«La creación del Consejo Regulador en octubre de 1926 fue decisiva para que la DO Rioja pasara del mero reconocimiento legal a convertirse en una realidad”.
El Descorche de La Prensa del Rioja
Texto: Javier Pascual
Las celebraciones organizadas para conmemorar el centenario de la creación de la DO Rioja han sido tan oportunas como necesarias para reafirmar la importancia de todo lo conseguido y renovar la ilusión por el sentido de pertenencia entre los propios integrantes del sector. Confío haber contribuido a ese fin en la medida de lo posible con el libro ‘Rioja 100×100’. Una vez puesto el ‘broche final’ a las actividades programadas, se abre un nuevo tiempo para las alianzas, de igual manera que ocurrió en aquella etapa fundacional.
La historia que hoy podríamos contar de los últimos cien años de la región vitivinícola riojana sería muy diferente sin la ‘alianza estratégica’ que dio lugar a la creación del Consejo Regulador un año y medio después del reconocimiento legal de la denominación. Conjugar los intereses de los diferentes actores y modelos empresariales que convivían en el sector vitivinícola riojano resultó crucial para establecer un modelo de ‘organización del sector y su gobernanza’ que fuera capaz de dar cabida a todos y permanecer en el tiempo.
Bien es cierto que debió ser el Gobierno de Primo de Rivera el que buscara una solución salomónica para la gestión de la denominación y creara el Consejo Regulador por Real Decreto de 22 de octubre de 1926 (Gaceta de Madrid nº 302 de 29-10-1926). El 11 de enero de 1927 se constituyó oficialmente en Logroño el Consejo Regulador con quince miembros, seis de la provincia de Logroño, cuatro de Alava y dos de Navarra, más tres representantes ministeriales. En su mayoría eran cargos políticos de las Diputaciones Provinciales, técnicos como el director de la Estación Enológica de Haro y miembros de organizaciones sectoriales como la Asociación de Vitivinicultores (creada en 1925) y la de Bodegas Exportadoras. La presidencia recayó en Enrique Herreros de Tejada, presidente de la Diputación Provincial de Logroño.
En el nuevo organismo dependiente del Ministerio de Trabajo, Comercio e Industria estaban representadas las instituciones políticas, además de las organizaciones profesionales del sector. Hasta la puesta en marcha del Consejo Regulador, la Denominación de Origen Rioja solo existía sobre el papel. La Real Orden del 6 de junio de 1925, un texto de tan solo 250 palabras que autorizaba a la región riojana la creación con el carácter de marca colectiva de un precinto sobre los envases, resolvía la capacidad para imponer sanciones contra el uso ilícito de la marca colectiva y obligaba a delimitar la zona de producción amparada.
Se reconocía así oficialmente a la primera Denominación de Origen de España, pero todo estaba por hacer. El proceso de intensos debates que paulatinamente fueron configurando el modelo de Rioja se prolongó cinco años desde la presentación del proyecto al Gobierno en 1923 hasta la aprobación del primer Reglamento en 1928, lo que da una idea de la complejidad que adquirió el diseño del nuevo modelo organizativo. La redacción final de este Reglamento fue la primera misión asumida por el Consejo Regulador, junto a la delimitación geográfica de la “Denominación vinícola Rioja”, el registro como sello de garantía de la marca colectiva, la regulación de su utilización y la denuncia de los fraudes y su sanción. Aunque en algunos casos las discrepancias existentes parecían insalvables por la virulencia de las polémicas que se suscitaron, acabarían resolviéndose una vez constituido el Consejo Regulador.
Reportaje publicado en el nº 254 de La Prensa del Rioja












