Texto: Jorge Solana Aguado
jorge.solana@laprensadelrioja.com

Las ferias como Madrid Fusión, Barcelona Wine Week y eventos especializados como las presentaciones de blancos de Rioja, que pondremos en marcha al iniciar la primavera desde La Prensa del Rioja en Madrid, se convierten en auténticos escaparates imprescindibles para el vino de Rioja. En un calendario que arranca con fuerza, el sector se prepara para citas que no solo muestran producto, sino que construyen puentes directos con prescriptores, compradores y opinión pública. Los escaparates crecen y se reinventan, los consumidores modifican su consumo y costumbres. La labor de las marcas es conquistarlos a través de una comunicación y promoción cada vez más necesaria.

Desde estas líneas, quiero subrayar que estas ferias no son meros actos protocolarios ni un lugar comercial más. Son el momento clave en el que las bodegas riojanas, de todos los tamaños, pueden presentar novedades con la atención que merecen: nuevas añadas, líneas innovadoras, vinos de parcela, proyectos de sostenibilidad o reinterpretaciones de clásicos que responden a las demandas de un consumidor no afiliado a una marca, pero quizás sí a una zona, y cada vez más informado y exigente.

Madrid Fusión Alimentos de España (26-28 de enero), que acaba de empezar hoy su edición bajo el lema “El cliente toma el mando”, seguro que será un termómetro perfecto de cómo la alta gastronomía sigue siendo aliada natural del vino de calidad. Los grandes chefs y sus equipos buscan maridajes que eleven la experiencia gastronómica, y ahí el vino de Rioja puede encontrar un espectacular altavoz. Cada copa servida, apreciada en todos los sentidos, convertida en experiencia y comunicada en este escaparate es una recomendación implícita que llega a miles de comensales en todo el mundo.

Apenas unos días después, del 2 al 4 de febrero, Barcelona Wine Week se erige como la gran cita profesional del vino español. Se espera la presencia de más de 850 bodegas y se percibe en cada edición un perfil más internacional. Esta feria concentra a importadores, distribuidores, Masters of Wine, sommeliers y periodistas especializados de los cinco continentes. Podría decirse que es la feria esperada a nivel nacional salvo que la nueva WINEMAD, Madrid International Wine Fair, que se celebrará en mayo en la capital, haga redescubrir que los lugares son tan importantes como los escaparates y lo que les rodea, se prevén actividades en torno a la feria, pero por los propios barrios de Madrid, además de la importancia de los productos. Para las bodegas de Rioja, estar en cualquiera de estas citas significa no solo vender, sino posicionarse en un mercado donde la competencia es feroz y donde la narrativa e historia detrás de cada viñedo, de cada parcela, de cada variedad, de cada vino, de cada marca, de cada posible consumidor pesa tanto o más que el precio.

Y en paralelo, iniciativas como las presentaciones monográficas de blancos de Rioja refuerzan un gama que crece con fuerza: los vinos blancos de nuestra Denominación, con su autenticidad y su tradición, están conquistando paladares que antes miraban casi exclusivamente a los tintos. Estos eventos específicos permiten focalizar la atención en una categoría en pleno auge, conectando directamente con distribuidores, prescriptores, sumilleres y público final, que marcan tendencia.

Lo que más valoro de estas citas es el interés que generan en medios de comunicación nacionales e internacionales y en las agencias y empresas de comunicación especializadas. No es casualidad. Los periodistas gastronómicos, los críticos de vino, los influencers del sector y los compradores clave acuden a estas ferias con la agenda cargada de catas, masterclasses y encuentros B2B. Una buena noticia, una entrevista bien enfocada o una cata especial puede traducirse en artículos, reportajes, menciones en guías y, sobre todo, en decisiones de compra que impactan en la comercialización nacional e internacional durante todo el año.

En un contexto de retos como el cambio climático, la competencia global, los aranceles, la evolución del consumo, las modificaciones comerciales en los países asiáticos, estas plataformas o escaparates son vitales para mantener la relevancia de Rioja. Nos permiten no solo defender nuestro prestigio histórico, sino proyectar innovación, sostenibilidad y cercanía. Porque el vino de Rioja no vive solo de su legado, vive de su capacidad para renovarse, ser imagen en estos escaparates nacionales e internacionales y conectar emocionalmente con quienes lo eligen para tomarse una copa de cultura del vino.