La presidenta del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Calificada Rioja, Raquel Pérez Cuevas, brinda por los vinos de Rioja durante la cena de gala celebrada en el Museo Vivanco de la Cultura del Vino. Cinco chefs con Estrella Michelin de la región diseñaron el menú para la ocasión.

La Denominación de Origen Calificada Rioja reúne a 70 prescriptores de 20 países en el “Centennial Celebration”, con más de 300 vinos catados, sesiones magistrales en el Centro de la Cultura del Rioja y una gala excepcional en el Museo Vivanco de la Cultura del Vino

Con el encuentro internacional “Rioja, Centennial Celebration”, la Denominación de Origen Calificada Rioja culmina un año histórico de conmemoración, reivindicando cien años de legado colectivo y proyectando una identidad dinámica, abierta y en constante evolución. Rioja reafirma así su liderazgo y su papel como una de las grandes regiones vitivinícolas de referencia a nivel mundial, combinando herencia centenaria y visión de futuro.

Del 15 al 17 de febrero, el evento que ha puesto fin a la celebración del centenario reunió en la región a 70 prescriptores de primer nivel procedentes de 20 países. Durante tres días, periodistas, críticos y líderes de opinión del sector —de mercados clave como Estados Unidos, México, Reino Unido, Japón o Alemania— participaron en un completo programa que incluyó catas magistrales, visitas a bodegas y viñedos y una gala gastronómica única. En conjunto, los asistentes cataron más de 300 referencias de la Denominación.

Uno de los momentos centrales del encuentro fueron las dos catas celebradas en el Centro de la Cultura del Rioja (CCR), en Logroño, ante 120 invitados. Bajo los títulos “Vision for the Future” y “Tribute to a Legacy”, el recorrido sensorial permitió explorar tanto la diversidad actual de Rioja —con foco en sostenibilidad, Viñedos Singulares, recuperación varietal y nuevos proyectos— como algunos de los vinos más icónicos de sus cien años de historia. Las sesiones fueron dirigidas por Pedro Ballesteros, Juancho Asenjo y Elena Adell, con participación institucional del Consejo Regulador. Los prescriptores coincidieron en destacar el momento “especialmente brillante” que vive Rioja, subrayando la calidad y diversidad de sus vinos, tanto tintos como blancos.

Una gala irrepetible

El broche de oro del “Centennial Celebration” llegó con una cena de gala excepcional celebrada el 16 de febrero, por primera vez, en las salas expositivas del Museo Vivanco de la Cultura del Vino, en Briones. 

Cinco chefs con Estrella Michelin de la región —Francis Paniego (El Portal de Echaurren), Ignacio Echapresto (Venta Moncalvillo), Miguel Caño (Nublo), Carolina Sánchez e Iñaki Murua (Íkaro), y Mariana Sánchez junto a Gonzalo Baquedano (Ajonegro)— diseñaron un menú único para los 120 invitados, concebido como un homenaje a las raíces riojanas desde una mirada contemporánea y de vanguardia.

El menú fue armonizado con 16 vinos de la DOCa, seleccionados por el Comité Asesor del proyecto, cuyos elaboradores pudieron compartir con los asistentes los detalles y singularidades de cada referencia a lo largo de la cena. Para el servicio se emplearon más de 5.200 copas Riedel, en un despliegue técnico y logístico a la altura de la celebración.

La velada incluyó además un cóctel previo amenizado por una banda de jazz y momentos artísticos como la actuación intimista de dos bailarinas durante la cena. El ambiente culminó con una gran ovación al equipo de cocina y sala, protagonistas de una propuesta gastronómica que, al igual que Rioja, conjuga tradición, identidad y evolución constante.

Itinerarios exclusivos

El 17 de febrero, los grupos internacionales tuvieron la ocasión de recorrer una treintena de bodegas y viñedos de la Denominación, realizando catas en cada una y conociendo de primera mano la diversidad de sus paisajes vitivinícolas, la singularidad de sus viñas y el saber hacer que define a Rioja como una de las grandes regiones vinícolas del mundo. Los nueve itinerarios diferentes propuestos permitieron conocer a los participantes el territorio en pequeños grupos. Las rutas convergieron en tres bodegas, donde los prescriptores pudieron intercambiar información, opiniones y notas de cata en las tres cenas ofrecidas.