vino y enoturismo en La Rioja
Jorge Solana Aguado
jorge.solana@laprensadelrioja.com

Esta semana, del 21 al 25 de enero de 2026, Madrid se convierte una vez más en el epicentro mundial del turismo con la celebración de FITUR, la Feria Internacional de Turismo de referencia. Y allí, en el pabellón 9 de IFEMA, La Rioja está desplegando su esencia más auténtica con un stand que recrea la plaza de un pueblo riojano, abierto al mundo y en el que se identifican lugares tradicionales de la vida riojana: tienda, frontón, gastrobar, bodega, etc;  y ese ambiente de vida pausada que invita a detenerse, a saborear y a sentir. (La imagen que acompaña este artículo esta generada con IA a partir de una imagen del stand de La Rioja publicada en la propia web del Gobierno de La Rioja)

No es casualidad que el enoturismo ocupe un lugar tan destacado en esta edición. Porque el vino no es solo un producto estrella; es el alma económica, social y cultural de esta comunidad. Según el Monitor de Enoturismo de Rioja 2024, la región recibió 912.438 visitas a bodegas, un crecimiento del 3,54% respecto a 2023, generando un impacto económico de 197,2 millones de euros y consolidando la internacionalización, con un 36,3% de visitantes extranjeros (principalmente de EE.UU., Reino Unido, Alemania y Francia).

En el aspecto puramente económico los datos hablan por sí solos. El sector vitivinícola de la Denominación de Origen Calificada Rioja genera, de forma directa e indirecta, alrededor del 6,5% del PIB de La Rioja. Estamos hablando de una aportación anual de más de 578 millones de euros en valor añadido bruto solo considerando las actividades de cultivo, elaboración y comercialización. En una región cuyo PIB ronda los 11.000 millones de euros en los últimos ejercicios, esta cifra resulta abrumadora. El vino no es un sector más: es uno de los principales motores que sostienen nuestra economía, especialmente en el medio rural.

Pero la relevancia va mucho más allá de las cifras macroeconómicas. El viñedo ocupa unas 47.000 hectáreas y da trabajo directo a miles de familias: viticultores, bodegueros, enólogos, transportistas, comerciales… Y sobre todo, fija población en nuestros pueblos. Es la mejor forma de demostrar la sostenibilidad de un sector. Estudios recientes demuestran que los municipios con viñedo han crecido demográficamente en las últimas dos décadas, mientras que los que no lo tienen han perdido habitantes. El vino no solo genera riqueza, genera arraigo, identidad y futuro para nuestros jóvenes en el medio rural.

El enoturismo multiplica el impacto económico del vino: cada turista que pernocta, come, visita museos, compra en tiendas locales o simplemente disfruta de un atardecer entre cepas deja un rastro de euros que repercute en sectores muy diversos.

Precisamente por ello, considero que la apuesta de La Rioja en FITUR 2026 es tan acertada. Recrear un pueblo en pleno corazón de la feria no es solo una decisión estética; es una declaración de intenciones. La participación de Javier Pascual, fundador y director durante 40 años de La Prensa del Rioja y hoy Director Honorífico y compañero de este viaje, en una de las mesas que tratará sobre producto riojano es la muestra de que somos y queremos ser más aún referencia de nuestro patrimonio vinícola, cultural y gastronómico.

Durante estos días, profesionales del turismo y, sobre todo, el público general que accede el fin de semana, podrán vivir experiencias vinculadas al enoturismo, la gastronomía, la naturaleza y el patrimonio que son la seña de identidad de nuestra región.

Desde estas líneas quiero dar la enhorabuena y agradecer el esfuerzo de todas las instituciones, bodegas, asociaciones, ayuntamientos y profesionales que hacen posible que nuestra presencia en FITUR sea un éxito año tras año. Porque cuando hablamos de Rioja hablamos de excelencia, de tradición y, sobre todo, de futuro.