Adriana Laucirica y Tobelos Rosado 2019 de Bodegas Tobelos

El vino y su autora
Texto: Antonio Egido

“La verdad es que ni yo, ni la bodega, habíamos hecho nunca un rosado, pero sí teníamos muy claro que es lo que buscábamos. No voy a decir que ha sido fácil, pero creo que hemos dado con la tecla. Nuestro rosado ha sido elaborado con un 75 % de viura vieja y un 25 % de tempranillo joven. La viura procede de pequeñas parcelas situadas en las faldas de la Sierra Cantabria, concretamente en San Vicente de la Sonsierra y Labastida, con edades altas y producciones bajas. El tempranillo, sin embargo, viene del viñedo al pie de Bodegas Tobelos, llamado ‘La Encina’. La uva se transportó en cajas hasta la bodega y una vez allí se enfrió durante 24 horas en cámara frigorífica. Al día siguiente fue seleccionada de forma manual y se metió a prensa. De allí extraje muy poquito, para quedarme con el mosto más puro. Este mosto lo fermenté a muy baja temperatura y con la turbidez adecuada para conseguir los aromas deseados, en depósito de acero inoxidable. El resultado y el estilo de este vino es…un rosado fino, elegante, intenso, complejo y fresco. Perfecto para aperitivo e ideal para arroces, pescados grasos y moluscos bivalvos”.

Nacida el 31 de diciembre de 1977, en Logroño, Adriana Laucirica es descendiente de vasco y riojana. Estudió Químicas en la Universidad del País Vasco y en La Rioja hizo la licenciatura en Enología. Desde el 2003 “estoy dedicada a la Enología” y ha liderado muchos proyectos, entre ellos los 8 años que estuvo en la Asociación de Enólogos de La Rioja, la mitad como tesorera, la mitad como presidenta. En la actualidad trabaja en Bodegas Tobelos donde “llevo tres vendimias, porque lo cuento por vendimias: la gran helada del 17, la producción excesiva del 18 y la supercosecha del 19, más escasa pero superior en cuanto a calidad”.

  • Usted se dedica al mundo del vino por…

– Por mi abuelo, que era viticultor a tiempo parcial, como eran todos en los pueblos. Era de Cenicero y además de ser carpintero, tenía dos viñas. Cuando tuve que decidir sobre mis estudios superiores, no existía Enología, por lo que hice Químicas y a los tres años pusieron la licenciatura en Logroño. Les dije a mis padres que me iba a estudiar Enología a Logroño y aunque no era lo que más deseaban, ya que mi padre era gerente de un negocio familiar, al final como siempre, me apoyaron. Ahora creo que saben que no se equivocaron.

  • ¿Cómo definiría al buen enólogo?

–  Humilde.

  • ¿Ha pecado mucho contra el vino?

– Nunca, contra el vino no se puede pecar. Aciertes o no, siempre aprendes para ir a mejor.

  • ¿Qué es lo más curioso que ha sentido en el mundo del vino?

– Hay muchas pruebas que hago que me resultan curiosas, a la hora de catar el resultado final. Pero sin meterme en asuntos muy técnicos te contaré que, aunque bien es sabido que, si catas el mismo vino en diferentes copas, el aroma cambia… también la sensación en boca lo hace. Esto es lo que yo no sabía. Por el ángulo o curvatura del balón de la copa, el vino entra de modo diferente en la boca y hace que cambie tu percepción. Tan importante es la copa para oler como para degustar.

  • Se quedó sorprendida cuando le dijeron de uno de sus vinos que…

– Me dijeron que ese vino se había cortado porque le había adicionado tanino. ¡Que los taninos cortan los vinos! Es decir, ¡como si se hubiera cortado una mayonesa!

  • ¿Por qué no damos todavía con la tecla de animar a los jóvenes a consumir vino?

– Creo que hay 2 motivos: uno, que se lo hemos puesto complicado, parece que hay que saber de cosas rarísimas para pedir un vino y dos, ahora entre los jóvenes esta muy de moda cuidarse, no beber alcohol, hacer deporte, no fumar, etc. que está muy bien, pero a nosotros nos influye.

  • ¿El mundo del vino fue o es machista?

– Cuando empecé estaba más ocupado por hombres, pero ahora parece que las tornas van cambiando. Yo he vivido la experiencia de tener jefes machistas, y si quieres sobrevivir a ello, no queda otra que demostrar el doble.

  • ¿Seguimos en Rioja con la gorra puesta que nos hace pensar que el vino de esta Denominación es el mejor del mundo mundial?

– Ya no, ya nos hemos dado contra la pared y hasta las bodegas más “cerradas” se están poniendo las pilas. Ahora nos preocupa más todo: la calidad, el marketing, los críticos, etc. Cada detalle ayuda a vender. Y está claro que el que no se sube al carro, se queda atrás.

  • ¿Qué haría por el mundo del vino?

– Voy a cambiar la pregunta por un ¿qué no he hecho por el mundo del vino? Pues he hecho de todo: miles de pruebas, de cursos, de catas, de viajes…El mundo del vino está continuamente cambiando y creo que además eso es lo bonito

  • ¿Por quién brindaría con un buen vino?

– Por mi abuelo, se lo merece por dejarme este maravilloso legado. ¿Quién le iba a decir a él que echarme vino en la sopa para enfriarla, iba a marcarme la vida?

 

 

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