
La iniciativa nace para impulsar el conocimiento de las investigaciones del Instituto y consolidarlo como puente entre investigación, innovación y sociedad
Texto: Mirian Terroba
redaccion@laprensadelrioja.com
El Instituto de Ciencias de la Vid y del Vino (ICVV) ha puesto en marcha la Oficina de Transferencia y Comunicación (OTC), una estructura clave destinada a mejorar la conexión entre la investigación científica, el sector vitivinícola y la sociedad, y a responder a la inquietud expresada por la dirección del centro acerca de la importancia de difundir el trabajo investigador para que no solo sea conocido dentro de los laboratorios, sino que llegue al sector y al público general como un verdadero puente entre la ciencia y el futuro del vino. Esta iniciativa reforzará el impacto real del conocimiento generado en el instituto, favoreciendo soluciones aplicadas y colaboraciones estratégicas que impulsen la innovación y la competitividad del sector vitivinícola.
La creación de la OTC forma parte de la estrategia de la directora Mar Vilanova para reforzar la transferencia tecnológica del ICVV y asegurar que los resultados de investigación tengan un impacto real en el sector vitivinícola. La oficina permitirá adoptar un enfoque más activo y cercano, facilitando el contacto con bodegas, el acceso a servicios y el desarrollo de colaboraciones estables, al tiempo que sistematiza y hace accesible el trabajo del instituto, en línea con las demandas de ciencia abierta, innovación aplicada y compromiso con la sociedad.
La OTC estará liderada por Diego López Llaria e Isidoro Laguna Ullán, dos profesionales con amplia trayectoria en transferencia de I+D+i, gestión de proyectos y conocimiento del sector agroalimentario. Su misión principal será incrementar y mejorar la difusión de los resultados de investigación del ICVV, facilitar su aplicación práctica y desarrollar una estrategia de comunicación que permita al instituto mantener un contacto permanente tanto con el sector como con el público general.
Ciencia que no se ve, ciencia que no existe
Según explica Diego López Llaria, licenciado en Biología y Enología y con más de 20 años de experiencia en proyectos nacionales y europeos, el objetivo fundamental de la transferencia es conectar el sector con la investigación. En este sentido, señala que históricamente ha existido “un cierto desconocimiento mutuo”: el sector no siempre sabe qué se hace en el instituto y, en ocasiones, la investigación no tiene suficientemente en cuenta las necesidades reales del sector.
La nueva oficina pretende actuar como una “antena tecnológica”, capaz de detectar las demandas de bodegas y viticultores y trasladarlas a los grupos de investigación, al tiempo que da a conocer las capacidades y soluciones que ya existen en el ICVV. López Llaria destaca que la OTC busca cubrir ese hueco, facilitar el contacto y generar sinergias.
Entre las herramientas que impulsará la oficina se encuentran jornadas de difusión, actividades formativas, proyectos público-privados y servicios especializados. Las bodegas podrán acceder, por ejemplo, a análisis avanzados, recursos vegetales específicos o asesoramiento técnico, así como participar en proyectos cofinanciados a través de programas regionales, nacionales o europeos. Según López Llaria, una empresa puede plantear un problema concreto y, junto con los investigadores, desarrollar un proyecto que permita abordarlo de forma conjunta.
Por su parte, Isidoro Laguna Ullán, ingeniero agrónomo con sólida experiencia en coordinación, gestión y transferencia de I+D+i, destaca el papel esencial de la comunicación para que la transferencia sea efectiva. Según Laguna, “la ciencia que no se ve es ciencia que no existe”, y es fundamental que la sociedad sepa que existe un centro como el ICVV, que los bodegueros conozcan que pueden recurrir a él y que la investigación financiada con fondos públicos llegue realmente a la ciudadanía.
Laguna subraya que la creación de la OTC también responde a una exigencia creciente en el ámbito científico: la ciencia abierta, la divulgación y la comunicación de resultados. Hoy en día, comunicar y divulgar no es algo accesorio; en muchos proyectos es tan importante como la propia investigación, señala. En este contexto, la oficina trabajará de forma coordinada con los investigadores para adaptar los mensajes a distintos públicos, desde el sector profesional hasta la sociedad en general.
Ambos responsables coinciden en que históricamente la investigación académica ha tendido a comunicarse principalmente entre pares, quedando en ocasiones alejada del tejido productivo más cercano. Sin embargo, cuando se conectan investigación y sector, surgen ideas, trabajos y soluciones muy interesantes, apunta López Llaria. La OTC aspira precisamente a facilitar ese encuentro, utilizando un lenguaje accesible, canales adecuados y estrategias que hagan visible el valor de la investigación aplicada.










