Tonelería Gangutia cumple 150 años
Sixto Gangutia, cuarta generación de esta familia tonelera, picando fondos en el burro.

ENTREVISTA: Mª Teresa Pérez Fernández, Gerente de Tonelería Gangutia

La celebración del 150 aniversario de Tonelería Gangutia en este 2020 será una de las muchas celebraciones frustradas por la pandemia, algo que no impide a Mª Teresa Pérez Fernández, ver el futuro con optimismo y seguir trabajando duro en el reto de internacionalizar la empresa, su principal objetivo. A la gerente de la empresa y consorte de Fernando Gangutia, quinta generación de la familia propietaria del negocio, le hubiera gustado brindar con clientes y amigos por el éxito que representa haber alcanzado tal longevidad -como algunos de esos grandes vinos que se han criado en sus barricas-, superando muchos momentos difíciles como éste. “Para conseguirlo no hay más camino que la mejora continua de la calidad”, asegura Mª Teresa, para quien otra de las claves “ha sido la perseverancia y la voluntad de seguir trabajando y generando riqueza en Cenicero, La Rioja Alta, donde Santiago Gangutia fundó la primera tonelería de la zona hace siglo y medio”.

• ¿Cómo fueron los orígenes de vuestra empresa?

Hay que recordar que el oficio de tonelero era importante porque desde siglos atrás todo se transportaba en barriles. Éramos los “estibadores de la época”. Por eso en 1870, Tanis, el tatarabuelo del actual propietario, instaló la tonelería cerca de la estación de tren de Cenicero para dar solución al transporte de mercancías. Vio que era una oportunidad montar una tonelería para dar servicio a las bodegas ‘industriales’ que se crearon en aquella época, generando un importante aumento de la demanda. Así, por ejemplo, participamos en la construcción de los primeros tinos de fermentación y almacenaje de las bodegas Marqués del Riscal.

• ¿Cómo influyó en vuestro desarrollo la especialización de Rioja en la crianza en barrica desde finales del Siglo XIX?

Las barricas pasaron de ser un mero recipiente de almacenaje y transporte a una herramienta enológica capaz de mejorar cualquier vino o licor. Hasta esa época, los toneleros éramos necesarios porque los bodegueros no tenían otro recipiente donde guardar el vino, era una cuestión logística que se solucionó con el hormigón primero y con el acero inoxidable casi un siglo después. A partir de entonces las barricas de roble se convirtieron en parte imprescindible de los grandes vinos, hasta el punto de que hoy en día asociamos la madera con calidad. Si tuviéramos que nombrar los 10 mejores vinos del mundo, mucho me equivocaría si alguno de ellos no hubiera pasado por barrica. En Rioja, la introducción del método de crianza bordelés en el Siglo XIX cambió el concepto del uso de las barricas y propició un crecimiento que ha sido espectacular en las dos últimas décadas del Siglo XX, hasta el punto de convertirse en la región vinícola con el mayor parque de barricas del mundo. La creación de las categorías de envejecimiento en 1980 no solo ha convertido a las barricas en una herramienta enológica imprescindible para las bodegas de esta Denominación, sino también en uno de los elementos más significativos de su imagen entre los consumidores y del valor añadido que tiene Rioja.

• ¿Cuáles han sido las claves para que vuestra tonelería familiar haya podido cumplir 150 años, una longevidad poco habitual en el mundo empresarial?

En 150 años nos ha tocado pasar por momentos igual o más complicados que los actuales: la gripe española, la guerra civil, varias crisis económicas… Así que me imagino que no lo habremos hecho demasiado mal. Para permanecer tantos años no hay más camino que la mejora continua de la calidad. Además, hay que ser versátiles y adaptarse a los nuevos tiempos y demandas del mercado, ya que el cliente cada vez es más exigente y demanda productos a la carta, como por ejemplo actualmente barricas de mayor capacidad, tinos y una producción muy cuidada para licores y espirituosos de alta gama. También me gustaría destacar como otra de las particularidades de nuestra empresa la perseverancia y la voluntad de seguir trabajando y generando riqueza en Cenicero, donde Santiago Gangutia fundó la primera tonelería de la zona hace siglo y medio.

• ¿Cómo afrontáis el futuro?

La situación actual nos ha trastocado a todos, pero somos optimistas de cara a 2021 y vemos más claros que oscuros. En los últimos años hemos apostado por el I+D, por la internacionalización y por modernizar la empresa, lo que nos ha hecho más eficientes. En definitiva, estamos convencidos de que tenemos un buen producto y sabemos que en países como USA, Rusia, Australia o Sudáfrica valoran mucho la tradición de empresas como la nuestra. Creo que tenemos unos cimientos sólidos que nos permitirán seguir trabajando otros 150 años más por lo menos.

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