El consumo de vino en España no desaparece, pero se transforma: Se bebe menos en los hogares, pero a precios más altos, con un comprador cada vez más mayor, mientras el hábito cae entre jóvenes y familias y resiste en hogares sin hijos y en poblaciones medianas

Texto: Mirian Terroba
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Aunque el consumo total de vino en España se mantiene relativamente estable desde hace años, en torno a los 10 millones de hectolitros, el vino comprado para el hogar ha registrado una caída significativa en volumen. La buena noticia es que la prolongada tendencia descendente se ha frenado, pero el mercado sigue cambiando con rapidez. Hoy se consumen menos litros, a precios más altos, y el perfil del comprador es cada vez de mayor edad, mientras el hábito se debilita entre jóvenes y familias y resiste en hogares sin hijos y en poblaciones medianas. El análisis del Panel de Consumo Alimentario del MAPA realizado por Del Rey AWM permite identificar con claridad las principales tendencias. permite comprender cómo han evolucionado los consumidores de vino en el canal de alimentación y por qué identificar estas dinámicas resulta clave para detectar oportunidades en un sector marcado por la transformación más que por el crecimiento.

1. Menos vino en los hogares, pero más caro

Entre 2004 y 2024, las compras de vino en el canal de alimentación descendieron un 29,3% en volumen, al pasar de 457 a 323 millones de litros. Sin embargo, en ese mismo periodo, el valor de las ventas aumentó cerca de un 50%, gracias a que el precio medio del vino se ha más que duplicado, desde 1,68 €/litro hasta 3,56 €/litro. Este encarecimiento ha permitido sostener e incluso mejorar la facturación pese a la pérdida continuada de volumen.

2. El consumo per cápita se desploma

La caída del consumo es aún más acusada cuando se analiza por persona. En veinte años, el consumo per cápita de vino en el hogar se ha reducido un 36,6%, pasando de 10,9 litros por persona y año a apenas 6,9 litros. Esta evolución indica que la pérdida de consumo no se debe solo a cambios demográficos, sino a una transformación profunda del hábito de consumo.

3. El 90% del vino perdido corresponde a menores de 50 años

La práctica totalidad del volumen perdido en el canal de alimentación se concentra en los menores de 50 años. Los consumidores de menos de 35 años han reducido su consumo per cápita un 86%, mientras que el grupo de 35 a 49 años ha recortado su consumo en casi un 65%. En términos absolutos, estos segmentos explican la mayor parte de los litros que han desaparecido del mercado doméstico.

4. El vino se refugia en los mayores de 50 años

Hoy, más del 80% del vino comprado en alimentación corresponde a personas mayores de 50 años, y más de la mitad a mayores de 65. Aunque también han reducido su consumo per cápita, estos grupos son los que mejor han resistido el paso del tiempo y han amortiguado parcialmente la caída general del consumo en los hogares.

5. Hogares sin hijos, eje del consumo

Casi el 90% del vino adquirido en los hogares españoles procede de hogares sin niños. Además de concentrar la mayor parte del volumen, son los que menos han reducido su consumo en las últimas dos décadas y los que han experimentado un mayor crecimiento del gasto total en vino, impulsado tanto por el aumento de precios como por su mayor estabilidad demográfica.

6. Desaparición del vino en hogares con niños

En los hogares con hijos pequeños o adolescentes, el consumo de vino ha caído con especial intensidad. El consumo per cápita se ha reducido en más de un 65% en estos hogares, una tendencia que se ve reforzada por el fuerte descenso del número de familias con hijos dentro de la estructura demográfica española.

7. Hogares pequeños ganan protagonismo

Las compras de vino se concentran cada vez más en hogares de una o dos personas, que ya representan cerca de dos tercios del volumen total vendido en alimentación. En contraste, los hogares de cuatro o más miembros son responsables de la mayor parte de la pérdida de volumen registrada en los últimos 20 años.

8. Las ciudades medianas resisten mejor

El consumo de vino en el hogar muestra un mejor comportamiento en las poblaciones de entre 10.000 y 100.000 habitantes, donde la caída ha sido menor tanto en volumen total como en consumo per cápita. Por el contrario, en las grandes ciudades, especialmente en las de más de 100.000 habitantes, el vino ha perdido peso de forma más acusada.

9. El norte de España concentra más consumo y mayor valor

Casi la mitad del vino comprado en hogares españoles se concentra en la franja norte del país. Además de un mayor volumen, estas regiones presentan precios medios más elevados que el centro y el sur peninsular, lo que refuerza su peso en el valor total del mercado doméstico.

10. Un consumidor menos frecuente, pero más exigente

El perfil actual del comprador de vino en el canal de alimentación es el de una persona de mayor edad, que vive en hogares pequeños y sin hijos. Consume menos vino que hace dos décadas, pero está dispuesto a pagar más por él, reflejando un cambio desde un consumo cotidiano hacia un consumo más ocasional y de mayor valor.

En definitiva, el vino no desaparece de los hogares españoles, pero deja de ser una bebida cotidiana y se convierte en un consumo más selectivo. La evolución del consumo en los hogares refleja un cambio estructural: aunque el volumen comprado ha disminuido, la facturación se mantiene gracias al aumento del precio medio. El consumo se concentra en personas mayores de 50 años, hogares sin hijos y poblaciones medianas, mientras que los jóvenes y las familias con hijos han reducido drásticamente su consumo. Esta transformación indica que el sector ya no depende del aumento de volumen, sino de la capacidad de generar valor y fidelizar a un consumidor más exigente y selectivo, enfrentando al mismo tiempo el desafío de atraer y renovar a las nuevas generaciones.