etiquetas de vino

Grupo Argraf y cuatro diseñadores de prestigio avanzan las claves de futuro en el etiquetado de los vinos.

Las etiquetas hablan del vino y los vinos hablan al consumidor a través de sus etiquetas. Lo saben bien en Argraf, grupo impresor especializado en la fabricación de etiquetas alimentarias y líder absoluto en etiquetas de vino, con más de 1.000 millones de botellas vestidas con sus etiquetas entre España, Portugal y Francia. Un liderazgo que le permite hablar con autoridad de una evolución que “va muy ligada con el nivel de competencia de las bodegas”, asegura su director comercial Eduardo Ibáñez. “Vamos hacia etiquetas cada vez más trabajadas y complejas, con más elementos gráficos -diría que artísticos-; etiquetas que cuentan historias sobre el origen del vino (familia, viñedos, zona…); y etiquetas cada vez con más calidad técnica, elaboradas con materiales más ricos y naturales”.

Los más de 80 años de experiencia en el sector proporcionan al Grupo Argraf un saber hacer muy valioso sobre el proceso de etiquetado del vino y la tecnología necesaria para ofrecer un resultado final perfecto. Sus amplias bases de datos históricos de etiquetas les permiten analizar la evolución de los diseños en una misma marca o segmento de productos, estudiando nuevos planteamientos creativos en consonancia con las últimas tendencias de moda y los avances tecnológicos. Recordando el lema de la empresa –“si la creatividad no tiene límites, sus marcas tampoco deberían tenerlas”- Eduardo Ibáñez se refiere a los desafíos a los que se enfrentan los diseñadores y cómo Grupo Argraf trabaja con ellos y con las bodegas para debatir técnica y estilísticamente cada proyecto y proponer materiales y acabados que potencien el diseño y que respondan a las necesidades de uso del producto.

Imaginando el futuro

Esa estrecha relación del Grupo Argraf con los diseñadores se ha materializado estos últimos años tanto con su colaboración con las escuelas de diseño en la formación de los estudiantes como a través del encuentro anual “Sin límites a tu Creatividad”, en el que vienen participando los más reconocidos profesionales. Cuatro de ellos nos ofrecen su particular visión sobre la evolución que experimentará el diseño de las etiquetas de vino, un producto en el que Carlos Mena, de Valladolid, cree que “habrá lugar para la experimentación, con el desarrollo de nuevos acabados y procesos, al tiempo que los materiales tradicionales y el trabajo artesano seguirán ayudando a categorizar determinados vinos”. Del mismo modo que percibimos calidad en unos asientos de cuero cosidos y los cromados de un coche, o la piedra y la madera de una casa, “con la imagen de un vino es difícil que cambie el que vinculemos un papel labrado, un relieve o un metal a productos de gama alta, independientemente de la originalidad del diseño”. Concluye Carlos Mena reconociendo que “la búsqueda de originalidad, de belleza, de equilibrio siempre van a formar parte del proceso que supone construir la imagen e identidad de un producto, independientemente de modas y tendencias y del margen de libertad con que contemos”.

Nos imaginamos un futuro con etiquetas ‘inteligentes’, con un contenido sugerente que comunicar no solo en el aspecto visual, sino también conceptualmente”, asegura Javier Euba, de la agencia Moruba en La Rioja. Etiquetas que, en definitiva, “hablen del vino que contiene la botella que visten, del proyecto enológico, del proceso, del territorio o de las personas”. Un mensaje que, en su opinión, no solo ha de transmitirse a través de los recursos del diseño, como el color, la composición o la tipografía, ya que también la elección del soporte y las técnicas de artes gráficas han de estar al servicio de esa comunicación. “Uno de nuestros principales desafíos es huir de la tendencia, enemigo de la creatividad y el buen diseño, pues el consumidor se está cansando de proyectos clónicos, anodinos y con gráficas que hacen promesas que luego no cumplen”. También insiste Javier Euba en la importancia de estar al día en las innovaciones de las artes gráficas y la oferta de soportes: “conocer bien esas herramientas es fundamental para sacarle partido a una buena idea y hacer que un diseño ‘brille’ más”.

Desde Galicia, Marta Lojo pone de relieve su especial sensibilidad con los problemas medioambientales al asegurar que “la etiqueta del futuro estará marcada por el tipo de material de impresión: los materiales plásticos tenderán a utilizarse cada vez menos y, aunque ahora el mercado ya dispone de una buena oferta de papeles, se seguirá avanzando en cuanto resulte más respetuoso con el medio ambiente, ya que el consumidor está cada vez más sensibilizado”. Una tendencia que afecta igualmente a los envases, con botellas de cristal cada vez más ligeras, y que da lugar a que “las texturas y acabados cobren cada día más importancia de la que ya tienen”. Aunque Marta Lojo piensa que no podemos predecir las tendencias de cada momento y que el sector del vino cuenta con mucha historia, tradición y cultura, lo que se seguirá viendo reflejado en los futuros, “el desafío que se nos plantea para los próximos años es el mismo de siempre: establecer una conexión entre el producto y el consumidor, generar el impacto necesario para originar un impulso de compra y que el producto tenga unas señas de identidad bien definidas y reconocibles”.

Jose María Morera, del estudio Morera Design de Barcelona, da por supuesto que las etiquetas del futuro “observarán todos los condicionantes de sostenibilidad, reciclabilidad, etc., que hoy ya es impensable que no cumplan”. La principal novedad, en la medida que la tecnología lo permita, es que “tendremos etiquetas interactivas que nos aporten información sobre el producto, así como personalizaciones ‘custom’, nuevas texturas y cualquier otra posibilidad de conexión y lenguaje digital que permita incrementar la comunicación visual y sensorial”. Para este diseñador barcelonés, el principal desafío para los profesionales consiste en permanecer “atentos a los distintos lenguajes y culturas, al comportamiento social entendido como una interacción”. “Seguramente la lectura e interpretación de los mensajes vendrá vinculada a otros medios de comunicación y nuevas formas de consumo que tendremos que resolver con transformaciones o evoluciones tecnológicas”.

Los valores en los que la empresa familiar Grupo Argraf ha basado su estrategia desde su fundación son un espíritu emprendedor e innovador, constante esfuerzo inversor y un equipo humano de alta cualificación profesional.

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