TIEMPO DE VINOS
Por Jorge Solana Aguado, Director de La Prensa del Rioja
jorge.solana@laprensadelrioja.com

El mercado del vino está cambiando con una rapidez que ya no admite lecturas superficiales. Los hábitos de consumo evolucionan, las prioridades del consumidor se reordenan y, en ese nuevo escenario, conceptos como sostenibilidad, moderación y diversidad han dejado de ser una parte del mercado a explorar para convertirse en tendencia. Lejos de suponer una amenaza, este contexto abre una oportunidad clara para Rioja si sabemos interpretarla con inteligencia y sin prejuicios.

Los datos más recientes sobre consumo de vino sin alcohol o de bajo contenido alcohólico apuntan en una dirección inequívoca: existe una demanda creciente, especialmente entre consumidores jóvenes y urbanos, que buscan disfrutar del vino o consumirlo bajo el parámetro de la salud. No se trata de renunciar al placer ni a la cultura del vino, sino de integrarlo en un estilo de vida más saludable y compatible con nuevos hábitos sociales.

Conviene decirlo alto y claro: esta realidad no va contra el vino tradicional ni contra los grandes vinos de guarda. Simplemente amplía el abanico. Hace tiempo que ya pienso que pocas cosas son competencia absoluta para convertirse en oportunidades cruzadas. Y Rioja, por historia, capacidad técnica y diversidad vitivinícola, está en una posición privilegiada para liderar también este segmento.

Rioja ha demostrado en este centenario de su denominación de origen que el conocimiento, la investigación y el acoger multitud de bodegas innovadoras junto a una marca con especial fortaleza, hacen que se puedan explorar nuevos caminos sin diluir su identidad.

A esta tendencia se suma otro dato relevante: el crecimiento sostenido del consumo de vinos blancos. Durante años considerados secundarios en una denominación históricamente asociada al tinto, hoy los blancos de Rioja viven un momento de reconocimiento dentro y fuera de nuestras fronteras. Frescos, gastronómicos, versátiles y alineados con una cocina más ligera, encajan perfectamente con ese consumidor que busca moderación, frescura y menor graduación alcohólica. El Salón Blancos de Rioja es un escaparate muy especial en el corazón de Madrid que desde La Prensa del Rioja queremos servir como imagen de la propia denominación y como comercializador de los vinos de las bodegas.

Sostenibilidad y bajo alcohol no son conceptos aislados. Van de la mano. No es casualidad que muchas de las bodegas que están apostando por vinos más ligeros sean también las más comprometidas con prácticas ecológicas y responsables.

Rioja no puede ni debe mirar estas tendencias con desconfianza. Al contrario: debe asumirlas como parte natural de su evolución. Ya lo ha hecho antes. Rioja ha sabido adaptarse a los cambios del mercado internacional, a nuevas exigencias de calidad, a distintas formas de comunicar el vino. Hoy el reto es similar: escuchar al consumidor sin perder el alma.

El vino sin alcohol, los vinos de baja graduación y el auge del blanco no sustituyen a los grandes clásicos de Rioja, pero sí los complementan. Son puertas de entrada, nuevos lenguajes y nuevas ocasiones de consumo. Ignorarlos sería renunciar a una parte del futuro.