I SALÓN BLANCOS DE RIOJA 2026
Texto: Javier Pascual / Consejero Fundador de La Prensa del Rioja
Dos décadas después de que el sector vitivinícola riojano decidiera renovar la oferta de vinos blancos con la autorización de nuevas variedades, el balance no puede ser más positivo: se han duplicado las ventas de este tipo de vinos y se ha revalorizado su imagen y su posicionamiento en el mercado. Puede asegurarse que el ambicioso objetivo que planteó el Plan Estratégico de Rioja 2005–2020 fue una decisión con gran visión de futuro, hasta el punto de convertir la producción de vinos blancos en la gran esperanza del sector para compensar el paulatino descenso del consumo de vinos tintos que ha venido produciéndose desde 2018.
Los resultados de la estrategia innovadora puesta en marcha en 2007 comenzaron a verse reflejados en términos de incremento de ventas una década más tarde, algo lógico en el desarrollo de la producción vitivinícola. Tan exitosa renovación ha permitido romper el techo de ventas anuales de vinos blancos de Rioja, estancado durante años entre los 12 a 15 Ml, como demuestra el hecho de que las ventas en 2013 fueron de 13,08 millones litros frente a los 16,9 millones de litros comercializados en 1993, por poner una referencia de otros 20 años atrás.
El impacto de los nuevos vinos blancos de Rioja se evidenció sobre todo a partir de 2014, con un incremento de las ventas de un 50% en los cuatro años siguientes (casi 22 millones en 2017), destacando especialmente la evolución positiva en el mercado internacional, con un crecimiento del 25% en ese año 2017, que ha marcado hasta la fecha el récor histórico de ventas en todas las categorías. El incremento siguió hasta situar las ventas de vinos blancos de Rioja en 27 millones de litros en 2023, casi el doble que una década antes, a pesar del contexto de recesión del consumo de vino que se ha producido en estos últimos años.
A esta evolución positiva del volumen de comercialización hay que sumar la imagen de calidad que está proyectando la nueva oferta de vinos blancos de la DOCa Rioja. La calidad y diversidad que caracterizan esta nueva oferta se fundamenta en la dilatada experiencia de los viticultores y bodegueros riojanos, en su capacidad para innovar y adaptarse a las demandas de los consumidores, así como en el buen posicionamiento alcanzado por la marca Rioja tanto en España como en los mercados exteriores.
En definitiva, a pesar de que la decisión tardó en tomarse más de lo debido según algunos y de que dicha renovación no se ha realizado al ritmo que exigía la rápida evolución de los mercados, como ha evidenciado el fuerte crecimiento de ventas que tuvieron otras zonas vinícolas como Rueda mientras Rioja desarrollaba su nueva estrategia, ésta ha resultado exitosa. Sin duda, Rioja ha contado con las mejores herramientas para impulsar una oferta muy atractiva, que sigue teniendo un futuro muy prometedor. En el próximo artículo analizaremos las luces y sombras de la política de blancos que ha desarrollado el sector en Rioja y cuáles han sido las claves del éxito de la etapa actual, en la que están jugando un papel decisivo la recuperación de varietales autóctonos como la maturana blanca, el descubrimiento de una nueva variedad, fruto de una mutación (el tempranillo blanco) y la puesta en valor de la clásica variedad viura (viñedo con más edad y rendimientos más bajos).











