Carlos Tarragona (SpectralGeo) y Rubén Román (Insectaria)

Un sistema automatizado de monitoreo permite un seguimiento diario con un 90% de precisión y reduce costes en las explotaciones vitícolas

El proyecto TRAPVID (Trampeo Remoto y Automatizado de la Polilla de la Vid) ha dado a conocer en el Wine Fandango de Logroño los resultados del desarrollo de una trampa inteligente para la monitorización de la polilla del racimo, una de las principales plagas que afectan al viñedo riojano. El proyecto representa un avance tangible hacia la digitalización del viñedo en La Rioja, al integrar inteligencia artificial y agricultura de precisión en la gestión diaria de explotaciones y bodegas, con el objetivo de mejorar la rentabilidad, la eficiencia y la sostenibilidad del sector.

La iniciativa se enmarca en la convocatoria de retos de innovación colaborativa del Gobierno de La Rioja y ha sido desarrollada por las empresas Insectaria, SpectralGeo y Bodega Classica (Hacienda López de Haro).

Durante la rueda de prensa de presentación, los responsables del proyecto -Rubén Román, CEO de Insectaria y Carlos Tarragona, CEO de SpectralGeo-  detallaron el proceso de desarrollo y los resultados obtenidos tras nueve meses de trabajo. El sistema nace con el objetivo de responder a una necesidad concreta del sector: reducir los desplazamientos al campo para el recuento manual de la polilla del racimo y mejorar la precisión en la toma de decisiones fitosanitarias.

Seguimiento diario de la plaga

TRAPVID combina una trampa física equipada con captura de imágenes y una aplicación capaz de procesarlas automáticamente mediante un modelo de visión artificial. El dispositivo toma fotografías con la frecuencia programada y las envía a un servidor donde un sistema de inteligencia artificial identifica y cuantifica las capturas.

El prototipo ha alcanzado en campo niveles de precisión de hasta el 90%, con un margen de error mínimo incluso en situaciones con numerosas capturas. Esta monitorización automatizada permite disponer de datos diarios -frente al seguimiento semanal habitual-, lo que supone un avance cualitativo en el control de la plaga.

La mejora en la frecuencia de los datos resulta especialmente relevante en el caso de la polilla del racimo, cuya ventana de tratamiento es muy estrecha. Una aplicación más ajustada en el tiempo incrementa la eficacia de los tratamientos y reduce la necesidad de intervenciones preventivas.

Diseño adaptado al campo y reducción de costes

En el desarrollo del sistema se ha trabajado tanto en la parte tecnológica como en el diseño físico del dispositivo. Para la creación del hardware y la carcasa se contó con la colaboración de Laboratorios 3D Print y de la Universidad de La Rioja, cuya participación permitió adaptar el prototipo a las condiciones reales de las explotaciones vitícolas.

El dispositivo mantiene una cobertura similar a la de las trampas tradicionales -entre cinco y diez hectáreas por unidad, según las características de la parcela-, pero introduce una mejora sustancial en la calidad y periodicidad de la información. En explotaciones de tamaño medio, donde pueden instalarse varias decenas de trampas distribuidas en diferentes puntos, la automatización del recuento reduce de forma significativa los costes asociados a desplazamientos, combustible y horas de trabajo técnico.

El consorcio trabaja ahora en una segunda fase orientada a la fabricación a mayor escala y a la validación en superficies más amplias a lo largo de 2026, paso previo a su futura comercialización. El objetivo es ofrecer en 2027 una solución económicamente accesible que permita democratizar el acceso a herramientas avanzadas de monitorización.