vendimia 2020 en Rioja
Según la principal asociación bodeguera de Rioja, a pesar de esa intensa caída en las ventas y que las necesidades de abastecimiento reales de las bodegas son claramente inferiores, "están haciendo un gran esfuerzo para comprar las uvas de sus proveedores habituales, evitando que se queden en el campo con el consiguiente perjuicio económico para los viticultores".

La organización afirma que se está realizando un gran esfuerzo para comprar la uva a los proveedores, a pesar de la pronunciada caída en ventas de vino

Como principal asociación bodeguera de Rioja, Grupo Rioja defiende que las bodegas cumplirán con la Ley de la Cadena Alimentaria, como siempre lo han hecho, incluso en un año tan complicado como éste. Así lo ha manifestado la organización en un comunicado en que destaca que, desde su entrada en vigor, las inspecciones realizadas en la zona han mostrado tal grado de cumplimiento que el propio Ministerio pone como ejemplo a las bodegas de Rioja.

En relación con la inquietud manifestada por los sindicatos agrarios por el precio de compra de uva, Grupo Rioja considera necesario recordar que “éste tiene que cubrir el coste efectivo de producción de cada viticultor, que puede presentar importantes variaciones en función de sus condiciones particulares. En el caso de que el precio ofrecido al viticultor en el contrato no cubra su coste efectivo, podrá recurrir a las más de 780 bodegas elaboradoras restantes de Rioja para vender su producción”.

No cabe, por tanto, cubrir un mismo coste general para todos los viticultores. De ser así, “podría interpretarse como un intento de fijar un precio mínimo de compra de la uva, aspecto estrictamente prohibido por las leyes de la competencia. Hay que tener en cuenta, además, que el coste estimado por los sindicatos agrarios se ha extraído de un ejercicio teórico de la Consejería de Agricultura de La Rioja con un valor meramente estadístico”, explica el comunicado.

Dicho estudio toma como referencia la cosecha 2019, que tuvo una producción excepcionalmente baja y, por consiguiente, un notable incremento del coste por kilo. Además, aplica criterios tan discutibles como ignorar como ingreso las subvenciones por implantación de viñedo mientras contempla como coste de oportunidad un hipotético arrendamiento de la tierra.

Grupo Rioja recuerda que la pandemia del COVID-19 está impactando en las bodegas desde marzo. El cierre de la hostelería supuso bloquear el canal que vende más del 60% del vino de Rioja y, lejos de normalizarse, sigue sin recuperarse por la restricción de aforo y los nuevos rebrotes. Es preciso puntualizar que, “aunque la caída en volumen en los primeros meses del año haya sido inferior a las primeras estimaciones, el ajuste en precios y márgenes que las bodegas están teniendo que realizar hace que la pérdida de facturación sea muy superior”.

A pesar de esa intensa caída en las ventas y que las necesidades de abastecimiento reales de las bodegas son claramente inferiores, “están haciendo un gran esfuerzo para comprar las uvas de sus proveedores habituales, evitando que se queden en el campo con el consiguiente perjuicio económico para los viticultores”.

El efecto de la pandemia es tan importante que, al igual que a la mayoría de sectores y a la propia sociedad, “también afectará al sector productor, cuyo margen medio de los últimos años ha superado el 40%, una rentabilidad muy difícil de alcanzar en cualquier otro sector. En todo caso, el cumplimiento de la Ley minimizará el efecto negativo sobre los viticultores, a diferencia de la gran mayoría de las bodegas que sufrirán importantes pérdidas económicas”.

Grupo Rioja explica que comprende la sensibilidad de la rama productora en una campaña tan complicada, “pero quiere destacar el gran nivel de entendimiento que se está constatando con la mayoría de viticultores, que han comprendido que ambas ramas deben cooperar en beneficio de todo el sector”. La asociación bodeguera apela a la responsabilidad de todos para aunar los esfuerzos necesarios que permitan superar esta situación.

Grupo Rioja es la principal asociación bodeguera de la Denominación, con 55 bodegas repartidas por las tres comunidades autónomas que la integran, que compran uva a más de 11.000 viticultores -de forma directa o indirecta a través de las cooperativas- y emplean a más de 2.700 personas en la zona de producción, representando conjuntamente más del 75% de la comercialización de Rioja.

La agrupación está integrada por empresas de todas las tipologías, desde las que pertenecen a grandes grupos nacionales hasta pequeñas bodegas familiares, con firmas centenarias y otras de reciente implantación, que comparten su capacidad y orientación exportadora.

 

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