Más de 250 profesionales destacan la calidad y diversidad de la categoría, desde vinos jóvenes hasta blancos de guarda, y coinciden en señalar su momento de madurez
Texto: Mirian Terroba
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El entusiasmo por los más de 75 vinos descubiertos ha marcado el primer Salón Blancos de Rioja, celebrado en Madrid con la asistencia de más de 250 profesionales del sector. Sumilleres, prescriptores, distribuidores y prensa especializada han coincidido en destacar la diversidad, calidad y potencial gastronómico de la categoría, subrayando que los blancos de Rioja ya se sitúan al nivel de los tintos más reconocidos de la denominación.
Por el salón, organizado por La Prensa del Rioja, han pasado profesionales con larga trayectoria en el sector como los sumilleres Custodio López Zamarra y Jesús Flores, que constatan la evolución experimentada en los últimos años, junto a sumilleres, divulgadores e influencers como el Master of Wine Pedro Ballesteros, Luis Miguel Fernández (@luis_wine_expert), la actriz y sumiller Rosalía Castro, Hosanna Peña De Arrúe (@queridilla_elperfumedelvino), Alberto Andrés (Elsumilleraustero) o Ana Iglesias, sumiller especializada en eventos, reflejo del creciente interés que despierta la categoría. Los asistentes han puesto en valor la amplitud de estilos presentes, desde blancos jóvenes y frescos hasta elaboraciones de guarda y larga crianza que recuperan protagonismo, así como el papel creciente de nuevas variedades que amplían el histórico dominio de la viura y aportan nuevas posibilidades de expresión.
Evolución, legado y potencial de futuro
En este contexto, el histórico sumiller Custodio López Zamarra destacó el recorrido realizado durante el salón y la amplitud de propuestas porque “he encontrado cosas muy curiosas, muy interesantes y también vinos complejos. Incluso algunas referencias me han sorprendido, como un 100% monovarietal de verdejo. He encontrado desde vinos jóvenes hasta elaboraciones fermentadas y criadas en distintos formatos”. Recorriendo este paisaje, afirma que se aprecia claramente la evolución de los blancos. «Lo que había hace 20 años no tiene nada que ver con lo que existe hoy: es una auténtica maravilla. Yo llevo en el mundo del vino profesionalmente desde principios de los años 70, y en aquella época ya había vinos muy buenos. Sin embargo, el cambio que ha experimentado Rioja en los últimos años es enorme. No solo por el avance en el conocimiento, sino también por el trabajo en bodega, el uso de distintas variedades y el desarrollo de vinos fermentados y criados en barrica”.
López Zamarra, sumiller del Zalacain durante más de 40 años, considera que la viura “es una variedad maravillosa, casi única, con una identidad propia muy marcada. Además, su combinación con otras variedades como garnacha blanca, malvasía o chardonnay ha enriquecido notablemente el panorama. Estos vinos funcionan muy bien en gastronomía. No es complicado maridarlos, al contrario. Hay blancos que describiría como vinos con alma de tinto, por su estructura y complejidad. En general, he encontrado una gran diversidad: blancos jóvenes, frescos y afrutados, con buena acidez, y también vinos más grasos, con mayor cuerpo, estructura y crianza en madera, que resultan muy versátiles. En definitiva, hay propuestas para todos los gustos y para múltiples usos en la restauración.”

El enólogo, sumiller y formador Jesús Flores puso el acento en el carácter exclusivo del salón y en la calidad de las bodegas participantes, además de señalar el interés de muchas de las referencias desconocidas incluso para profesionales experimentados. También valoró el potencial de futuro de la categoría, destacando la creciente relevancia del vino blanco en el consumo global y la necesidad de seguir apostando por su desarrollo.
“El salón me parece exclusivo porque hay pocas bodegas, pero las que han venido presentan vinos increíbles. Para alguien con experiencia en el mundo del vino, muchos de estos vinos no los conocía, lo cual ya dice mucho del nivel”, señaló. Flores insistió además en el potencial de futuro de los blancos de Rioja, subrayando el mayor coste y complejidad de su elaboración, pero también la necesidad de seguir apostando por ellos ante el crecimiento del consumo de vino blanco a nivel internacional.


Tendencias globales y diversidad de estilos
Desde la perspectiva del mercado internacional, la importadora y consultora para Latinoamérica Natalie Porras destacó el cambio en las tendencias de consumo y el posicionamiento que deberían ocupar los blancos de Rioja. Señaló que “el blanco se está poniendo muy de moda” y que el consumidor ha evolucionado hacia un mayor interés por este tipo de vinos, situando a Rioja como una referencia natural en esta categoría.
“He visto cosas que sorprenden, propuestas muy distintas, con estilos completamente diferentes, desde elaboraciones en huevo de hormigón hasta vinos con crianza en madera, pasando por distintas variedades y ensamblajes, incluso sauvignon blanc. Creo que la diversidad en blancos refleja perfectamente la diversidad que caracteriza a Rioja como denominación”.
En cuanto al valor profesional de este tipo de iniciativas, subrayó su utilidad como herramienta de análisis del mercado. “Este tipo de salones ayudan mucho a nivel profesional porque permiten entender las tendencias, conocer qué están haciendo los elaboradores y tener una visión más completa del sector. No solo ves a las grandes bodegas, sino también a proyectos más pequeños, lo que aporta una perspectiva diferente sobre hacia dónde va el negocio y cómo puede evolucionar el consumidor en la búsqueda de nuevas alternativas”.

