vendimia 2020 en Rioja

El mundo del vino a sorbos
Texto: Antonio Egido

Parece que hay unanimidad en las diferentes Denominaciones de Origen. Las uvas que han entrado en las bodegas para su mejor cuidado son de alta calidad. Con uvas buenas es muy complicado no elaborar vinos de calidad.

En ‘agrodei.es’ leemos que “Los primeros descubes del Rioja de 2020 auguran una añada “única”, indicando en el desarrollo de este titular que “Los primeros descubes del vino de Rioja de 2020 constatan “una gran sanidad y una muy buena maduración de la uva” como para “hacer algo único” de esta nueva cosecha, que ha estado marcada por la incertidumbre de la COVID-19, pero que ha logrado convertirse en una vendimia segura”.

Una información generada por la agencia EFE que el director del Órgano de Control del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja, Pablo Franco, indica que: “En vinos blancos se observan “muy buenas intensidades aromáticas, pero lo más significativo es en tinto, donde se aprecia un potencial de lo que se espera en Rioja”.

Se aprecia en bodega, ha añadido, que “todos los parámetros físico-quimicos de la uva se han comportado de una forma adecuada”, ya que hay “una buena acidez, buen ph, buena extracción de color y equilibrio alcohólico, que están propiciando vinos más redondos de lo que inicialmente se podía esperar este año en Rioja”.

Franco ha eludido realizar una evaluación global de lo que puede ser la añada, pero ha incidido en que “hay una gran sanidad, una muy buena maduración, que son los ingredientes como para hacer algo único, como va a ser esta cosecha”.

Pero si miramos hacia la Denominación de Origen Toro, en ‘vinetur.com’ nos indican que “Bodegas Sobreño inicia la vendimia 2020 que dará unos vinos de calidad y equilibrados”, de titular, pero como subtítulo: “Se prevé una campaña con una uva compleja, llena de matices y sanitariamente perfecta. La vendimia se realizará de forma escalonada y manual a medida que los parámetros de calidad y punto óptimo den la señal de recogida”. Con estos augurios no hace falta leer el cuerpo de la información.

En esta misma web, indagamos la información que ofrecen sobre otra Denominación de Origen, como es la de Ribera del Duero, sobre la que indican que “En general las condiciones sanitarias de las uvas han sido muy buenas. Tan solo se han visto afectadas por el mildiu algunos focos aislados. Las impresiones de los enólogos de los primeros descubes, apuntan a una cosecha de gran calidad, que esperan que tengan gran acogida en el mercado.

Así, Fernando Toribio, enólogo de Bodegas Toribio, indica “Aún no he catado vinos terminados, pero en uva, mostos y vinos en rama, diría que una maduración fenólica muy buena, con algo menos de estructura y cuerpo que el año pasado, pero con aromas varietales bien marcados”.

Desde la Cooperativa CAVE, su dirección técnica, apunta en la misma línea que “los vinos tintos de este año tienen más color y cuerpo, menor astringencia que otros años.”

Y cerramos esta repaso con ‘lavanguardia.com’ donde leemos a Ferrán Centelles que recurriendo al doctor de Enología y Ampelografía Dominique Roujou de Boubée, nos indica que “a finales de junio había señales evidentes de mildiu en hojas, pámpanos, zarcillos… el mildiu ganó en muchos de los viñedos”. Por suerte, en julio bajó la humedad, entró viento del norte y el ataque se paralizó, aunque gran parte del mal ya estaba hecho. Algunas bodegas de Rías Baixas han perdido hasta un 50% de la producción, aunque lo que ha entrado “ha resultado en un año fresco, de bajo alcohol y, como cayeron hojas a consecuencia del mildiu, la uva se ha dorado y ha generado un gran potencial aromático de manera natural. Los vinos serán expresivos y de calidad”.

Un Dominique que también toma el pulso a la zona Mediterránea indicando que “Como sabéis, hay variedades de ciclo más corto, que maduran antes; y plantas de ciclo largo, que necesitan más días para completar su ciclo. En esta añada, “las variedades tempranas han sufrido cierto desequilibrio entre la madurez tecnológica (azúcar y acidez) y la madurez fenólica (piel). En el caso de las tempranas, maduran en agosto o principios de septiembre, obteniendo azúcar y reduciendo acidez de manera muy rápida, lo cual genera un desequilibrio en años tan cálidos como el presente. Si maduran a finales de septiembre o principios de octubre, las bajadas de temperaturas ralentiza el ciclo, se consigue más madurez fenólica, de las pieles, y un mejor equilibrio”, concluye Dominique”.

En fin, a pesar de todo lo que nos está pasando –aunque algunos no lo quieran ver– los consumidores de vino de calidad debemos estar contentos porque la vendimia de este año va a dar vinos de alta calidad, y los primeros los podremos degustar este mismo mes de noviembre en vinos de año que irán apareciendo en el mercado de manera inmediata.

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