas Valdemar y Barón de Ley Varietales Maturana 2018- pusieron de manifiesto que el papel fundamental de esta variedad minoritaria recuperada recientemente es el de complementar al tempranillo con su color, acidez y estructura, ya que en solitario resultan vinos de difícil acomodo a la mayoría de los paladares, al menos en España.

Debate sobre el posicionamiento de los ‘viñedos singulares’

Los once vinos de ‘Viñedo Singular’ que el Consejo seleccionó para la cata no defraudaron en absoluto las expectativas generadas por esta indicación de procedencia reconocida en 2017 por la DOCa Rioja. Está fue la selección: Finca Alto Cantabria de Bodegas Valdemar, El Regollar de Bodegas Amaren, La Escaleruela de Bodegas Ondarre, El Arca 2018 de Queirón, Vado de la Reina 2018 de David Moreno; Viña Zaco de Bodegas Bilbaínas, El Manao de Bodegas Sonsierra, Sínodo Raposeras de Cooperativa San Miguel, Ribagaitas de Bodegas Luis Cañas, El Regalo de Bodegas Izadi y Las Naves de Bodegas Ysios.

Las dudas que se suscitaron entre los catadores dieron lugar a un interesante debate sobre la necesidad de comunicar de forma más precisa a los prescriptores y consumidores el posicionamiento real de este tipo de vinos en el escalafón de Rioja. Caracterizados por el alto nivel de exigencia para acceder al reconocimiento de un viñedo como tal ‘viñedo singular’ y los estrictos controles de calidad del producto final, nadie dudaba de la calidad intrínseca de estos vinos, que se han convertido en la punta de lanza de la innovación. Pero sí se puso en tela de juicio la afirmación rotunda de que son ‘los mejores’ vinos de Rioja, la cúspide de una teórica ‘pirámide de la calidad’. El ejemplo práctico de la confusión generada es este titular publicado en un medio español varios días después del encuentro: “Viñedo Singular, la categoría de elite que destaca los mejores vinos de Rioja”, vinos que la periodista considera como “la nueva aristocracia de la DOCa Rioja…”.

Lo aclaró el director técnico del Consejo Regulador, Pablo Franco, (“estos vinos son la expresión de un terruño, con unas altísimas exigencias de calidad”), pero no puede generalizarse la idea transmitida de que eso les convierte en ‘los mejores’. Se precisa una labor didáctica, pues como reconocía Pablo Franco resulta muy complicado conseguir que un vino traslade al consumidor a un viñedo, algo que requiere conocer profundamente el comportamiento de esa viña. “El camino que se está recorriendo en Rioja -concluía Franco- conlleva que se consigan vinos diferenciadores a través de unas técnicas de cultivo adecuadas, vinos que expresen las características de un viñedo y que aporten una calidad muy singular de una manera natural».

Los “grandes vinos de estilo y ensamblaje”, el buque insignia

Con el atractivo título ‘Viñedos Históricos – Reservas y Grandes Reservas’, la jornada del jueves 28 comenzaba con la visita a Viña Tondonia de Bodegas R. López de Heredia, con Julio César López de Heredia, director técnico de la bodega, como anfitrión. Uno de esos viñedos históricos creados tras la filoxera en uno de los meandros formados por el Ebro a su paso por Haro, que representan todo un emblema para Rioja. El segundo viñedo visitado fue otro histórico como la finca La Plana de Bodegas Marqués de Murrieta, cuyo presidente Vicente Cebrián atendió a los periodistas junto a la directora técnica, María Vargas, manteniendo ambos un animado intercambio de opiniones con los asistentes durante toda la jornada.

La espectacular cata de “grandes vinos de estilo y ensamblaje” de las categorías reserva y gran reserva, que puso el colofón al viaje de prensa especializada organizado por el Consejo, tuvo como escenario las remozadas e históricas instalaciones de Marqués de Murrieta, un escenario que no podía ser más oportuno, ya que su vino Castillo de Ygay Gran Reserva 2010 acababa de ser elegido ‘mejor vino del mundo’ por la revista Wine Spectator. Un gran éxito que pudimos compartir con los responsables de una de las bodegas pioneras de la DOCa Rioja que más profunda renovación ha experimentado en los últimos años.

Los 17 vinos catados ofrecían una acertada combinación de marcas ‘antiguas’ y ‘modernas’, cuyos perfiles enológicos están tan próximos e ‘intercambiados’ –“todos hemos aprendido unos de otros”, me aseguraba uno de esos bodegueros que se han hecho un hueco entre los históricos en las tres últimas décadas-, que hace inapropiada esa tópica distinción ‘clásicos/modernos’. Este es el listado: Valserrano blanco Gran Reserva 2015 de Viñedos y Bodegas de la Marquesa, Capellanía de Marqués de Murrieta, San Vicente 2016 de Señorío de San Vicente, Roda I Reserva 2016 de Bodegas Roda, Cerrado del Castillo 2016 de Bodegas Castillo de Cuzcurrita, Macán 2016 de Benjamín de Rothschild & Vega Sicilia, Gaminde 2016 de Finca Allende, Gaudium 2016 de Marqués de Cáceres, Tarón Cepas centenarias 2015 de Bodegas Tarón S. Coop., Imperial Gran Reserva 2015 de CVNE, Tobía Gran Reserva 2014 de Bodegas Tobía, Campillo 57 Gran Reserva 2013 de Bodegas Campillo, Remírez de Ganuza Gran Reserva 2011 de Bodegas Remírez de Ganuza, Valenciso 2010 de Bodegas Valenciso, Gran Reserva 904 cosecha 2011 de Bodegas La Rioja Alta, Viña Tondonia tinto 2001 de Bodegas R. López de Heredia y Castillo de Ygay Gran Reserva 2010 de Bodegas Marqués de Murrieta.

El veterano periodista Enrique Calduch, coordinador del viaje de prensa, se esforzaba en sintetizar las sensaciones colectivas afirmando que habían visto una «Rioja poderosa, sólida, capaz de competir en el mundo donde quiera, cuyo reto es mirar al futuro, a los consumidores de dentro de 20 años, para no quedarse anquilosada». Pero resultaba tarea imposible una síntesis ante la diversidad de vinos catados, de temáticas abordadas en los diálogos posteriores y de los puntos de vista tan diferentes que evidencian los profesionales de la comunicación, entre los que había veteranos tan curtidos como Víctor de La Serna (elmundovino.com), junto a jóvenes tan bien preparados como osados en sus apreciaciones. Mientras para unos Rioja había hecho una vez más una demostración de músculo única –“no hay otra DO que pueda igualarla con tanto nivel y, sobre todo, con tanta calidad»-, otros ponían el acento en la importancia del origen, la necesidad de proteger el viñedo, porque “la vinculación entre vino y territorio es necesaria y Rioja tiene que mover las fichas correctas para saber comunicarlo». Si en algo coincidimos todos fue en valorar de manera muy positiva la buena salud que demuestra la Denominación con su sólida trayectoria, fruto de la evolución de su tradicional oferta y la suma de proyectos innovadores. Pero sobre todo coincidimos en agradecer la oportuna cita organizada por el Consejo Regulador.

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