Blancos de guarda: elegancia y tiempo
El sumiller y divulgador Luis Miguel Fernández (@luis_wine_expert) insistió en el interés de la categoría y en su potencial, especialmente en los blancos de guarda. Defendió el valor del envejecimiento de la viura y reivindicó la tradición histórica de Rioja en la elaboración de blancos de larga crianza: “El blanco de Rioja tiene un potencial brutal, siempre que lo dejemos envejecer. La viura es una uva excepcional para ello”.
Fernández señaló también el desconocimiento que todavía existe en torno a la categoría: “No entiendo por qué Rioja se conoce más por el tinto que por el blanco. Este tipo de salones ayudan a difundir que hay mucho más fuera del tinto”. En su análisis, destacó la calidad de los vinos catados, comparables a grandes blancos internacionales. “Hemos probado vinos a la altura de Borgoña o de grandes blancos del mundo, con una relación calidad-precio muy destacable”. Para él, la clave definitoria de la categoría es clara: “Elegancia y tiempo. Los blancos de Rioja ganan con los años”.

Descubrimiento de nuevos proyectos
La sumiller Rosalía Castro, vinculada a Vinology | Wine Bar & Kitchen, puso el foco en el descubrimiento de nuevos proyectos y en el potencial aún infraestimado de los blancos de Rioja. Señaló su conexión personal con la denominación y destacó el interés profesional del recorrido realizado por el Salón. “Rioja es una zona muy especial para mí –reconoce-, y creo que los blancos están poco valorados, aunque hay cosas muy interesantes”.
Durante su visita, subrayó el trabajo con la viura, destacando su acidez, su capacidad de guarda y el enfoque cuidado en la elaboración. “La viura en Rioja fermenta muy bien y tiene una gran capacidad de envejecimiento, pero aquí se aprecia un trabajo muy preciso”. También valoró proyectos familiares, donde la incorporación de nuevas generaciones impulsa estilos más actuales, incluyendo espumosos y vinos elaborados con variedades como garnacha blanca y tempranillo blanco.
Castro destacó igualmente la evolución estilística de la categoría hacia perfiles más frescos y elegantes, con vinos versátiles para distintos momentos de consumo. “Hay mucha tendencia hacia vinos más frescos, tanto para chateo como para gastronomía, siempre con mucha elegancia”. Finalmente, puso en valor el contacto directo con los elaboradores porque “escuchar a quien hace el vino aporta un valor añadido muy importante a nivel profesional”.

Los blancos en Rioja son el futuro
El periodista y comunicador Sergio Sauca destacó el carácter anticipador del salón, que considera “una cita que se adelanta a lo que ya está ocurriendo y, sobre todo, a lo que está por venir. Los blancos en Rioja, en mi opinión, son el futuro”. Subrayó que la categoría se encuentra en un proceso de transformación que la acerca cada vez más a una identidad propia dentro de la denominación, impulsada por la recuperación de variedades tradicionales y la incorporación de nuevas uvas que amplían el abanico estilístico. “Rioja era viura, pero ahora aparecen tempranillo blanco, garnacha blanca, maturana e incluso propuestas con sauvignon blanc en determinadas zonas, que resultan muy interesantes”.
Sauca defiende el valor de la diversidad y considera que “la diferencia de Rioja no está en hacer vinos más caros o más puntuados, sino en hacer vinos diferentes”. En ese sentido, reivindica la importancia histórica de los blancos, junto a tintos y claretes, y aboga por recuperar tanto los blancos de guarda como los tintos de larga crianza que han definido la identidad de la región. Asimismo, puso en valor el papel de iniciativas como este salón para visibilizar ese cambio y reforzar la presencia de los blancos de Rioja tanto en el canal profesional como en el consumidor final.
Una oferta versátil con aplicación en hostelería
Profesionales de la hostelería como Arturo Estévez García, sumiller y gerente de hostelería, destacan la dualidad de la oferta de blancos de Rioja, desde vinos jóvenes orientados al consumo por copas hasta referencias de mayor complejidad y crianza, subrayando su utilidad tanto en restauración como en consumo cotidiano.
Las opiniones recogidas tras la jornada apuntan, en definitiva, a un cambio de percepción: los blancos de Rioja han dejado de considerarse una categoría secundaria para consolidarse como una propuesta sólida, en crecimiento y con identidad propia.
El reto ahora será consolidar este momento, seguir avanzando en la diferenciación y trasladar al consumidor final la diversidad y riqueza que ya reconoce el sector profesional. En este sentido, los profesionales que acudieron a la cita celebran el impacto del Salón como experiencia de aprendizaje. Destacan el descubrimiento de referencias y estilos hasta ahora desconocidos y confirman el valor del evento como herramienta de formación. Asimismo, valoran la iniciativa por su utilidad para el desempeño profesional y por su capacidad para reunir en un mismo espacio una visión amplia y representativa de los vinos blancos de Rioja.











