Texto: Antonio Egido

La Mancomunidad de la Sonsierra conformada por las localidades de Ábalos, Briones, San Vicente de la Sonsierra y San Asensio, todos ellos situados en La Rioja Alta. Fuera de la Mancomunidad, pero también en la Sonsierra, se encuentra Briñas. Ofrecen a sus visitantes cinco localidades caracterizadas por sus atractivos. Ábalos también mantiene su inmensa tradición vinícola, y muestra al visitante calles empedradas y bodegas que cuentan historias centenarias. Briones, con su arquitectura medieval bien conservada, añade un toque histórico al paisaje. Briñas, fue trazada a finales del siglo XVI, pero construida a lo largo del XVII y XVIII, en tiempos del barroco. San Asensio, rodeado de campos de vides, ofrece una auténtica experiencia riojana, mientras que San Vicente de la Sonsierra se erige majestuosamente en una colina, con su imponente castillo que domina el horizonte y sus viñedos que se extienden hacia el río Ebro.

Pero por encima de todo, la uva es la protagonista, dando vida a vinos renombrados que reflejan la pasión y la destreza de los vitivinicultores locales. Donde las bodegas centenarias fusionan tradición y modernidad para producir vinos excepcionales, siendo el Museo del Vino de Vivanco, en Briones, una auténtica joya cultural que narra la historia del vino a través de exposiciones interactivas y una vasta colección sumergiendo a los visitantes en la fascinante tradición vinícola de La Rioja, sin despreciar sus Jornadas Medievales. Por ello hay que visitar sus pintorescos lagares rodeados de viñedos que salpican el paisaje, preservando métodos ancestrales de vinificación, excavados en roca y situados junto a los viñedos, que se unen a las localidades de San Vicente que concentran cercanos a un centenar de ejemplares, en concreto en Ábalos hay 30 lagares restaurados, y cada uno tiene su nombre. Mientras que los guardaviñas protegen las cepas, sin olvidar los calados subterráneos, que ofrecen un ambiente único para la crianza del vino, en unos Barrios de Bodegas, que a pesar del paso del tiempo, sigue siendo únicos como sucede en Briones o en San Asensio. Y todo ello con un patrimonio excelente con su arquitectura civil, rodeadas de casas señoriales, o casonas en Ábalos y San Asensio, resaltando la riqueza histórica y cultural de la región.

Sobre el patrimonio religiosos, en Ábalos encontramos la iglesia parroquial de San Esteban Protomártir, declarada Bien de Interés Cultural en 1973, levantada en el siglo XVI, con portada de estilo Reyes Católicos. Briñas mantiene en la plaza de la Constitución, la iglesia parroquial de la Asunción, edificio de sillería comenzado a construir a finales del siglo XVI. Briones, su iglesia de Santa María, construida en sillería, en planta de salón. En San Asensio, la iglesia de la Ascensión del Señor, construida de sillería, y que se comenzó a edificar a finales del siglo XV.  Y de estilo Gótico tardío es la iglesia de Santa María la Mayor de San Vicente de la Sonsierra construida en el punto más alto de la villa.

Ábalos, Briñas, Briones, San Asensio o San Vicente de la Sonsierra, ofrecen a sus ciudadanos y visitantes, sumergirse en la alegría y tradición festiva de La Rioja Alta.

Ábalos sigue celebrando en recuerdo de la Cruz de Cristo con misas y procesiones, en mayo; disfrutan sus fiestas con degustaciones, misa en honor al santo y fiestas con procesiones, comidas campestres y en comunidad, incluso con traslado de imágenes, en Acción de Gracias, en septiembre.

En Briñas durante los meses de mayo, celebran verbenas, misa y procesión en honor a san Cornelio y san Cipriano; se declaran fiestas el 15 y 16 de agosto y no faltan las degustaciones, misas, procesiones, danzas, verbenas, parques infantiles o pasacalles y en el mes de septiembre, verbenas, misa y procesión en honor a san Cornelio y san Cipriano.

En Briones, el traslado de la imagen del Cristo de los Remedios desde su ermita a la parroquia se realiza en el mes de abril; hasta la ermita de la Concepción, donde se quedarán para hacer comidas populares, en mayo; importante son las Jornadas medievales, en las que retornan a la Edad Media y los vecinos se visten con trajes de la época para recrear torneos, tiros con arco, gastronomía, bodas o música medievales, recordando costumbres y labores medievales; también celebran sus fiestas de Acción de Gracias por las cosechas recogidas, en agosto; fiestas en honor al Santísimo Cristo de los Remedios, con su traslado a la ermita, en septiembre; se acude a misa y se lleva a la Virgen en procesión hasta el pueblo, en diciembre.

En San Asensio, el primer domingo tras el Domingo de Resurrección revive una tradicional y antiquísima romería que se remonta al siglo XII, la que realizan al santuario de Davalillo, que se encuentra a unos seis kilómetros de San Asensio y en la que se traslada, desde la iglesia del pueblo, la imagen de la Virgen del Rosario; dentro del programa de las fiestas en honor de Santiago se realiza la Batalla del Clarete en el Barrio de las Bodegas, además del reparto de los bollos ‘preñaos’ y la jarrita de vino conmemorativa de la Batalla en el mes de julio; el domingo anterior al 15 de agosto, sale la romería al santuario de Davadillo; fiestas de Acción de Gracias, hogueras, ‘charmas’ o márcharas en las vísperas de la Natividad de Nuestra Señora, o la procesión ‘alrededor del muro’, en septiembre.

La localidad de San Vicente de la Sonsierra honra a su patrón con noches musicales, donde los representantes municipales y el Grupo de Danzas Sonsierra se acercan hasta la iglesia de El Remedio para recoger al santo y realizar la procesión por las calles de la villa, en el mes de enero; San Vicente de la Sonsierra tiene como atractivo en su Semana Santa la aparición, el Jueves y Viernes Santo, de los Picaos, o disciplinantes que golpean sus espaldas con ‘disciplinas’ de algodón, así como las Marías, mujeres vestidas con hábitos negros; ‘Los Picaos’ reeditan la disciplina en San Vicente de la Sonsierra en la procesión del Vía Crucis, en mayo; recordar al copatrón de la ciudad, en junio; fiestas en el 15 y 16 de agosto en las que no faltan las degustaciones, misas, procesiones, danzas, verbenas, parques infantiles o pasacalles; en septiembre se honra a la Virgen de los Remedios y a san Pedro Claver.

Y todo ello dominado por el río Ebro y por la Sierra del Toloño, que ofrece una biodiversidad única ofreciendo rutas panorámicas, como las Lagunas de San Asensio, un tesoro natural con la visita de aves acuáticas que indica la riqueza biológica de la región o la Cuenca del Najerilla, con colinas onduladas y campos verdes que hacen de las rutas por esta región una experiencia inolvidable, revelando la serenidad de la naturaleza. Todo un viaje a la naturaleza, pero regada de vino.

 

Reportaje publicado en el nº247 de La Prensa del Rioja

 

 

 

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