El mundo del vino a sorbos

El penúltimo día del año 2016 supimos la triste noticia del fallecimiento del bodeguero y hombre de la cultura del Rioja, Pedro Vivanco, fundador de la Bodega que lleva su apellido y del Museo de la Cultura del Vino para la Investigación y Divulgación de la Cultura e Historia del Vino, lo que al mismo tiempo nos ha movido a pedirle al buscador de Internet información sobre los bodegueros fallecidos en el año 2016.

Texto: Antonio Egido

 

La primera referencia la encontramos en ´lomejordelvinoderioja.com´ donde leemos que “El Rioja está de duelo. Pedro Vivanco Paracuellos, el patriarca de una de las familias más importantes de la historia reciente del sector, falleció este jueves a la edad de 70 años.

Como pocas personas, Pedro Vivanco encarnaba al vino de Rioja. En la historia de la Denominación el recién fallecido bodeguero ocupará siempre un lugar de honor, por su destacadísima contribución al mundo vitivinícola en todos sus ámbitos. Desde la pura enología, al cuidado de las vides, pasando por la gestión empresarial y potenciando la faceta cultural de un universo donde acreditó a lo largo de su vida profundos conocimientos y un amor por su trabajo que merecieron grandes recompensas.

No sólo la formación de un poderoso grupo bodeguero, sino como promotor de todo tipo de iniciativas en defensa del sector cuyo buque insignia radica en Briones. El Museo de la Cultura del Vino Vivanco, un deslumbrante compendio del vino en todas sus facetas, permanecerá siempre ligado a la memoria de quien puede considerarse justamente como una de las más grandes almas del vino de Rioja.

Vivanco, nacido el 14 de diciembre de 1946 en Logroño, aprendió desde muy niño los secretos del vino en la bodega familiar de Alberite, gracias al empeño y sabiduría de su abuelo, también llamado Pedro. Sus padres, Santiago y Felisa, le guiaron en sus primeros pasos desde aquel negocio familiar donde empezaría su larga y fecunda carrera, que le llevó por los distintos despachos de Logroño donde los Vivanco vendían sus graneles en la segunda mitad del siglo XX. Como era norma en aquel tiempo, Pedro Vivanco abandonó pronto los estudios para contribuir con su trabajo al hogar paterno, pero con la misma rapidez supo que si quería dotarse de un arsenal más completo de conocimientos debía pasar por las aulas: convenció a su padre y de joven marchó a Requena, la localidad valenciana en cuya escuela de viticultura y enología se licenció en 1971. «Fueron años clave en su vida», recuerda su hijo, Santiago, quien con su hermano Rafael aseguran ahora la continuidad del proyecto empresarial de su padre. «Mi padre consiguió finalizar la carrera como el número uno de su promoción», subraya”.

Y además encontramos en nuestro buscador una referencia más, la que firma Carlos Santamaría en su ´csantamaria.esy.es´ firmada como “Lágrimas” y en la que nos dice: “La imagen de un hombre llorando sigue siendo escena para el comentario. Esto no ha cambiado con los años; el llanto masculino continúa viéndose como algo raro, impropio, una cosa pintoresca y desacostumbrada. Ya cantaron hace años ‘The Cure’ eso de que “Boys don’t cry” y así seguimos. 

Yo he visto llorar a muchos hombres, sobre todo de risa, pero este hoy no es el caso. Algunos han explotado en llanto al recoger un premio, al hablar de su familia o en medio de una entrevista. Hace poco un bodeguero se emocionaba hasta la lágrima recordando a sus compañeros de cooperativa ya fallecidos. Ese hombretón adulto, corpulento, de rojos carrillos infantiles y mirada diminuta se iba encogiendo poco a poco, la garganta se le llenaba de tierra y los ojos de agua a medida que evocaba a sus amigos. Llanto en la sala de barricas”.

Y como nuevo y completo enlace nos topamos con ‘sevi.net/es/3485/53’ donde se recogen los fallecimientos de personas relacionadas con el mundo del vino   a lo largo de este año 2016, que comienza, como primera información, la de “Francisco Muñoz de Cuerva Sobrino in memoriam” fechada el 2 de diciembre y cierra la lista con un “Fallece Emilio Restoy Zamora, presidente del Grupo Diego Zamora” publicada el 29 de enero de 2016.

Nada mejor honor a los que nos han dejado en 2016 que elevar una copa con vino de sus bodegas en recuerdo de las obras en las que, estamos seguros, han dejado muchas horas de sus vidas.